PORTADA PDF
Santa Cruz

La energía hecha mujer

Marina Cabrera Rodríguez rememora su vida en Los Lavaderos, donde nació, se crió y reside

 03:00  
Marina Cabrera Rodríguez en la sala de arte Los Lavaderos.
Marina Cabrera Rodríguez en la sala de arte Los Lavaderos.  andrés gutiérrez

SOL RINCÓN BOROBIA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Marina Cabrera Rodríguez nació, se crió y vive en el barrio de Los Lavaderos, que es algo así como su fortaleza, su sueño, su empeño, su razón de ser. Mientras fue una chiquilla, disfrutó de los juegos, de sus amigos y de los vecinos como nadie. Pero en cuanto creció, se puso manos a la obra y se metió de lleno en el movimiento vecinal del barrio para convertirlo en uno de los más activos del municipio capitalino.
Su capacidad organizativa y su ímpetu infatigable la colocaron pronto al frente de la sala de arte Los Lavaderos, donde ha pasado 30 años laborales ininterrumpidos. Si ahora se ha jubilado es porque ha querido. Nadie le ha dicho que se marchara. Y, de hecho, no se ha ido del todo: Marina Cabrera estará jubilada, pero sigue acudiendo a la sala de arte todos los días, como si fuera su propia casa.
Pocos saben tanto de la sala como ella. Y también hay pocos que sientan el barrio de Los Lavaderos como Marina. En él estudió, se enamoró y desenamoró, aprendió lo importante que es la familia y, en definitiva, conoció lo bueno y lo malo de la vida.
Entre sus recuerdos más queridos están los días en que practicaba tiro limpio junto a los suyos. Con varios kilos de caza al hombro y una escopeta bien ajustada y calibrada, Marina era la chica más feliz del mundo. Siempre le gustó la cacería. Desde que era una jovencita. Sólo hay que escuchar cómo habla de las jornadas que pasaba con su padre y sus hermanos en busca de conejos, palomas y perdices.
Poseedora de una envidiable puntería y con la ayuda de magníficos podencos, ella y su familia salían de caza a menudo por los montes de Santa Cruz y nunca volvían con las manos vacías. De hecho, su padre era el propietario del coto de San Andrés, que acabó heredando Marina.
Si se pusiera a contar historias de caza, escopetas y perros, no pararía. Llenaría con ellas horas y horas. Y no las contaría de cualquier manera, no. Marina, cuando habla de su vida, crea tensión, mete pausas, adiestra el rostro para cada situación. Por ejemplo, si rememora el día que mataron a una de las perras de su padre e hirieron a otra, se le hincha la vena de la venganza y se le oscurece la mirada; si piensa en que nunca le pudo comprar a su padre aquella escopeta de dos caños del calibre 25, se le entristecen los ojos y se le apena el semblante; y si evoca su vida en Los Lavaderos, se le escapa la mejor de las sonrisas.
La ternura la reserva para sus padres, que trabajaron duro para sacar adelante a sus cinco hijos. Mientras su madre se quedaba en casa haciendo tareas domésticas, su padre atendía varios trabajos; cuando no estaba en la fábrica de mosaicos de don Pedro Hernández Arteaga, bajaba al muelle para estibar en los barcos.
Esta santacrucera nació inquieta, lista y llena de energía, algo que asegura heredó de su padre. A los doce años ya era capaz de hacer gestiones en los bancos y resolver contratiempos con maestría. Según dice, su paso por el colegio le dio agilidad para los quebrados, las sumas, las restas y las divisiones, y hoy en día no tiene que utilizar calculadora para hacer las cuentas. A los números se enfrenta a pecho descubierto, sin trampa ni cartón, solo con su cabeza.
Marina es mujer de orgullo, buena memoria y carácter. Si hay que enfadarse, se enfada hasta con la patrona de Los Lavaderos, la virgen de Fátima, que para eso son viejas conocidas. La patrona fue comprada por el barrio en 1954, y bendecida en la parroquia de San José el 13 de octubre de ese mismo año por los sacerdotes del buque escuela Juan Sebastián Elcano y del guardacostas Malaspina. Como padrinos, la virgen de Fátima tuvo a los maestros de la escuela de Los Lavaderos, Ana de la Vega de Martínez-Unda y Carlos Martínez-Unda Morgáez. Desde entonces, la imagen santa se guarda en una capilla que hay en la asociación de vecinos.
Recuerda un día en que su madre estaba ingresada en el hospital de San Juan de Dios y, desesperada, se puso a hablar con la virgen, a la que le reprochaba que no hiciera nada por sanarla. "Fue terminar y entrar mi madre por la puerta de la asociación", dice.
Cuando Marina empezó a trabajar en la sala de arte Los Lavaderos, una parte fundamental de la historia de ese barrio se parapetó en torno a su figura. Ella ha sido la mejor defensora de ese lugar, construido en 1839 para que la gente de Santa Cruz tuviera donde lavar la ropa.
Con 60 pilas de pura piedra, a los lavaderos acudían mujeres de todas las zonas de la capital. Como mínimo, cada día pasaban a lavar por ahí unas 90 personas. También solían ir los hombres a ayudar a sus esposas cuando había que escurrir las mantas. Entonces no había lejía ni suavizante. Sólo jabón inglés.
Para rendir tributo a aquellas mujeres, cada 12 de octubre un grupo de vecinas acuden a la sala a lavar a mano en la pilas. Sin embargo, aquellos lavaderos dejaron de usarse con el tiempo y el lugar se convirtió en sala de arte. "La sala más bonita del mundo", opina Marina.
La primera exposición que se hizo allí fue de Picasso, el 23 de enero de 1983. Marina recuerda perfectamente los camiones llegados de Madrid, llenos de cuadros del artista. También la Policía estuvo día y noche vigilando la sala. La organización fue un verdadero trajín para esta santacrucera, que ya ha visto pasar de todo por la sala. Hasta exposiciones de pájaros.
Ahora, con 78 años piensa viajar por el mundo, como siempre lo ha hecho pero más a menudo, en busca de una sala de arte que supere la belleza de la suya. Hasta el momento, nunca la ha encontrado.

  HEMEROTECA
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO

Suplementos

 
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya