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Santa Cruz

El ´hijo´ de Tindaya

La sede de CajaCanarias, hecha con piedra de la montaña majorera, cumple 25 años

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Carlos Swartz (i), José Ángel Domínguez (c) y Francisco Artengo posan ayer para la opinión en el edificio.
Carlos Swartz (i), José Ángel Domínguez (c) y Francisco Artengo posan ayer para la opinión en el edificio.  josé luis gonzález

YLENIA LORENZO
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El hijo de Tindaya cumplió ayer 25 años. La sede de CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife, único edificio de la ciudad realizado íntegramente con piedras de la montaña majorera, se empezó a idear a principios de la década de los 70 cuando la entidad bancaria buscaba un inmueble que no solo diera servicio a los clientes, sino que también fuera un espacio cultural.

Francisco Artengo, José Ángel Domínguez y Carlos Schwartz, tres jóvenes arquitectos de entonces y hoy convertidos en profesionales de renombre, decidieron presentarse al concurso público de la obra con un proyecto que, según explicaron, estaba "lleno de ilusión".
Crear uno de los edificios más emblemáticos de Santa Cruz no es nada fácil. La construcción de la sede de la entidad financiera era la primera oportunidad importante que se les presentaba a estos tres profesionales tinerfeños. Estuvieron una década planificando la infraestructura: estilo, altitud, detalles arquitectónicos... Al final, el proyecto de este trío de promesas de la arquitectura fue el finalista. En 1983 comenzó la obra y duró cuatro años. El 15 de mayo de 1987, CajaCanarias inauguró una instalación con personalidad propia, tanto por las piedras de color claro como por el espíritu clásico de su estilo: el neorracionalismo.

Según José Ángel Domínguez, algunos problemas fundamentales con los que se encontraron fueron el carácter institucional de la construcción, su inicial desproporción de escala con el entorno y su dimensión urbanística para la renovación de la Plaza del Patriotismo. "Los problemas de escala se abordaron mediante la descomposición del volumen en planos, conformando con ellos masas y vacíos. La propuesta alcanzó su máxima expresión poética en la visión frontal de los ángulos agudos, cuando la parte alta de la sede se manifiesta como un plano puro sin masa aparente", agregó Domínguez.

Para levantar este edificio, los tres arquitectos también se unieron a diversos artistas canarios de la talla de César Manrique, Martín Chirino y Pepe Abad, que aportaron esculturas a los espacios entre los muros. De la fusión de estos talentos salió una de las construcciones más relevantes de Tenerife.

Tras solventar las dificultades de ejecución, la construcción obtuvo el premio de arquitectura Manuel Oraá y ha aparecido en diversas revistas y libros. Juan Ramírez de Lucas, el escritor y crítico de arte recientemente fallecido, también hizo mención a este espacio cultural en el suplemento Las Artes del diario ABC, editado en octubre de 1987, año en que CajaCanarias inauguró su nueva sede en la capital tinerfeña.
Después de dar vida al edificio de la entidad financiera, los tres arquitectos cogieron caminos diferentes, aunque se volvieron a unir en muchos proyectos. Entre otros trabajos, Artengo y Domínguez fueron los encargados de la remodelación y ampliación del Hospital Universitario de Canarias, además de crear la Biblioteca Universitaria del campus de Guajara, en La Laguna.

El santacrucero Schwartz, aparte de dedicarse a la arquitectura, es fotógrafo y ha presentado sus trabajos en diversas muestras individuales y colectivas, como la exposición Madre naturaleza y Arquitectura Terminal. Sin embargo, también fue el encargado de remodelar el estadio Heliodoro Rodríguez López en la década de los años 90 con motivo del regreso a Primera División del CD Tenerife.
Pero ¿qué fue lo que llevó a los tres arquitectos a escoger el estilo neorracionalismo? Cada edificio tiene su personalidad. El presidente del Colegio Oficial de Arquitectos de la provincia occidental, Federico García, afirmó ayer que la sede de CajaCanarias es "única en la Isla", porque "no hay ninguna con su potencia y contundencia" en Tenerife.
Plaza del Patriotismo

Explicó que esta infraestructura de 1987 fue planteada como una marca representativa de una caja de ahorros. Por tanto, debía ser un elemento que distinguiera el enclave de la Plaza del Patriotismo y que transmitiese seguridad y potencia a los ciudadanos. Sin duda, según el presidente, el proyecto del trío de arquitectos cumplió el objetivo "con creces".

Federico García comentó que las rocas de la montaña majorera forran los muros de la sede de CajaCanarias y aportan una "personalidad específica", pues el otro único edificio que las ha utilizado es el Hotel Mencey. Sin embargo, García y Schwartz puntualizaron que el establecimiento hotelero solo ha utilizado el material de Fuerteventura para la primera planta, mientras que el resto de pisos están fabricadas con elementos que imitan a estas piedras majoreras.

Las 14 alturas del coliseo financiero se convierten en la única construcción creada con unos materiales cien por cien de origen volcánico de la isla oriental. Justo después de la inauguración de la nueva sede de CajaCanarias, la conocida como montaña de las brujas fue declarada Espacio Natural Protegido, por lo que estas fueron las últimas piedras de Tindaya empleadas en la construcción. Y es que este monte era especial no solo por la multitud de grabados aborígenes que posee, sino también por sus características geológicas.

Su importancia histórica y medioambiental se une a la calidad de la cantera, porque estas rocas majoreras tienen una gran consistencia y por ellas no se nota el paso del tiempo, según detalló el presidente del Colegio de Arquitectos de Tenerife. Y es que la sede es uno de los pocos inmuebles que no envejecen con los años.

Con una superficie de 30.000 metros cuadrados levantados con piedras de Tindaya y mármoles alemanes del Jura, además de albergar fósiles de moluscos y crustáceos centroeuropeos, el espacio de CajaCanarias ha acogido en 25 años más de 5.000 actos culturales. Por sus dos plantas de salones han pasado desde los premios Nobel Mario Vargas Llosa y José Saramago hasta cantantes y músicos como Jorge Drexler y Sinead O´Conor, entre otras muchas personalidades. Miles eventos amparados en todo momento bajo un techo de colores producto del pintor canario José Luis Toribio.

La luz mágica que atraviesa lo alto de la sede y que fue fruto de este artista es uno de los centenares de detalles que tiene este espacio cultural de CajaCanarias, cuyo origen no fue otro que los tres bolígrafos de los tinerfeños Francisco Artengo, José Ángel Domínguez y Carlos Schwartz.

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