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La Laguna

Otros tres años sin ascensor

Una visita a los polígonos antiguos revela que cientos de mayores viven encerrados por culpa de las escaleras

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Otros tres años sin ascensor
Otros tres años sin ascensor andrés gutiérrez

A.B. / A.C. / L.D.
LA LAGUNA
Los recortes anunciados desde el Gobierno del Estado han dejado a cuatro barrios laguneros sin sus esperados proyectos de rehabilitación. El Ministerio de Vivienda ha congelado las ayudas y Muvisa, la empresa municipal encargada de las obras, se ha quedado sola y con sus proyectos paralizados. En algunas zonas ni siquiera habían empezado las obras. En otras, como La Verdellada, unos pocos vecinos ven cómo sus viviendas se han quedado a años luz de las de los bloques contiguos. Las Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) de La Laguna se han convertido en un gran interrogante.

San Luis Gonzaga

"Debe existir una cláusula que nos ampare para recurrir esta decisión"

En la barriada de San Luis Gonzaga, el recorte presupuestario del Ministerio de Vivienda afectará a 350 hogares, de los 423 comprendidos en el ARI. Todos ellos estaban incluidos en la segunda fase del proyecto, que implicaba por parte del Gobierno Estatal una inversión de 42.124 euros en 2012, y 25.274 en 2013. Ambas cantidades han sido denegadas por el momento, a pesar de que el 8 de febrero de 2010 se firmó el convenio oportuno por el que las administraciones central, regional y local se comprometieron a asumir las cantidades correspondientes al pago de estas obras.

"Sin la aportación del Estado es imposible ejecutar los trabajos", lamenta Gregorio Aguilar, secretario de la asociación de vecinos. "Nuestro miedo es que el dinero del Gobierno de Canarias, que sí está, no se mantenga, que se desvíe a otras partidas y se acabe perdiendo, ante la negativa del Ministerio de Vivienda".

Las casas afectadas, más del 80% de la totalidad del barrio, se reparten entre las calles de Candelaria, Las Palmeras, El Guanche y la plaza de Las Palmeras. Sus habitantes reclaman una respuesta por parte del Ayuntamiento de La Laguna, que también asumió una parte del pago, para que les ayude a buscar una solución al problema. Según Aguilar, "el acuerdo que se firmó para aceptar dichas obras es oficial, por lo que debe existir una cláusula que nos ampare para recurrir su violación por la vía judicial".

Las otras 73 viviendas que componen San Luis Gonzaga serán las únicas de todo el municipio en las que las obras podrán ejecutarse a pesar de los recortes. Esto es debido a que corresponden a la primera fase del ARI, cuyas obras debían haberse ejecutado entre 2010 y 2011, de no ser por el retraso en la financiación estatal, de la que ya disponen. En esta ocasión, del presupuesto total de estos trabajos, que asciende a 445.387 euros, el Ministerio de Vivienda ha financiado el 37,83%.

El alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, ha confirmado que el Ayuntamiento se encuentra inmerso en la búsqueda de empresas adjudicatarias de estas obras, que comenzarán el próximo mes de julio y se prolongarán durante ocho meses. Juan Antonio Hernández, vecino de la calle El Hierro, asegura que, ante el retraso, "muchos vecinos nos hemos visto obligados a hacer algunos arreglos puntuales con lo que hemos podido, porque son casas de más de 50 años y cuando llueve, el agua entra por las paredes y las grietas".

En este sentido, los trabajos que precisan las viviendas unifamiliares de San Luis Gonzaga están encaminados, sobre todo, al arreglo de fachadas, techos y paredes, impermeabilidad de cubiertas, mejoras en la instalación eléctrica y tratamiento de humedades. Para financiar las obras, los vecinos han aportado un 3% del presupuesto, según las necesidades de cada casa y el nivel de renta de sus inquilinos. Luz Marina Afonso, una de las afectadas, asegura que "nos han hecho pagar cada vez más a los particulares, mientras que el Gobierno ha puesto pegas al pago desde un principio".

La Verdellada

"Hay vecinos que llevan más de un año sin salir de casa por no bajar la escalera"

El ARI de La Verdellada, cuyas obras comenzaron en 2008, ha cumplido las previsiones en las dos primeras fases de las cinco pactadas. La tercera, hoy en ejecución, ha exigido que el Ayuntamiento de La Laguna asuma la deuda de 500.000 euros que el Gobierno Estatal ha dejado de pagar para que las obras puedan finalizarse el próximo mes de septiembre.

Además, el recorte supone la suspensión total de la cuarta fase del proyecto, cuyo convenio se pactó entre las diferentes administraciones públicas hace cuatro años y que afecta a 140 viviendas de la urbanización. El presupuesto de esta nueva obra, que estaba previsto comenzar en el próximo mes de junio, asciende a 1.678.712 euros, de los cuales el Gobierno Estatal asumía un 40%. El resto de la financiación, ya completada, proviene en un 25% del Gobierno de Canarias, un 16% del Cabildo, un 15% del Ayuntamiento y el 3,42% de los vecinos. Sin embargo, todo esto no es suficiente para sufragar el gasto total de las obras sin las partidas del Ministerio de Vivienda.

En este caso, los trabajos consisten en la instalación de ascensores en cada uno de los bloques de la urbanización. "Hay muchas personas afectadas si la mitad de edificios se quedan sin ellos, porque la mayor parte de los vecinos son ancianos que no están capacitados para subir cinco pisos por escaleras y, en caso de una urgencia, no podemos utilizar ni una camilla", asegura Florencio Peña, secretario de uno de los edificios de viviendas de la zona. Según Moisés Afonso, presidente de la asociación de vecinos de La Verdellada, "hay vecinos que llevan casi un año sin salir de sus casas porque son mayores y no pueden bajar sino sentados sobre los escalones".

La quinta fase del ARI de La Verdellada, aún sin firmar, también se vería afectada por los recortes del Ministerio de Vivienda. En este caso, las obras implican a 160 viviendas del barrio de ocho bloques diferentes. La asociación de vecinos se reunirá la próxima semana para estudiar la posibilidad de movilizarse al respecto.

"Vamos a luchar por que estas partidas no se prorroguen hasta 2015, sino que se incluyan en los próximos Presupuestos Generales y que se firme el convenio definitivo para impulsar la última fase", subrayó Afonso. En este sentido, el Ayuntamiento de La Laguna les ha expresado su apoyo y su compromiso de sumarse a la causa. "Lo que pedimos no es un lujo, sino obras necesarias para asegurar la estabilidad de los edificios, mejorar la accesibilidad y sobre todo, el nivel de vida de los pensionistas y la gente sin recursos", concluye el presidente de los verdeños.

Princesa Yballa-La Florida

"Aquí se vive muy bien; hay de todo desde un ´puticlub´ hasta una funeraria"

Muchos vecinos de Princesa Yballa ignoraban que los recortes del Ministerio de Fomento ha paralizado el ARI previsto para esta urbanización construida hace 40 años. Manuel Hernández tiene 78 años y ha vivido los últimos 39 en el barrio. "No lo sabía pero tampoco me sorprende porque con tantos recortes nos están quitando todo. Y ahora que somos mayores necesitamos ascensores y que se hagan arreglos que con las pensiones que cobramos no los podemos pagar", explicó.

Nieves García, una comerciante de la zona, considera que a pesar de las deficiencias de estos antiguos bloques "se vive muy bien". "Estamos a cinco minutos de Santa Cruz y del centro de La Laguna y aquí hay de todo desde un puticlub hasta una funeraria", destacó. Sin embargo, Daniel Moreno, que lleva 15 de sus 49 años en el barrio asegura que "la gente mayor tiene muchas dificultades". "Los pisos son grandes, tienen cuatro habitaciones, pero hay humedades y tener que subir cuatro plantas, como tengo que hacer yo es un problema. Por eso, mucha gente mayor se ha marchado".

Según los vecinos, un 20% de los 1.157 que hay entre Princesa Yballa y La Florida han quedado vacíos después de que sus propietarios, la mayoría pensionistas, se mudaran con algún familiar o ingresara en una residencia para evitar el suplicio de las escaleras.

José Luis Quintero lleva casi toda la vida en La Florida y da fe de esta realidad. "No es raro ver a viejitos asomados por las ventanas que te piden que les hagas alguna compra para no tener que bajar", asegura. En el bloque 1, donde vive con su familia, instaló una membrana impermeabilizante en la azotea y pintó todos las zonas comunes, pero asegura que no volverá a hacerlo hasta que la comunidad le pague.

"Aquí nadie paga la comunidad", apunta Mercedes Figueroa, mientras empuja su carrito de la compra por uno de los paseos peatonales de la urbanización. Tiene 85 años y vive en el barrio desde 1971. "Me compré el piso y me vine con mis cinco hijos. Para poder mantenerlos trabajaba en un consultorio médico a la mañana y en otro a la tarde. Sé muy bien lo que es hacer sacrificios, pero le aseguro que siempre pagué todas mis cuentas. Ahora, nos cobran 15 euros al mes de comunidad por la luz de las zonas comunes, pero nadie lo paga", se queja la vecina.

El Estado preveía invertir este año 1.029.538 euros se repararan 146 pisos e instalar ascensores en estos dos populosos polígonos laguneros. El plazo de ejecución previsto era de 24 meses. Los vecinos debían pagar una parte del arreglo. En concreto, 643 euros divididos en cuotas de 26 euros mensuales.

El Cardonal

"Este proyecto era la forma perfecta de dar trabajo a las empresas de la zona"

Los 8.000 vecinos que viven en El Cardonal han recibido con auténtica desilusión el anuncio de la suspensión del proyecto de rehabilitación de su barrio. Se han quedado a las puertas de empezar la primera fase de su ARI, que incluía a las primeras 168 viviendas de las 1.504 que hay en la zona.

No saben cuándo volverá a ponerse en marcha este esperado plan de renovación. Asimismo, lamentan que la decisión gubernamental de parar iniciativas como las que iban a cambiarle la cara a su barrio contribuyan a que se recrudezcan las cifras de desempleo en el municipio. "En un barrio como este con unas cifras de paro tan elevadas hubiera sido un desahogo importante, tanto para las empresas como para los trabajadores", explica Alfredo Torrealba, uno de los vecinos afectados.

Y es que en esta zona lagunera que empezó a crecer en la década de los sesenta del pasado siglo XX se calcula una tasa de paro que roza el 60% de su población activa. "Aquí hay mucho trabajador de la construcción, se nota la situación porque los coches ya no se mueven de su sitio", añade.

Es viernes por la tarde y un grupo de propietarios aprovecha para pasear por la vía principal del Cardonal, junto a la iglesia donde se venera a Santa María Madre de Jesús, patrona de estos vecinos laguneros. José Miguel Llano, Paco Ferrera, Moisés Ramiro y Timoteo Padrón observan las fachadas de los bloques de cuatro alturas. Cada uno de estos edificios tiene su propia historia. "Este ARI hubiera sido el empujón para el barrio, la forma de modernizar las instalaciones de agua y luz y de darle uniformidad a las fachadas", explican.

Por El Cardonal han pasado ya, al menos, tres generaciones de laguneros. Llegaron procedentes de todas las Islas y adquirieron su vivienda, levantadas por Cobasa, por unas 250.000 pesetas. De hecho, esta zona fue concebida como una urbanización privada con acceso restringido y nació como el barrio con más zonas verdes de la Isla. Se levantó de la nada sobre lo que hasta entonces eran grandes extensiones de piteras.

Los años han pasado y muchos vecinos han descuidado sus fachadas y el estado de algunas zonas comunes es de serio deterioro. Otros edificios, sin embargo, "se han puesto las pilas" en los últimos años y han remozado sus fachadas. Los tendederos de ropa y las antenas capan, sin embargo, por la mayoría de sus paredes.

La primera fase de rehabilitación ya debería estar empezada, en las cuatro fases restantes ni siquiera se atreven a pensar. "Tenemos de todo, un centro ciudadano e instalaciones deportivas, esta reforma es lo único que nos faltaba", reconocen.

La rehabilitación con ayuda pública era la solución "perfecta" para un barrio con muchas "personas mayores y pensionistas que no pueden afrontar costes más altos". De hecho, para la primera fase los beneficiados debían aportar 428 euros a abonar en cuotas mensuales de apenas 17,87 euros.

Reconocen, eso sí, que el hecho de que en muchos de los bloques no cuenten todavía con un una comunidad oficial de propietarios ha ralentizado mucho la ejecución del ARI y dificulta el inicio de nuevas mejoras. Poco a poco han conseguido que algunos bloques se pongan de acuerdo pero cuesta cobrar las mensualidades. "Algunos ya están organizándose para hacer reformas", reconocen.

El Cardonal se queda, por el momento, tal y como está. Estas viviendas no tienen deficiencias estructuales, pero sus jardines y paredes piden a gritos un poco de atención.

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