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LA LAGUNA

Un Versace a 45 euros

Anticuarios y coleccionistas europeos venden menaje, joyas y ropa en el Kastillo del Camino Largo

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Varios clientes buscan entre las antigüedad ayer en el Kastillo del Camino Largo.
Varios clientes buscan entre las antigüedad ayer en el Kastillo del Camino Largo. carsten w. lauritsen

LAURA DOCAMPO
LA LAGUNA
El 10 de agosto de 1925, la inglesa Florense Dukes compró un reloj de pie de la marca alemana Gustav Becker. El aparato, que los anglosajones llaman grandfather (abuelo), fue fabricado en 1909 con madera de roble de Eslavonia y está programado para sonar cada 15 minutos con la misma melodía que el Big Ben de Westminster (Londres). En 1946, la señora Dukes se lo legó a su sobrina Ashley Stuart. Ahora, 66 años más tarde, el reloj está en La Laguna. El coleccionista bosnio Tarik Kozo lo vende por 7.700 euros en la feria de antigüedades que este fin de semana se ha instalado en el Kastillo del Camino Largo.

La muestra, organizada por el colectivo Almonedas, reúne a anticuarios, restauradores y coleccionistas locales y europeos, que venden muebles, joyas, obras de artes, piezas decorativas y ropa a partir de los cinco euros hasta más de 8.000. La restauradora de muebles Carmen Jiménez, organizadora del rastro junto a Sophie Baillon, se congratulaba ayer del éxito de convocatoria durante la primera jornada. "Tuvimos que abrir la puerta antes del horario previsto porque había clientes que querían entrar para rebuscar con tranquilidad", explicó Jiménez.

Entre los primeros en cruzar la puerta de entrada del Kastillo había un señor inglés que después de echar un vistazo a la muestra suspiró y dijo con satisfacción: "Aquí me siento como en casa". La frase halagó a las organizadoras que para preparar este proyecto visitaron la tradicional feria londinense de Portobello y las versiones francesa e italiana. "Esta es una oportunidad única para ver reunidos a los profesionales de la Isla y aprovechar para comprar artículos que tienen historia, a buen precio y que además son ecológicos, porque ayudan a conservar el medio ambiente reciclando pieles de animales y madera y evitando nuevas cacerías y talas", recalcó la restauradora.

Además de ecológicas, las antigüedades están de moda., en especial las de los años 50. Quizá impulsados por la estética de series como Mad Men, lo cierto es que hacen furor. El decorador francés Eric L´hostis y su socio Abel, propietario de la firma R.Bel.de, lo confirman. "La tendencia replica lo que se usaba en los década de los 50 y también en los 70. Pero el mercado vintage es muy difícil. Este tipo de prendas son para clientes con mucha personalidad, que son capaces de ir por la calle con su propio estilo. Y no hay muchos. Lo bueno es que la gente así también decora su casa y nos compra de todo", apuntó Eric.

En su perchero hay prendas de Versace, Nina Ricci, Karl Lagarfeld y otros grandes diseñadores. Los vestidos cuestan entre 15 y 65 euros. Un Versace por ejemplo se vende a 45 euros. Una de la prendas a las que más cariño le tiene el diseñador es un abrigo de astracán y vison, que vende a 200 euros, que según apuntó "en la época de mi madre costaba 3.000". La joya de su colección es una pulsera de oro blanco, esmeraldas y perlas de los años 60 que cuesta 2.200 euros.

Para Eric L´hostis, el mayor problema al que se enfrentan los anticuarios es que "a los clientes les gustan las antigüedades nuevas".

"Prefieren copias chinas antes que originales", critica el expositor. Una visión diferente tiene el decorador italoamericano Raimondo Liberatori. Rodeado de muebles, espejos, lámparas sesenteras –a la venta por 60 euros– y bisutería , Raimondo alterna el inglés y el español para atender a los visitantes. Según explicaba ayer, él repara en su taller toda la mercancía que vende y es tan perfeccionista en su trabajo que "algunos clientes se quejan porque prefieren que las piezas guarden algún detalle que demuestre el paso del tiempo".

En lo que concuerdan Liberatori y la mayoría de los profesionales de esta feria, que cumple su tercera edición, es en que "La Laguna es un mercado ideal". "La mayoría de los que estamos aquí no tenemos locales porque nos quitan mucho tiempo y dinero, pero tenemos un proyecto para alquilar una casa en el casco entre varios y turnarnos para atenderlo", adelantó L´hostis.

Entre las piezas que vende Sophie Baillon, propietaria del rastrillo Portobello, llaman la atención de los asistentes unas figuras japonesas de arte Shunga (que tiene como tema principal el sexo). En el siglo XIX era costumbre regalarlas a los recién casados para que aprendieran el arte de amar.

La feria permanecerá abierta hoy y mañana de 12 a 21 horas. La entrada cuesta un euro y la recaudación será donada a la Asociación Tinerfeña de Esclerosis Múltiple (Atem). Esta enfermedad es la segunda causa de discapacidad entre los jóvenes y en la isla afecta a 1.500 personas. La presidenta de Atem, Mari Carmen Alemán, trabaja para abrir el primer centro de rehabilitación neurológica en La Laguna.

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