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Santa Cruz

Luces, Taganana y... acción

Los paisajes del pueblo de Anaga y sus habitantes se convierten en los protagonistas del cortometraje ´Nudos en la sábana´ que ha realizado el joven director Víctor Calero

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Víctor Calero junto al cámara rueda una de las escenas del corto en la calle Portugal .
Víctor Calero junto al cámara rueda una de las escenas del corto en la calle Portugal .  la opinión

MARYORIE GONZÁLEZ Desde que Víctor Calero terminó de dar las últimas pinceladas al guión del cortometraje supo que Taganana sería el escenario idóneo sobre el que rodar la historia que lleva como título Nudos en la sábana. "Todo surgió a partir de la historia que me contó una monja en Madrid en la que el padre de un niño de ocho años dejaba un nudo en su cama para que su hijo al despertarse sintiera que su papá estaba con él", explica Calero.

El relato se convierte en el pretexto perfecto para mostrar al público la idiosincracia de este singular pueblo tinerfeño envuelto en unos paisajes que no necesitan de demasiados retoques fotográficos. "Se trata de captar el momento exacto", apunta Calero. La cámara consigue extraer la efervescencia canaria y la viveza de lo autóctono.

Víctor Calero ha cultivado desde muy pequeño el arte de la observación y la investigación sobre el comportamiento humano. Es un amante de la antropología, pero se siente muy cómodo con la claqueta en la mano y el guión en la otra mientras rueda documentales y cortos. Tiene tan solo 23 años pero ya despunta en el panorama cinematográfico. Nació en La Laguna aunque se considera un tagananero más. Quizá hayan tenido mucho que ver las excursiones que solía hacer con su padre desde pequeño a esta zona.

Calero apura sus últimos exámenes en la Universidad Complutense de Madrid para licenciarse en Comunicación Audiovisual. Sueña con llegar a ser un gran director de cine y por ahora va dando pasos para conseguirlo.

No es la primera vez que este joven director se pone al frente de un film. En su curriculum figuran otros trabajos, aunque reconoce que en este último ha subido bastante el nivel.

Las palabras luces, cámara y acción son de las primeras que aprendió a pronunciar Víctor Calero y desde entonces no ha cesado en repetirlas. En esta ocasión fueron muchas las veces que tuvo que enunciarlas para rodar los minutos del corto. Todo lo ha hecho con pocos recursos, pero con mucha colaboración por parte de sus familiares, sus amigos y los vecinos del pueblo, quienes dejaron sus quehaceres diarios para convertirse durante tres días en actores, extras, maquilladores, cámaras y productores. "Mi primo resultó ser un actor magnífico al encarnar la figura del niño de ocho años", comenta encantado Calero.

Para otro de los papeles de relevancia decidió contar con la colaboración de una actriz profesional, Cristo Barbuzano. "La participación de la banda de Amigos del Arte de San Andrés fue imprescindible para añadir el toque festivo", añade el joven sin olvidarse de mencionar a Luis Adern, quien facilitó los medios necesarios para convertir el guión de Calero en película.

El cortometraje despide una bocanada de luz intensa que contrasta con los interiores. Esta luminosidad la transmiten los paisajes de Taganana: los acantilados de Tachero, las playas o calles como la de Portugal, centro neurálgico sobre el que se desarrolla la acción. "Anaga es un lugar único que reúne tal diversidad de entornos que se configura como el telón de fondo perfecto para filmar todo tipo de cine", asegura Calero.

La cinta se presentó en la sede central de CajaCanarias y días más tarde se proyectó ante multitud de vecinos "emperifollados" para el gran estreno en el Centro Cultural de Taganana. "Fue increíble presentarles el corto que habíamos hecho entre todos, ha sido muy especial", indica emocionado el director.

Calero pretende presentar su film a unos 50 festivales a nivel nacional y espera que "valoren el esfuerzo que hemos hecho todos".
Aún le quedan muchos guiones por escribir y con toda probabilidad Anaga será el escenario que acoja las nuevas historias que ya rondan en la cabeza de Calero.

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