PORTADA PDF
Santa Cruz

Respeto para las Carboneras

El proyecto Sol y Sombra que intenta regenerar la costa de Valleseco integra elementos de alto valor patrimonial, como las naves de carbón o el muelle

 14:49  
Almacenes y muelle situado en el frente del litoral de Valleseco
Almacenes y muelle situado en el frente del litoral de Valleseco  Manuel Lérida

NOÉ RAMÓN
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El único escollo de cierto peso al que se enfrenta la regeneración de la playa de Valleseco, a parte de los inevitables obstáculos económicos, es el respeto a los muelles Carboneros y su entorno. Este enclave ha visto como se ha iniciado su tramitación como Bien de Interés Cultural (BIC) en el año 1990 sin que aún se sepa cuál ha sido el destino de la declaración. Pero el inicio de este procedimiento implica que se debe tener el máximo de cuidado con su conservación. Y ello pese a que en realidad el expediente se encuentra ya caducado lo que no supone que no sigan vigentes una serie de medidas limitadoras.

En un primer momento el proyecto Sol y Sombra diseñado por el equipo de arquitectos Joaquín Casariego y Elsa Guerra invadía algunos aspectos de estos ámbitos pero en su última versión se ha corregido esta afección. Por ello, el informe de impacto ambiental que desde hace algunas fechas puede ser consultado por los vecinos en la sede de la Autoridad Portuaria da el visto bueno a la solución adoptada.

Este enclave formado por muelles, almacenes, varaderos y el puente del barranco podrá verse así declarado como BIC con categoría de Sitio Histórico. Las razones para ello se basan en su consideración como un patrimonio industrial de las islas. Unas infraestructuras portuarias propias de la expansión de la economía de mercado y la primera fase de lar evolución industrial.

Valleseco se ha convertido así en el único tramo de la maltrecha fachada marítima de Santa Cruz que conserva, aunque sólo sea en parte, el estado originario de los elementos representativos de las actividades portuarias que tanto llegaron a influir en el desarrollo histórico de la ciudad.

La costa de Valleseco fue conocida por sus buenas condiciones para el desembarco desde los orígenes de la capital tinerfeña. Fue integrada en el sistema de defensa del litoral desarrollado a lo largo de los siglos XVII y XVIII, llegando a instalarse en la desembocadura del barranco una batería militar, hoy desaparecida.

Desde mediados del siglo XIX el puerto debido a su posición privilegiada en el tráfico de mercancías, se convirtió en una de las mayores estaciones de carboneo del mundo. Desde la llegada del primer barco de vapor, el Atlanta en el año 1837, se desarrolló una intensa actividad que se prolongó hasta los años 30 del pasado siglo, época de la desaparición progresiva de los buques de vapor. En este contexto, Valleseco se convirtió en un importante punto en el suministro de carbón de la isla. Tanto la gestión como la organización del suministro del carbón, importado básicamente desde Cardiff, en la región inglesa de Gales, fue dejado en manos de compañías privadas, las cuales se asentaron por primera vez en la playa de Santa Cruz, con la condición de abandonarla si el gobernador militar así lo exigía.

Debido a las molestias que acarreaban las labores vinculadas al carbón para los vecinos, una de las compañías más antiguas, la Tenerife Coaling Company Ltda. Hamilton, tuvo que desplazarse hasta Valleseco en 1876. Aquí se construyeron entonces almacenes y un muelle de carbón con capacidad para 5.000 toneladas. el material llegó desde Londres y consistió en 12 gabarras, rieles, vagonetas, básculas y demás formando una industria en la época y más aún en la isla. Posteriormente se desplazó hasta este punto de la costa la empresa Cory Brothers y Depósitos de Carbones de Tenerife, filial de una mepresa alemana.

Gales
El carbón que venía de Gales se descargaba en gabarras que eran remolcadas hasta los muelles de las empresas. Las vagonetas tiradas por mulas llevaban la carga hasta los almacenes donde se amontonaban y distribuían a los barcos cargueros y transatlánticos nuevamente en gabarras. En 1880 ya se habían suminsitrado carbón desde Valleseco a un total de 115 barcos a vapor. Las embarcaciones indicaban mediante pitadas las toneladas que necesitaban a razón de cien por cada pitada. Los trabajadores eran una mano de obra barata y sólo se les pagaba cuando llegaban los barcos. No es raro que los obreros iniciaran algunas huelgas para mejorar sus condiciones laborales. Especialmente significativa fue la de 1901 que llegó a ralentizar el tráfico de buques a un tercio. Así se consiguió la supresión del trabajo nocturno y el derecho a fiscalizar el carbón que se cargaba. A la actividad del carboneo se asociaban otras que han dejado huellas en el paisaje del pueblo. Por ejemplo los varaderos para arreglar embarcaciones que hoy se usan para reparar barcos pesqueros.

Lo último Lo más leído
Enlaces recomendados: Premios Cine