RUBÉN GONZÁLEZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Un grupo de seis vecinos de Cho Vito inició ayer una huelga de hambre indefinida en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife con el objetivo de evitar el derrumbe de las últimas nueve viviendas que aún permanecen en el poblado marinero de Candelaria. Esta medida fue tomada después de que los afectados hayan recibido una carta de desalojo por parte de la Dirección General de Costas que anuncia que a partir del próximo 20 de septiembre se retomarán las correspondientes tareas de demolición de las casas de la zona.
El portavoz de los vecinos de Cho Vito, Tomás González, indicó que la decisión de llevar a cabo una huelga de hambre se tomó porque no se han respetado los acuerdos establecidos de intentar reubicar a los afectados en nuevas viviendas. "Esto es un atropello a los ciudadanos de Cho Vito. Tenemos que evitar por todos los medios que se vuelva a repetir un drama humano como el que ya ocurrió con el derrumbe de las 23 viviendas en 2008", explicó el portavoz y también afectado.
Asimismo, González indicó que la puesta en marcha de esta protesta la consideran como el último recurso del que disponen con el fin de luchar por lo que creen que es justo. "La objetividad tiene que reinar en este caso, por eso pedimos que el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias tomen las medidas oportunas para solucionar el problema de los derribos", reclamó González.
A raíz de este asunto, los vecinos de Cho Vito mantendrán hoy una reunión con el presidente del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior, con la intención de que se produzca un acercamiento de posturas entre el Ayuntamiento de Candelaria, el Gobierno de Canarias, la Demarcación de Costas y el propio Cabildo.
Ante esta situación, las familias de Cho Vito califican la aplicación de la Ley de Costas en el litoral canario de "arbitraria, retroactiva, injusta, asimétrica y caprichosa". Al mismo tiempo, consideran que se está produciendo una clara vulneración de sus derechos.
El grupo de vecinos, que lleva a cabo la protesta en la plaza de la Candelaria de la capital tinerfeña, también está compuesto por personas cuyas viviendas ya han sido destruidas y que pretenden solidarizarse con el resto de vecinos afectados y así como exigir justicia.
"Los vecinos que ya fueron desalojados el pasado 2008 han tenido que ser atendidos por la Cruz Roja o sus familias. Otros se encuentran en casas de alquiler y algunos poseían otra vivienda. No se ha respetado lo acordado", aclaró González.
Beatriz González, Antonio Alonso, José Antonio Luis García, Montserrat Mejías y su esposo, así como Tomás González, los seis en huelga, piensan llevar su protesta hasta las "últimas consecuencias", hasta encontrar una solución que evite la destrucción de sus casas. Cuentan con todos los recursos disponibles para aguantar en la calle los próximos días y agradecen "el inmenso apoyo recibido por parte de los ciudadanos, tanto en persona como a través del móvil o Facebook", reconoció el portavoz.