MARYORIE GONZÁLEZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE
La playa, el estacionamiento de un centro comercial, el monte, un mirador, etc, se convierten en los lugares preferidos entre los jóvenes tinerfeños que acuden con sus parejas ávidos de cariño. Suelen ser espacios alejados de la luminosidad y del gentío, aunque en muchas ocasiones los que frecuentan estos rincones se hayan llevado una desagradable sorpresa al descubrir la mirada del voyeur, más conocido como mirón.
La Isla esconde miles de zonas recónditas y alejadas de la civilización para que las parejas puedan ir a enamorar sin temores a ser espiados o pillados in fraganti. Aunque si atendemos a Santa Cruz de Tenerife y a La Laguna la lista se reduce considerablemente a unos 15 espacios. Los jóvenes tienen que ser cada vez más imaginativos para buscar el escondite perfecto puesto que ya no hay tantos espacios como antes para ir a enamorar. La construcción casi que no ha dejado lugares apartados de la muchedumbre y los espacios más frecuentados se sitúan alrededor de playas y otros lugares naturales.
Uno de los más elegidos por los chicharreros son los estacionamientos en la playa de Las Teresitas. La famosa frase "llévame al huerto" se podría intercambiar hoy perfectamente por la de "llévame al aparcamiento". Durante años, varias generaciones han disfrutado de este paraje erótico y lo encuentran idóneo para amarse.
Ya desde hace 40 años se viene oyendo el dicho de "a San Andrés van dos y vienen tres" utilizado durante años por los veteranos en esto del querer. El perfil de las personas que frecuentan estos lugares suele ser el de chicos y chicas jóvenes que no poseen casa propia y que no cuentan con una solvencia económica suficiente como para poder reservar una habitación en un hotel o hacerse con un apartamento. Aunque en ocasiones suelen acudir hombres y mujeres ya entrados en años que vuelven a la playa entusiasmados.
En Las Teresitas descubrieron las artes de la sexualidad por primera vez para repetir tras 20 años la inolvidable experiencia. Cuando desaparecen los últimos rayos de sol, empiezan a proliferar los automóviles que de forma silenciosa y sin querer llamar la atención se ubican en las zonas más oscuras para retozar junto a sus amantes. Tan solo la luna les alumbra y bajo el sonido de las olas se dejan seducir y camelar.
Muchos hacen uso de toallas o del propio parasol para intentar aislarse del exterior. Pero lo cierto es que la mayoría no se toma tantas molestias y "el aquí te pillo aquí te mato" sigue estando de moda entre los más jóvenes. Incluso alguno desafía a los mirones y prefiere salir del coche y quererse en el exterior. Para muchos resulta bastante incómodo realizar determinadas posturas que desafían a la gravedad en el interior del vehículo, pero hace 50 años se las apañaban en el interior de coches tan estrechos como el sincamil, utilitario sexual al que se le dio gran uso en la de cada de los 60. Hoy en día los jóvenes se han vuelto bastante más vagos y optan por quedar con sus parejas en sus casas.
Los padres cada vez son más permisivos y prefieren que sus hijos estén en el dormitorio con sus novias y novios que en la calle donde hay mayores peligros. Este hecho hace que los aparcamientos no tengan que plantar el letrero de completo cuando dan las doce de la noche y muestren un vacío más que llamativo.
Puede que la Isla tome conciencia de ello y en un futuro no muy lejano, acondicionen un estacionamiento para que los enamorados vayan a quererse en un lugar con mayor protección y apartados de los tan frecuentes mirones, tal y como han hecho a las afueras de Bari, en Italia. La plaza cuesta 3 euros la hora, tiempo suficiente para que los que no pueden costearse un hotel o no quieren adentrarse en lugares oscuros y peligrosos puedan realizar sus menesteres. En Italia lo llaman Lovely Park. Es un iniciativa que probablemente captaría numerosos seguidores.
Doggigng, cruising o cottaging son algunos términos que emplean los expertos del tema para designar algunas variantes dentro de lo que es mantener relaciones sexuales en lugares públicos.El termino anglosajón dogging traducido al español como cancaneo, consiste en tener relaciones sexuales en lugares públicos donde se queda con personas conocidas previamente. Mientras que con el cruising, se sale directamente el salir a la calle en busca de encuentros sexuales, ésta es realizada tanto por heterosexuales como homosexuales y su atractivo es la variedad y novedad en las relaciones.
En el sur de la Isla ya existe un lugar determinado donde acuden mayormente homosexuales en busca de sexo rápido. Derivada del cruising, el cottaging, es una actividad sexual anónima en baños públicos y se realiza entre hombres. En ocasiones el baño es el punto de encuentro para relaciones sexuales en otro lugar.
Sea como fuere, el buscar los arrumacos en lugares públicos es una práctica que se viene haciendo desde los tiempos de Adán y Eva en el jardín del Edén.