S. G.
Vistabella es uno de esos barrios-frontera donde nadie tiene claro en qué municipio está, hasta el punto de que hay vías en las que los vecinos pagan la basura a La Laguna y la recoge un camión de Santa Cruz. Aquí, un taxi cobra más si el cliente se baja en la acera derecha en lugar de la izquierda y los taxistas recorren la zona de los santalaguneros con temor a equivocarse, pues avanzar un metro puede implicar una disputa con los de la otra localidad o una sanción para el conductor.
Hay casos de taxistas que tienen la licencia en Santa Cruz y que no pueden recoger clientes en el lado de la calle en el que está su casa, donde incluso aparcan el coche, pues con la normativa en la mano en una vía estrecha y de un solo sentido, sí podrían bajar la bandera verde pero en la otra acera o avanzando unos pocos metros. Esta situación la padece, todos los días, Esteban Cano, que vive en la calle Sor María de Jesús, en el lado lagunero de Vistabella y muy cerca de la avenida de Los Menceyes. "Mi mujer es taxista y tiene que parar en el lado derecho de nuestra calle porque tiene licencia de Santa Cruz. Si viene la Policía, la puede multar si lo hace en el izquierdo, porque se trata de otro municipio".
Esteban explica que "la mitad de la gente que vive aquí no sabe que esta calle es una frontera", donde la línea sigue el sentido de la vía, en el centro de la capa de asfalto, y hace que los vecinos de la parte norte sean de Aguere y los que viven junto a la acera sur, de la capital. Desde que recuerda, los vecinos de esta calle han padecido las consecuencias del trazado y siguen viviendo momentos absurdos, ya que "los de este lado pagamos todos los impuestos en La Laguna, pero toda la basura de la calle la recoge un camión de Santa Cruz".
Los problemas fueron mayores en el pasado, cuando el barrio empezaba a mejorar y la vía era aún de tierra. A finales de la década de los 70, "sólo iban a asfaltar el lado de Santa Cruz y los vecinos del de La Laguna tuvieron que costear, entre todos, el asfaltado, las aceras o las conexiones al alcantarillado", recuerda.
Odalys vive en frente de Esteban, a menos de diez metros, pero en su dirección pone que es chicharrera. Es de origen cubano y lleva dos años residiendo en la zona, aunque afirma que aún no entiende por qué se mantiene una frontera que ve absurda, esa "disputa entre los Montesco y los Capuletto". Odalys retoma el asunto de los taxis al recordar la primera vez que cogió uno en La Laguna y "me puso la tarifa más alta al llegar a mi casa con la excusa de que está en Santa Cruz. No tiene lógica".
En el trazado real de los límites se aprecia que la línea divide casas por la mitad, pero se ha optado por trasladarla al asfalto o al límite entre dos viviendas para evitar más problemas a los vecinos. Esto ocurre en Sor María de Jesús, pero también en las siguientes calles de Vistabella, como Segunda de Armería, Argelia, Libia, Nigeria, Bibiana.... En la calle Anselmo, la casa de Maruca está en La Laguna, pero la que se levanta pegada al lado (amenazando derrumbarse) es del otro municipio, de ahí que nadie le dé una solución. Y eso pese a que es una señora mayor, vive sola y está muy asustada por el riesgo de que su vivienda se venga abajo.