SONIA GALDÓN
Cuesta Piedra es un barrio que todos los chicharreros atribuyen a Santa Cruz, aunque también tiene sus 50 metros de tierra de nadie en la parte alta. En esta zona, los vecinos llevan años reclamando algunas obras y más medidas de seguridad, porque los accidentes de tráfico no entienden de fronteras y más de un coche ha estado a punto de llevarse la fachada de una casa con la que empieza la capital, pero por culpa de una curva que está en suelo lagunero.
Eutimio Curbelo reside en las primeras viviendas ya situadas en Santa Cruz de Tenerife y, pese a que le han operado de la cadera y que la fuerte pendiente de la calle es un problema para llegar a su casa, aún no le han instalado la corta baranda que, desde hace dos años, reclama para poder entrar a su vivienda. "Me han dicho que el dinero está y hace un año hicieron las primeras marcas. Sin embargo, ya están prácticamente borradas".
En este tramo de Cuesta Piedra, el margen derecho de la calle deja de pertenecer a La Laguna justo tras una curva y en una casa que ha visto cómo varios vehículos han estado a punto de entrar por la puerta. La corta baranda de seguridad está hundida de nuevo, aunque protegió la vivienda del último accidente, y si bien se han colocado vallas de la Policía Local de la ciudad chicharrera, una parte afilada entra en la acera y a los vecinos no les queda otra que caminar por la carretera. Eutimio y su mujer critican que el barrio "está muy desatendido y es un peligro caminar por aquí".
Menos de un metro más hacia arriba, el asfalto muestra otra prueba más de las dificultades que conlleva vivir en el límite de dos municipios, aunque la mayoría de los vecinos de este pequeño tramo del barrio ni siquiera sabían dónde está el muro invisible. El conjunto residencial Altavista, que se levanta frente a la casa de Eutimio, pertenece a Aguere y "por aquí pasaba un tubo muy pequeño para las aguas negras, al que se acoplaron todas esas viviendas, por lo que empezamos a tener problemas en las casas de nuestro lado, con aguas que se desbordaban al llover. Se producían malos olores".
Al final, el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna se hizo cargo de la obra en una zona en la que no quedaba muy claro quién tenía las competencias, ya que la tapa de alcantarillado está en el lado chicharrero, aunque una intervención tan pequeña ha levantado el asfalto y aumentado la capacidad de la red de aguas residuales de dos municipios.