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Alarcó: ´Creo en el estrés positivo que genera el sexo´

"Por la mañana cuando me levanto me miro al espejo y me pongo un 5"

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Antonio Alarcó, en su despacho del Cabildo de Tenerife.
Antonio Alarcó, en su despacho del Cabildo de Tenerife.  / josé luis gonzález

NAIMA PÉREZ
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Quienes conocen a Antonio Alarcó –familiares, amigos y colegas de trabajo– saben que es una persona a la que le encanta hacer muchísimas cosas al mismo tiempo. Acercarse a su despacho del Cabildo de Tenerife genera estrés nada más llegar.

-Es usted vicepresidente del Cabildo y consejero de Sanidad y relaciones con la Universidad; cirujano del HUC y médico con consulta privada; doctor en Periodismo y, por si fuera poco, senador del PP por Tenerife. Superman no es, ¿verdad? Es imposible que todo lo haga bien…
-Bueno, eso es una crítica que me hace algún enemigo. Para empezar, yo soy una persona normal, rigurosamente normal, con una salvedad: que estoy muy ilusionado, que soy un vitalista, porque Dios me ha hecho así; que siempre he estado liado voluntariamente porque me gusta hacer las cosas y que soy una persona comprometida con el momento que me ha tocado vivir.

-¿Y alguna vez ha pensado que debería dejar alguna responsabilidad? Porque tiene muchos calderos al fuego...
-Yo hago muchas cosas, no por vanidad, sino porque me gusta y el truco está en que te gusten las cosas. El gran problema de hacer tantas cosas es que hay que hacer economía de recursos, tener salud, gran vitalismo, gustarte lo que haces y tener un entorno muy bueno. Yo lo tengo, tanto familiar, de amigos y de gente que trabaja conmigo. Si alguna vez caigo en la incompetencia –y podría, porque hago muchas cosas–, toda esta gente me lo diría y rectificaría. Tengo al lado a una pareja importantísima, que me permite hacer un montón de cosas, restando algunas veces tiempo a otros momentos personales también importantes. Es verdad que a mi gente querida hay que dedicarle tiempo, pero más que tiempo, intensidad, y yo creo que suplo el tiempo con la intensidad. Con mi familia siempre estoy intensamente. Es lo más preciado que tengo en esta vida. Mis padres, que por desgracia ya no viven, me pusieron en este mundo y cuando tenía 18 años me di cuenta de que no había tenido ningún problema.

-Pero señor Alarcó, haga un pequeño ejercicio de autocrítica. ¿En ningún momento ha pensado parar un poco?
-Bueno, claro, en algunos momentos aflojo. Me explico: me apasiona la cirugía y no voy a renunciar a ella. Pero claro, si antes operaba siete días a la semana, ahora opero uno o dos. En segundo lugar, yo trabajo de catedrático y cirujano y no cobro nada; quiero decirlo, no como mérito, porque yo en política no me quiero ganar el cielo (ahí me tiene que echar una mano alguien, porque si no no entro), sino que estoy ahí porque me gusta.

-¿Pero cuánto tiempo dedica a sus pacientes? ¿Los escucha o es de los que despacha rapidito?
-Los escucho a todos, por supuesto, y no los despacho rapidito. Lo que hago es dedicarles el tiempo que hay que dedicarles...

-Seguro que podría dedicarles más tiempo, ¿no?
-Bueno, nunca he dejado de dedicarles tiempo por estar en política. He operado a más de 26.000 enfermos con anestesia total en 33 años de profesión. Todos los días de mi vida he operado a algún paciente si dividimos los 26.000 enfermos entre los días de profesión. Eso sólo significa que tengo intensidad para dedicarme a mi profesión. Yo me puedo equivocar, pero nunca he sido negligente y espero no serlo.

-¿Sabe lo que es el estrés?
-Como médico, creo en el estrés positivo. El máximo acto de estrés es el acto sexual, porque en esos momentos estás hipertenso y taquicárdico. Nunca hay que tratar ese estrés, porque es satisfactorio. Para poder vivir hay que tener estrés positivo; eso protege las coronarias. Yo me levanto por las mañanas y siempre me digo: "¡qué bueno que me tengo que levantar!". Me miro al espejo sin afeitarme y ducharme y me pongo un cinco, para aceptarme a mí mismo y no hacerle daño a nadie. Cuando estoy pletórico, un cinco y medio. Pero el que se suspende por la mañana sin haberse duchado le amarga la vida a todo el mundo. Eso es aceptación de sí mismo, nunca chulería. Si te pones un seis eres un impertinente. Para mí, trabajar es un beneficio social, no un castigo de Dios. Hay receptores que captan el estrés positivo y el negativo, aunque eso no he podido demostrarlo porque no he tenido tiempo de investigar. El negativo se carga las coronarias y el positivo nos deja satisfechos.

-Y la política, ¿qué tipo de estrés genera? ¿Negativo?
-Positivo totalmente. No hay actividad más bonita que dedicarse a los demás. Yo practico el humanismo activo que aprendí de mi padre. Que el hombre se dedique al hombre, independientemente del sexo, religión o raza. Lo he practicado siempre, lo seguiré haciendo y me siento satisfecho.

-¿Le parece bien que se justifiquen gastos de un grupo municipal con facturas personales, como hemos conocido hace unos días del Ayuntamiento de Santa Cruz en el anterior mandato? ¿Eso no es financiar irregularmente la actividad de un partido?
-No es financiar irregularmente un partido, nunca ha sido así. La legislación anterior era engorrosa y se ha cambiado y estos son artilugios contables que tienen el valor que tienen. Estoy convencido de que todos los partidos son honrados y que con la nueva legislación no va a haber problemas.

-José Manuel Soria, presidente de su partido, el PP, dijo que era un error sacar facturas del bolsillo para justificar estos gastos...
-Soria, líder indiscutible de mi partido, ha dicho lo que ha dicho, pero insisto en que lo que se hizo se podía hacer: son artilugios contables. Este asunto está liquidado.

-¿Cree que esta polémica de las facturas en los grupos municipales de Santa Cruz, especialmente las del Grupo Popular, tenía el fin de perjudicar a alguien?
-Yo siempre digo que detrás del problema de un médico hay otro médico, nunca un enfermo.

-O sea, que detrás del problema de un político hay otro político...
-Sí, generalmente sí. Este asunto está zanjado. Desde 2007, con la nueva ley de financiación de los partidos, no hay ningún problema, pero pienso que minoritariamente hay gente que quiere hacer daño por hacer daño.

-Su relación con Ricardo Melchior, ¿qué tal es?
-Magnífica. Tengo incluso una buena relación con él y su familia desde antes de entrar en política.

-¿Pero habla sólo de una relación personal?
-Personal, claro, pero cuando entro en el Cabildo, aunque somos adversarios políticos, el pacto con CC funciona como una balsa de aceite, porque somos leales y respetuosos, aunque todo tiene sus altos y sus bajos. Él es nacionalista y yo no tengo ni una célula de nacionalista, ni quiero tenerla, porque las grandes soluciones a los problemas de los canarios llegan por la vía nacional y europea.

-¿De verdad va tan bien el pacto de Gobierno en el Cabildo? La consejera Vicenta Díaz, de su partido, no creo que opine lo mismo, después de que mandara a parar una mesa de contratación por suspicacias con CC…
-Vicenta es una gran amiga, gran consejera y gran política. Ella interpretó en un momento dado una serie de cuestiones que ya están solucionadas y eso es una actuación normal dentro de una consejería.

-¿Cómo se entiende que a diez meses de las elecciones presidente y vicepresidente del Gobierno canario sean los cabeza de lista de CC y PP, respectivamente, a la Presidencia?
-La gente lo entiende, porque el pacto no va mal.

-Pero ya comienzan a producirse declaraciones para desmarcarse el uno del otro. Por ejemplo, Paulino Rivero dijo hace unos días que estaba lejos de la "derechona" de José Manuel Soria…
-Bueno, yo creo que eso fue un "lapsus linguae" del presidente, porque el término de derechona alude a un concepto preconstitucional, y a demócrata no me gana nadie. Seguro que Paulino Rivero está arrepentido. Creo que el pacto está funcionando muy bien; de hecho el presidente ha dicho también que el pacto va a durar hasta el final. El PP es leal a lo que firma, pero a lo que no firma, no.

-Seguramente usted y Ricardo Melchior serán los cabeza de lista al Cabildo por PP y CC, respectivamente, porque va a ser el candidato, ¿no? No nos diga que hará lo que decida su partido...
-Lo que diga el partido.

-¿Le gustaría ser el candidato?
-A mí me gustaría estar donde pueda colaborar al máximo con los ciudadanos, donde decida mi partido. Y uno de los lugares en los que me siento muy satisfecho es en el Cabildo. Pero yo no soy imprescindible. El PP tiene personas válidas para todos los puestos.

-Si fuera el candidato, ¿lo haría mejor que Ricardo Melchior?
-Sin duda. Si no estuviera convencido, no me habría presentado. Pero el adversario no tiene que ser descalificativo. Creo que Melchior es un buen presidente, ¿por qué no lo voy a decir? Espero que alguno lo cuente de mí algún día.

-La diputada y portavoz en el Congreso de CC, Ana Oramas, comentó hace algunos meses que usted era un estirado…
-No ofende quien quiere, sino quien puede. Si ser estirado es levantarse a las 6 de la mañana todos los días –y, por cierto, no usar ninguna banqueta para ver nada–, trabajar por los ciudadanos como médico, profesor y político, equivocándome muchas veces, pero nunca siendo negligente, entonces soy un estirado.

-¿Cómo se inaugura un edificio de consultas externas seis veces, como el del HUC? ¿Esto no es tomarle el pelo a los ciudadanos?
-Nunca se ganan votos por la Sanidad, sino que se pierden. En realidad no se ha inaugurado seis veces, sino que lo que se hizo fue inaugurar una vez de forma global y luego en dos ocasiones posteriores los servicios de Pediatría y Radioterapia. En cualquier caso, yo creo que es bueno dar a conocer estas infraestructuras, porque nosotros somos administradores temporales de lo público, y no existe una buena sanidad sin los medios de comunicación.

-¿Por qué desde Gran Canaria se acusa a Tenerife de llevarse el ciclotrón y dejar al Hospital Negrín sin capacidad investigadora?
-No creo en el pleito insular, no lo voy a fomentar y lucharé contra él todos los días de mi vida.

-¿Es éste un ejemplo de pleito?
-En principio, sí. Alguien está intentando fomentarlo de algo tan positivo como que una empresa pública (Imetisa) del Cabildo de Tenerife tenga dinero de la RIC y pueda invertirlo en un aparato que aporta a la sanidad canaria un bien añadido único, independientemente de dónde esté. Con el ciclotrón, lo que va a consolidarse es la investigación, porque antes los radiofármacos con que funcionan los PET (máquinas para el diagnóstico de tumores) llegaban tarde y en malas condiciones.

-¿Cómo se explica la privatización de un servicio como el de Medicina Nuclear en un hospital público como el Doctor Negrín de Gran Canaria?
-La sanidad pública canaria nunca se podrá privatizar, aunque uno quiera, porque siempre la pagarán los fondos públicos. Lo que sí se puede es buscar otra fórmula administrativa de gestión, siempre financiada por el ente público.

-¿Y privatizaría la sanidad si se pudiera?
-No, qué va; la sanidad española y canaria es la quinta del mundo; es una magnífica sanidad que tenemos que mimar. Lo que pasa es que la parte privada de la sanidad también tiene un compromiso social y ambas son complementarias y condenadas a entenderse con naturalidad, no como competencia desleal, sino con un fin común que es la salud, con un sistema de acreditación y auditoría permanente.

-¿Qué no estaría dispuesto a hacer por un puesto en política?
-Empujar. Nunca.

- Su moreno, ¿es natural o de rayos uva?
-Natural en un 80% y el 20% restante lo consigo con factor +10 cuando sale el sol. En rayos uva no he estado nunca; como médico no lo recomiendo.

-¿Dónde ha visto situaciones más desagradables: en el quirófano o en la política?
-En la política, con diferencia. En los quirófanos no se ven cosas desagradables, sino la enfermedad o el fracaso, pero también se ve la vida y resultados positivos.

-¿A qué responsable del Gobierno de Canarias le practicaría una lobotomía?
-A ninguno, de verdad. La lobotomía es una técnica amputante muy grande que deja inútil a quien se le haga, a no ser que sea por una patología mayor. Yo lo que le pediría a todos los dirigentes es que entendieran que la política es un asunto muy serio, que para dedicarse a los ciudadanos no se puede ser negligente, que hay que ser absolutamente serio, que no cabe la rutina en nuestra actuación, que la vanidad es algo que no debe tener cabida entre nosotros...

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