Crónica

El ´sincericidio´ del Partido Popular

El PP no para de hablar del caso de las facturas de Santa Cruz y los otros partidos callan para pasar desapercibidos

 12:17  

SOL RINCÓN BOROBIA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Consejo de un experto en estrategias políticas: cuando un escándalo salpica a un partido a las puertas de unas elecciones y en pleno verano –una época en la que la actividad política se minimiza y hay pocas noticias que compitan por un hueco en los medios de comunicación– no queda otra que llevar a la práctica lo que estipula el manual básico para estos casos. Entonces, lo mejor es callar, reunir al partido, llamar a los asesores y, una vez tomada una decisión, la mejor, la menos mala, emitir un comunicado oficial. Y, sobre todo, no salirse nunca del guión.

Aún más sencillo resulta cuando el escándalo afecta a varios partidos. Entonces, el experto sugiere no abrir la boca y esperar a ver quién es el primero que mueve ficha. Estas normas son algo así como los primeros auxilios. Luego, dependiendo de la gravedad del asunto, el guión se va modificando según las necesidades.

Por eso, pocos políticos de los consultados estos días entienden el ataque de sinceridad que ha sufrido el Partido Popular en el caso de las facturas del Ayuntamiento de Santa Cruz, también conocido como bragasgate, una confesión que ha dañado su imagen y le ha hecho más vulnerable para sus enemigos políticos. "El follón que se ha armado es por bocazas", asegura un concejal de Santa Cruz que prefiere quedar en el anonimato. Este político hace alusión a las declaraciones de la presidenta del PP tinerfeño, Cristina Tavío, y del secretario general del partido en Canarias, Manuel Fernández.

Ambos han reconocido estos días que parte del dinero público que manejaba el grupo municipal santacrucero durante el anterior mandato (2003-2007) iba a parar al partido para afrontar gastos electorales, una práctica legalizada desde 2008, aunque de dudosa licitud con anterioridad a ese año.

Pero esto forma parte del último capítulo de una historia más compleja. Para llegar hasta el momento en el que el PP pierde los papeles y confiesa, hay que hacer un análisis holístico del hábitat en el que se mueve el grupo del Partido Popular del Ayuntamiento de Santa Cruz.
Las elecciones de 2003 dieron al Partido Nacionalista Canario (PNC) tres concejales: Odalys Padrón, Guillermo Guigou y Ángel Isidro Guimerá. Las razones por las que la entonces tesorera de ese partido, Esther Sarrautte, decidió un día denunciarles pueden ser muchas.

Ellos afirman que sólo hay una: Sarrautte les pedía que ingresaran en el PNC parte de la asignación que recibían como grupo municipal y ellos se negaban a hacerlo. En base a esta teoría, fue la venganza lo que movió a la tesorera a acudir a la Audiencia de Cuentas de Canarias y denunciar a Guigou, Padrón y Guimerá por posibles irregularidades en la gestión del dinero público.

Sin embargo, Sarrautte asegura que les pidió varias veces que justificaran cómo se gastaban su asignación económica y que al no obtener respuesta tuvo que denunciar. Una vez que el requerimiento llegó hasta la Audiencia, ésta la remitió al Tribunal de Cuentas del Estado, que es el órgano competente para fiscalizar la financiación de los partidos y que finalmente archivó el caso en el año 2006. A pesar de que el Tribunal no encontró irregularidad alguna, instó al Ayuntamiento de Santa Cruz a que elaborara un informe donde se justificaran los gastos de los grupos municipales.

Y así lo hizo. Pero para que la Intervención General pudiera cuadrar la contabilidad municipal tuvo que pedir facturas de los gastos a los concejales. Y justo en ese momento, el PP cometió su primer error. Los ediles del grupo presentaron facturas de todo tipo, incluso de compras personales, ya que no podían o no querían confesar que parte de su dinero había ido al partido, algo que en esa época no estaba legalizado. Por eso, en el informe de la Intervención General aparecen facturas de gafas de sol, ropa interior, estancias en hoteles con circuitos termales incluidos, guantes, corbatas, camisas, pantalones, calcetines, comidas, bebidas, zapatos, flores...

A partir de aquí, hay que tener en cuenta dos claves: A) Una vez que Sarrautte ve el citado informe, acude a la Fiscalía Anticorrupción y centra la denuncia en las facturas presentadas por Guigou, Padrón y Guiméra; "se gastaron el dinero en viajes, comidas y objetos personales", asegura. B) En el PP se abre una brecha interna y cada vez más grande entre los militantes partidarios de Cristina Tavío y los de Ángel Llanos.

Los acontecimientos que vendrían después resultaron imparables. En 2009, Anticorrupción archivó el requerimiento de Esther Sarrautte y la militante del PNC tuvo que afrontar otro revés. Y este mismo mes, una mano anónima envió a los medios de comunicación el informe de la Intervención General, sólo con las páginas referentes a las facturas del PP, una carta donde se elogia a Ángel Llanos y se acusa a la presidenta insular de haberse comprado unas bragas con dinero público y una anotación que reza: "De Tavío no me fío".

Enseguida, todas las sospechas recayeron en Llanos, quien tiene preparada una querella contra la primera persona que se atreva a acusarle. El concejal se niega a hablar con los periodistas y menos aún a conceder entrevistas.

Los que sí han hablado son Cristina Tavío, Manuel Fernández y el presidente del PP canario, José Manuel Soria. Pero lejos de echar tierra al asunto, han arrojado gasolina al fuego. La confesión de Tavío y Fernández sobre los tejemanejes que los grupos municipales hacían para ocultar el desvío de dinero a sus respectivos partidos, junto a la sorpresa que ha causado la factura de las bragas, "que las compró Maribel Oñate y no Tavío", afirmó ayer un concejal de Santa Cruz que no quiere que aparezca su nombre, no han hecho sino poner al PP en el ojo del huracán.

Mientras tanto, los demás concejales guardan silencio o hablan lo justo e indispensable. Muchos nacionalistas y socialistas se frotan las manos al ver cómo el PP ha focalizado toda la atención. En Tavío ven "nerviosismo", en Fernández "soberbia", en Llanos "una actitud sospechosa" y en Soria "torpeza". Un experto asegura que el error fue presentar esa clase de facturas, cuando podían haber dicho desde el principio que el dinero fue para el partido. "Al fin y al cabo, la anterior ley de partidos no prohibía expresamente esta práctica y por eso estaba sujeta a interpretaciones. De hecho, muchos interventores municipales españoles admitían que se pasara dinero a los partidos".

  HEMEROTECA
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO

Suplementos

 
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN |  LOCALIZACIÓN     PUBLICIDAD:  TARIFAS |  CONTRATAR  
laopinion.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinion.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 

  

Aviso legal
 
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya