NOÉ RAMON
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El Plan de Acción contra la contaminación acústica que el Gobierno de Canarias ha encargado a una empresa privada establece que la solución más viable para aislar de ruidos el barrio de Somosierra es la instalación de pantallas antirruidos. Además, el Ayuntamiento apostará por reducir la velocidad de los coches cuando circulen por este tramo de la autopista y por Chamberí.
Este punto es uno de los más conflictivos en cuanto a contaminación acústica de toda Canarias por su cercanía a la autopista del norte por donde cada día transitan más de 100.000 vehículos. Una de las principales acciones que se incluyen en el Plan contra el ruido es el establecimiento de zonas de servidumbre en los márgenes de las principales vías afectadas, entre las que está la autopista del norte. En este ámbito, se intentarán extremar las medidas para que las molestias sean las mínimas.
Gravedad
Dada la gravedad de la situación, este punto ha sido el primero en ser analizado tras la realización del mapa de ruidos de la Comunidad autónoma. El Plan de Acción repasa por zonas las agrupaciones de edificios de la capital y determina los distintos grados de afecciones que, en esta materia, tiene cada uno de ellos. A continuación, el documento fija las soluciones que se deben dar a cada uno de estos ámbitos.
En estos momentos, el Plan de Acción está casi concluido y ya ha sido presentado a la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Santa Cruz que lo está analizando. En el mapa también se incluyen las denominadas zonas libres de ruidos en el municipio. Entre ellas están por un lado el Parque Rural de Anaga y por otro la playa de Las Teresitas. Pero en el centro de la ciudad también se han detectado espacios donde no hay contaminación acústica.
Estos lugares son, por ejemplo, la plaza del Príncipe y la de San Francisco. Enclaves situados en pleno casco pero en los que los vecinos pueden disfrutar la mayor parte del año de un silencio más que aceptable. En este grupo se encuentra también el Parque García Sanabria o el de La Granja, entre otros.
La ejecución de este plan contra la contaminación acústica corresponderá no sólo al Ayuntamiento, sino también al Cabildo y al Gobierno de Canarias, dependiendo de la titularidad de cada una de las vías. El ejecutivo autónomo está obligado a definir los criterios para la delimitación de las zonas de servidumbre acústica en las carreteras de su competencia y a poner los medios para vigilar que éstas se respeten, emitiendo informes preceptivos a los desarrollos urbanísticos que en las vías se planteen.
A los ayuntamientos les corresponde incorporar las zonas de servidumbre acústica a su zonificación y al planeamiento en las carreteras de competencia local y poner los medios para que éstas se cumplan. Este documento se completará ahora con una ordenanza en la que trabaja en estos momentos el Ayuntamiento, ordenanza que regulará la contaminación no sólo del ruido sino también del aire y de los olores en toda la ciudad.
El documento calcula que más de la mitad de la población de Santa Cruz soporta ruidos por encima de lo permitido. La contaminación acústica a causa de las carreteras afecta a más de 60.000 vecinos, de los cuales la mayoría se sitúa en la autopista del norte. Pero el principal problema se localiza por el ruido de las calles que afecta a 64.000 personas. La actividad industrial y del puerto son soportadas por unos 200 residentes capitalinos.
El Gobierno de Canarias apuesta en su documento por establecer cambios urbanísticos en las ciudades con el fin de eliminar estas molestias. El ejecutivo considera que gran parte de la contaminación se eliminará cuando entre en funcionamiento la autopista exterior que unirá la TF-5 y la TF-1 desde el aeropuerto de Los Rodeos a Acorán.
Otro tanto ocurre con el sistema del tranvía, el tren del norte y el del sur, que retirará vehículos de las calles del centro en un volumen importante.