ANA MARTÍNEZ
-En julio de 2007, tras los primeros grandes apagones de Barcelona, usted dijo: "Las eléctricas hemos dado un espectáculo lamentable".
¿Qué puede decir ahora de lo que está ocurriendo en Canarias, con dos grandes apagones en quince días en una de las islas capitalinas?
-Es muy preocupante. Desde el punto de vista del funcionamiento de un sistema eléctrico, es inaceptable. Incluso teniendo en cuenta que se trata de un sistema insular, que siempre son más débiles que los continentales porque no tienen apoyo. Algo está fallando para que dos incidencias puntuales sean capaces de tumbar todo el sistema.
-¿Y cuál es su diagnóstico?
-El diagnóstico inicial que hemos hecho es que los sistemas de protección no han aislado los incidentes como debieran haberlo hecho. Hay cosas que pueden fallar por muchos factores, incluidos los atmosféricos. También por el deterioro de los equipos, por errores en el mantenimiento... Pero precisamente para eso tiene que haber una redundancia suficiente y unas protecciones que eviten que el fallo se propague. Las protecciones son uno de los elementos fundamentales de un sistema, de los que más hay que mimar.
-¿Considera que se han producido negligencias?
-No me corresponde decir eso. Hay un expediente abierta por parte del Gobierno que deberá determinar las responsabilidades. Sí es cierto que, a raíz del incidente, se han detectado carencias estructurales del sistema de protección que costará un tiempo corregir.
-¿Y qué hay que hacer como medida más inmediata?
-Además de las carencias estructurales, había errores en los tiempos de respuesta de esos sistemas, y esa es la primera línea en la que hay que trabajar.
-Pero no cree que se haya dado esta vez "un espectáculo"...
-No. En el caso de Barcelona lo que hubo fue mucha precipitación para tratar de desplazar responsabilidades al de al lado. Pero lo único cierto es que un sistema eléctrico no puede sentirse satisfecho con una reiteración de ceros como la que se ha producido.
-En aquel entonces señaló que la red de las ciudades afectadas estaba poco mallada. Por cierto, que esta es una de las debilidades de las que se suele hablar en el caso de Canarias. Sin embargo, tres años después en Cataluña ha vuelto a ocurrir y Girona sigue dependiendo de una sola línea. ¿Quiere decir eso que no se han hecho los deberes? ¿Tan fuerte es la oposición?
-Lo que ocurre es que en los últimos treinta años, en España, como la electricidad ha llegado a los últimos rincones, no se percibe la necesidad de las líneas. La relación de la gente con la electricidad es automática a través de un interruptor o un enchufe. La necesidad de las infraestructuras no se percibe hasta que fallan. Las damos por hechas porque el nivel de calidad del suministro ya es alto en comparación con el que teníamos hace medio siglo.
-¿Quiere decir que somos muy exigentes o que en electricidad lo damos todo por hecho?
-En absoluto. Hacemos bien en exigir la máxima garantía porque la electricidad es hoy el centro de nuestras vidas. Pero transmitir que es necesario que haya más de un camino por el que pueda llegar la energía no es fácil. Cualquiera se siente legitimado para cuestionar la necesidad. El debate no se hace sobre criterios técnicos, sino sobre percepciones sociales. REE no tiene interés en hacer ninguna línea, lo que tiene es la responsabilidad de hacerlas. No es un capricho.
-En tiendo que quiere decir que n o siempre pueden hacerlas...
-En Girona, con lo apremiante que es la necesidad, tenemos un municipio con los apoyos en el suelo donde no podemos alzarlos porque el alcalde no nos concede las licencias. O manifestantes acampados para impedir el avance de las obras. Y es una línea que tenía que haber estado en funcionamiento hace diez años. Pero, cuando se da algún problema, se tiende a concentrar la responsabilidad en el mantenimiento.
-Pero, aunque la oposición social sea fuerte y la impopularidad de las infraestructuras eléctricas, muy fuerte, la responsabilidad última está en manos de las administraciones autonómicas. Para usted, ¿ gobiernan los gobiernos?
-Los responsables políticos tienen que hacer una labor muy importante de pedagogía social. Tienen que esforzarse por transmitir que hay infraestructuras de interés general que están más allá del interés de los municipios o de los alcaldes.
-¿Y si la pedagogía falla o no hay tiempo para ella? Ese síndrome de not in my backyard y el temor al coste político, ¿justifican la pasividad de las autonomías?
-Por supuesto, los gobiernos tienen que tomar decisiones. Aunque sean impopulares. Gobernar es tomar decisiones de interés general, tanto si son populares como si no lo son. Claro que tomar la decisión de construir un hospital es mucho más fácil y bienvenido que la de hacer una línea. Pero los responsables políticos están para las dos. Para eso les votamos.
-Hace unos días, en La Rioja, usted también hablaba de carencias de mallado y de la necesidad de instalaciones redundantes. Parece que no hay territorio de España que se escape de estas dificultades. ¿Es así?
-Hay de todo. Y las diferencias se producen no tanto en función de la orientación política ni de la capacidad personal. Se trata más bien de que hay comunidades que aún perciben que la energía tiene mucho que aportar a su desarrollo. Y otras que no.
-Es curioso. ¿Y cuáles son las más recalcitrantes?
-En términos generales, podemos decir es que es más fácil construir de Madrid para abajo que de Madrid para arriba.
-Y eso ¿por qué?
-Las zonas que llegaron más tarde al desarrollo industrial todavía tienen la conciencia de que el sistema eléctrico va a jugar un papel fundamental en su desarrollo. En la implantación de las energías renovables, en las redes inteligentes, en el vehículo eléctrico...
-Pero Canarias no tiene un pasado de desarrollo industrial temprano y, sin embargo, sí mucha antipatía por las instalaciones eléctricas.
-Pero es que aquí influyen otros factores, como el hecho de que es un territorio reducido y con una gran presión sobre los usos del suelo. Eso es lo que hace más compleja en las Islas la instalación de las infraestructuras.
-Entonces este Archipiélago no es ninguna rareza...
-Bueno, lo que sí me cuesta más entender es por qué la sustitución de una tecnología como los grupos de gasoil por otra más limpia y más eficiente como el gas es un debate que también se enquista.
-¿Sólo ocurre aquí?
-No. Cada sociedad tiene sus manías. Por ejemplo, en Francia hay más oposición a la construcción de una línea eléctrica que a la de una central nuclear. Allí, el consenso sobre la nuclear se asentó en la posguerra, nacido de un deseo de independencia energética y hoy en día, ese debate está superado y hay consenso.
-A propósito de consenso... Después de que usted se reuniera con Paulino Rivero, él dijo que sacrificaría "el consenso en aras del interés general". Esa afirmación ha generado acusaciones por parte de las administraciones locales, en contra de lo que llaman una política "de ordeno y mando". ¿Cree usted que se puede hacer una buena política energética sin "ordeno y mando" o la experiencia le ha demostrado que no?
-Es bueno buscar consensos amplios. Lo mejor es implicar al máximo número de instituciones posible. En especial, cuando se trata de estas infraestructuras que tienen un proceso tan largo de maduración y que están llamadas a dar un servicio tan prolongado en el tiempo. Todos los grupos políticos con vocación de gobernar tendrían que tener en cuenta, antes de pensar en oponerse, que sus sucesores van a tener que gobernar con lo que ellos les dejen. Y, en última instancia, quien tiene las competencias tiene también la responsabilidad de asegurar las inversiones para garantizar un suministro de calidad y lo más limpio posible.
-En su reunión con el presidente Rivero de hace dos semanas, usted no puso límite económico a las inversiones de su compañía en las
Islas. Sin embargo, sí matizó: "Haremos todas las que nos dejen hacer". ¿Cree que tiene garantías suficientes de que les van a dejar hacer a partir de ahora?
-Haremos todas las que nos dejen hacer. Y en los plazos de tiempo más cortos posible, teniendo en cuenta las exigencias de la tramitación de estos proyectos.
-No es eso lo que le pregunto. Lo que quiero saber es si espera una implicación real por parte del Gobierno de Canarias.
-Hombre, tengo que confiar en que sí. Y lo cierto es que sí que percibo un cambio con respecto a lo que ha venido ocurriendo hasta ahora y una voluntad por parte de los responsables autonómicos de asumir sus responsabilidades.
-La Comisión Nacional de la Energía también ha abierto un expediente a Endesa y REE a raíz de los apagones de Tenerife. También lo hizo en 2007, tras los de Cataluña de los que hablábamos hace un rato. En aquella ocasión, a usted no le convenció "la solución salomónica que se había aplicado". ¿Teme algo parecido?
-En esta ocasión, tengo la absoluta certeza de que ni en los incidentes de Cataluña ni en los de Tenerife hay le menor resquicio para achacar algo a REE. Si lo hubiera, nos lo achacarían.
-Cambiando de asunto. Hace apenas unos meses, en noviembre de 2009, advertía usted que "si las renovables se desbocan, pondrán en peligro el sistema". Casi siempre que los responsables de REE hablan de la implantación de las renovables lo plantean como un reto. Sin embargo, cada vez que hay un problema, al menos en Canarias, siempre surgen voces que sacan a colación las renovables como la gran panacea. ¿Están las Islas, con sus frágiles sistemas, en condiciones de asumirla?
-Merece la pena hacer una apuesta por las renovables en Canarias. Entre otras cosas, porque desplazan a la generación térmica, que resulta mucho más cara. Lo que ocurre es que hablamos de reto porque para conseguir una elevada penetración de las renovables, necesitamos sistemas de almacenamiento. Y, por ahora, el mejor que se conoce es el bombeo. La hidráulica reversible. Y también necesitamos una red muy robusta.
-Una red muy robusta que Canarias no tiene...
-Es que no es posible reivindicar el aumento del parque eólico sin tener claro que eso significa construir más red de transporte para evacuar la energía que producen esos molinos.
-Pues me temo que eso es justamente lo que se plantea...
-Pues no es posible. Las energías renovables tienen muchas cosas buenas, pero necesitan redes como cualquier otra. Más generación, sea del tipo que sea, más redes para transportarla.
-También se habla de ella como alternativa a la generación convencional. Es decir, que lo que se quiere es que no haya térmica.
-Tampoco es posible. Tendríamos que tener una térmica muy flexible. Las renovables son inestables. El respaldo de una convencional que sea capaz de responder rápido es imprescindible.
"Es lógico que Endesa se agarre a su monopolio, pero no es posible"
-Los activos de transporte de Endesa en la Península se terminaron de adquirir en 2002; los de Iberdrola, en 2005. ¿Fue tan arduo el proceso de negociación como está siendo aquí?
-Yo no era presidente de REE cuando se adquirieron los activos de Endesa, así que no puedo opinar sobre las diferencias.
-Pero sí era presidente cuando se concluyó la compra de los de Iberdrola.
-En el caso de Iberdrola, el proceso fue más sencillo porque REE ya tenía una participación muy alta en la empresa que se los había comprado a ellos, Enel.
-Lo que pregunto es si, en general, las compañías se han resistido mucho a ceder las líneas a un transportista único, en este caso, ustedes, o si el caso de Endesa en Canarias está siendo especialmente complicado.
-Ese es un tema sobre el que ya hemos planteado nuestras observaciones al Gobierno de Canarias. El problema es que no se puede considerar como red de distribución una tensión que es capaz de tumbar todo el sistema. Y no hay que olvidar que son cortocircuitos en la red de 66 lo que ha provocado los últimos apagones. Apagones generales. Eso no se produce en el sistema eléctrico pensinsular. Lo que me preocupa no es tener más o menos líneas, sino que las que tienen que hacer el sistema robusto, sean de REE.
-Pero REE y Endesa llevan tres años negociando el traspaso de los activos, sí que deben de estar peleando línea a línea...
-Lo importante para nosotros es conseguir la neutralidad en el acceso de los generadores a la red de transporte.
-Pero tampoco es que haya cola para venir a generar a Canarias, ¿verdad?
-No se trata sólo de permitir el acceso en condiciones de igualdad de los de los generadores de térmica, sino también de los de renovables. Si REE no hubiese sido el transportista único, no se hubiese producido en España el boom de la eólica que se ha producido en los últimos años. Se ha producido porque a quien tenían que pedirle los accesos era a un transportista neutral.
-Entonces, ¿es una mera cuestión de monopolio?
-Hombre, la realidad es que toda empresa eléctrica añora la integración vertical. Es lógico. La ruptura de la integración vertical, de los monopolios eléctricos que se ha venido produciendo en España desde el año 85, con la creación de REE y luego se ha extendido a todos los sistemas eléctricos del mundo desarrollado se ha hecho en contra de la opinión de las eléctricas. ¿Por qué? Porque se acababa con el monopolio. Pero hoy en día es así en todos los países desarrollados del planeta.
-Bien. La compra de las líneas de transporte es un mandato legal. Como se ha hecho en el resto de España. Pero cuando REE adquirió el grueso de los activos de transporte en la Península, usted no era presidente. Y, aunque nunca criticó a sus predecesores, sí ha dicho en alguna ocasión que no se había hecho antes una revisión de éstos, ninguna auditoría. ¿Qué se está haciendo con los de Canarias para que eso no vuelva a pasar?
-Lo que está claro es que no podemos comprar una red a oscuras. Para asumir esa responsabilidad, tenemos que saber el estado en que se encuentran. Haremos un examen de las carencias que presentan y propondremos un plan de actuación. Van a ser unas actuaciones largas y complejas y con un cierto número de incidentes en el proceso.
-Incidentes. O sea, apagones.
-Sí, claro. Hay que preparar a todo el mundo para eso de que para mejorar, a veces primero hay que empeorar. Hay que preparar a la gente para el hecho de que a veces para mejorar, primero hay que empeorar.
-Sí, pero de ahí a que haya apagones...
-Es que no hay holgura. No vamos a tener la posibilidad de dejar sin servicio una línea mientras trabajamos en ella para ponerla a punto, así que es difícil que no haya incidentes.
-¿Tan complejo es el proceso?
-Para que la gente se haga una idea, ahora estamos acabando el plan de renovación de los activos que compramos a Endesa en el año 2002. Yo siento preocupación por tener que asumir unos activos en los que vamos a tener que hacer muchas cosas.
-Así que piensa que están en mal estado...
-Yo no he dicho eso. Lo que digo es que son unos activos en los que yo tengo la impresión de que va a haber que hacer bastantes cosas para mejorarlos.