ANA MARTÍNEZ | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Red Eléctrica de España (REE) expuso ayer al presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, su Plan de mejora de las subestaciones de las Centrales Eléctricas de Canarias. Llevar a cabo las actuaciones recogidas en el documento supondrá un desembolso de 54 millones de euros por parte de la compañía.
Esta cantidad supone un extra con respecto a la partida de inversiones programada por el operador hasta 2014. El total que se destinará a reforzar el sistema eléctrico canario hasta esa fecha superará los 300 millones.
La más importante de las actuaciones que propone el plan de mejora es el desdoblamiento de las actuales subestaciones de las centrales en dos. Para ello será necesaria la construcción de tres nuevas en Las Caletillas, Jinámar y Puerto del Rosario.
El presidente de REE, Luis Atienza; el director general en Canarias, Santiago Marín; y el director general de Operación, Alberto Carbajo, se reunieron ayer con Rivero y el consejero de Industria, Jorge Rodríguez.
En el encuentro –celebrado a puerta abierta ante los medios– los técnicos expusieron a los representantes del Ejecutivo canario los pasos para tratar de reducir los riesgos en tres de los puntos más críticos del sistema de las Islas: las centrales de Las Caletillas, Las Salinas y Jinámar. Esta última se considera la central "más compleja de España".
La debilidad de estos enclaves es notoria. De hecho, los dos últimos apagones totales que sufrió Tenerife los días 18 de febrero y 1 de marzo tuvieron su origen en la subestación de la central de Las Caletillas.
Los técnicos detallaron los factores que hacen que estas infraestructuras sean tan propensas a los fallos.
En primer lugar, Santiago Marín se refirió al gran número de "posiciones" que albergan las dos centrales de las islas capitalinas. Jinámar tiene 37 y Caletillas, 29. Marín destacó que la situación empeora aún más por el hecho de que estos elementos son antiguos.
Las posiciones no son más que los diferentes elementos de funcionamiento del sistema que se enganchan en cada subestación. Pueden ser, por ejemplo, las salidas de las líneas de alta tensión que sacan energía de Las Caletillas hacia Santa Cruz, La Laguna o el Norte. O las entradas de aquellas que vuelcan allí energía generada en Granadilla para que luego se distribuya.
Este volcado es necesario porque, en estos momentos, Las Caletillas solamente genera el 30 por ciento de potencia instalada en la Isla, mientras que su zona de alimentación (que aparece circulada en el mapa superior) consume el 55 por ciento de ese total. Precisamente, ese desfase fue el segundo de los factores de debilidad a los que hizo referencia el director de REE en Canarias.
Extensión de los fallos. En tercer lugar, señaló de nuevo a las carencias que en materia de protecciones registran tanto la central de Jinámar como la de Candelaria. Concretamente, estas deficiencias se hicieron patentes al convertirse las dos averías registradas el 18 de febrero y el 1 de marzo en ceros absolutos.
Desde el mismo momento de producirse los apagones totales, tanto los técnicos de REE como los de la Consejería de Industria habían considerado que los fallos debían haberse aislado. Es por eso por lo que se habló (y se sigue hablando) de fallo de protecciones. Éstos son los elementos del sistema destinados, como se deduce de su nombre, a protegerlo del contagio de las averías que ocurran en alguno de sus puntos.
Tecnología. Los responsables de REE resaltaron la importancia que conceden a este tipo de elementos. Dentro de las soluciones propuestas para rectificar la situación de fragilidad de las dos centrales, Santiago Marín expuso que se dotará a ambas del "máximo nivel de equipamiento en sistemas de protección de última tecnología".
Paulino Rivero se interesó en este punto sobre si esa renovación se acometería en Las Caletillas, mientras se construye la tercera central tinerfeña. Esta nueva instalación no podrá estar disponible, como mínimo, hasta dentro de seis u ocho años.
Los responsables de REE apuntaron que la central de Las Caletillas "moriría en poco tiempo de muerte natural si no se renuevan los grupos, porque se les ha acabado la vida útil tecnológica". El director de la compañía en Canarias matizó que "hay grupos tan antiguos que cuando se requieren, a veces no entran y, cuando entran, a menudo causan más problemas de los que se requieren".
Renovación y mantenimiento. En cuanto al desdoblamiento de subestaciones propiamente dicho, el propio Atienza aprovechó para destacar una ventaja añadida: "Eso permitirá la renovación de las antiguas". El presidente de REE se refería a la necesidad de que haya redundancia en los elementos que componen el sistema para poder realizar un buen mantenimiento de cada uno de ellos.
En ese sentido, hizo hincapié en que "uno de los problemas que nos vamos a encontrar cuando adquiramos los activos de transporte en las Islas es la dificultad para encontrar un hueco para poder trabajar". En efecto, un gran escollo a las revisiones de las líneas de transporte en las Islas es que no se dispone de ninguna holgura.
Por eso, no es posible poner fuera de servicio ninguna de ellas para poder realizar las tareas necesarias. Sin embargo, tampoco se puede trabajar "en tensión" sin poner en riesgo la seguridad de los operarios. Este último punto es fácilmente comprensible si se piensa en el efecto que un usuario común percibe en su cuerpo cuando recibe una descarga de un enchufe o un cable en su domicilio. Si la tensión doméstica es de 220 voltios, mientras que en una línea de transporte son 220.000, sólo se trata de multiplicar.
En cuanto al reparto de financiación, en Las Caletillas se invertirán 15,5 millones, en Jinámar 17,6 y en Las Salinas, 20.