HARIDIAN DEL PINO | LA LAGUNA
Mientras unos vuelven de la procesión del Vía Crucis, otros se preparan para salir una noche cualquiera de viernes. Algunos, incluso, ya se están sentando para comenzar a cenar y hay quienes se están preparando para dormir. El día se acaba para muchos lagueros, pero para una parte de la población empieza la noche.
Minutos antes de las 23:00 horas, los agentes de la Unidad de Refuerzo al Servicio e Intervención (URSI) de la Policía Local de La Laguna ya han hecho la primera detención. Se trata de un joven en estado de embriaguez de unos 27 años. El muchacho, que ya ha sido detenido en un sinfín de ocasiones, repetirá la experiencia esta noche por, entre otras cosas, agarrar a una chica del brazo y mostrarse violento.
Los bares aún ni se han llenado, eso será más tarde, pero los miembros de la URSI ya han entregando las notificaciones de precinto a varios pubs del Cuadrilátero. Uno de los locales que recibe esta notificación es el Kapitel, un auto judicial le prohibe poner música por incumplir la normativa sobre el ruido.
Tras estas actuaciones, los cuatro vehículos de la Policía Local se preparan para salir del aparcamiento del Ayuntamiento de La Laguna. Antes de montarse en los coches, los agentes bromean sobre cómo será la noche. "Depende del día, pero La Laguna es una ciudad tranquila", comenta uno de los policías para agregar que "en el Cuadrilátero hay problemas cuando cierran los bares, a partir de las tres de la madrugada. Para eso aún falta mucho, pues la noche no ha hecho sino comenzar.
La ruta que seguirán los miembros del URSI –cuerpo puesto en marcha hace cuatro años y del que ahora forman parte 23 agentes– les llevará por distintos puntos del municipio.
comienza la ruta
La primera parada la hacen en la urbanización de viviendas de Padre Anchieta porque un grupo de policías de paisano ha encontrado a un menor magrebí fugado de uno de los distintos centros de menores de la Isla.
La policía se acerca al grupo de chicos entre los que está el menor magrebí, hablan, les cachean y levantan cuatro actas por drogas. Sin mayor problema, el menor entra en uno de los coches que lleva los agentes de paisano de La Laguna.
El vehículo enfila la subida de El Cardonal. Casi todo el barrio duerme, aunque todavía quedan algunas luces encendidas procedentes de los bloques de viviendas, se escucha alguna voz proveniente de la televisión y aún quedan varios bares abiertos.
"Este es uno de los puntos", explica el subinspector de la unidad al doblar la esquina de una de las calles del barrio. A un lado de la vía hay un grupo de jóvenes con sudaderas cuyas capuchas tapan sus rostros. Están alrededor de un coche parado. El vehículo de paisano pasa a su lado y avanza por la calle sin levantar sospechas entre el grupo de chicos.
Sin embargo, unos metros más adelante, el subinspector da el aviso al resto de los compañeros y les recomienda que "aparquen para que puedan venir caminando. No se van a dar cuenta". Al dar de nuevo la vuelta a la manzana, los agentes ya han puesto al grupo de seis muchachos contra la pared y comienzan los registros.
"Necesitamos perros porque esta gente suele tirar lo que tiene o lo esconden. Cada vez perfeccionan más la técnica, por lo que muchas veces no encontramos nada porque pactan los puntos en los que van a dejar la droga para que el comprador la recoja", aclara el subinspector mientras el resto de los compañeros cachean a los chicos. Sin embargo, esta noche ha habido suerte, la policía encuentra algunas sustancias como hachís y algo de coca. En total, son tres actas por tenencia de sustancias en la vía pública.
A toxicología
"La droga que requisamos la enviamos al Instituto de Toxicología pero las multas las ponemos nosotros desde que se aprobó la Ordenanza sancionadora sobre tenencia ilícita y consumo de drogas en lugares públicos", comentó el subinspector.
La Laguna fue el primer municipio en crear una ordenanz que sanciona el consumo y tenencia ilícita de sustancias tóxicas en la vía pública, establecimientos o transporte público. Las sanciones dependen tanto de los gramos que se tenga de dichas sustancias que se consuman como de la edad que tenga el consumidor. En febrero de 2007, el pleno aprobó por unanimidad la puesta en marcha de dicha ordenanza, por la que se transferían las competencias desde el Ejecutivo central a la corporación municipal que, a partir de ese momento.
El vehículo de paisano continúa su camino. Esta vez se dirige a la plaza de San Jerónimo pero "seguimos adelante porque está todo tranquilo", les adelanta el subinspector a los compañeros.
La siguiente parada es Taco pero la ruta marcada por la URSI incluye vigilar la zona de la piconera. "Aquí encontramos un cadáver casi momificado, hace un año", afirmó. Todo está tranquilo en este barrio lagunero. El coche continúa callejeando y subiendo, hasta que el subinspector llega a otro de los puntos. Repite la operación: aparca el coche en un lugar discreto y llama al resto del equipo para avisarles de lo que está ocurriendo. Al momento, recibe respuesta de los demás agentes, quienes le aseguran que ya se están aproximando a la zona.
En esta ocasión, los policías locales caen sobre el grupo formado por 8 chicos y chicas que se encuentran ubicados en una de las plazas del barrio.
Todos están contra la pared para empezar a hacer los registros, menos las chicas porque "tuvimos mujeres en la unidad pero se han marchado así que no las podemos cachear", apunta el agente.
Mientras varios de los miembros de la URSI registran a los muchachos, otros hablan con las chichas y el resto se dedica a buscar. Cualquier sito en bueno para esconder lo que lleven encima así que los agentes se tienen que esmerar bastante en su búsqueda si quieren encontrar algo.
Comprueban que no hay nada escondido en la cabina de teléfonos, buscan en los árboles, registran los coches y les piden la documentación a los propietarios de los vehículos. Al final, sólo hay un acta por droga.
"Esta es una zona tranquila. No es un barrio sin ley ni nada parecido", aseguró el subinspector para añadir que "muchas veces estos chicos no son del barrio sino que vienen de otras zonas aquí".
A por el botellón
A la salida de Taco, los cuatro coches de la Policía Local se dirigen a la autopista del Norte para volver al casco histórico de la ciudad. Ya falta poco para que los bares empiecen a cerrar por lo que la gente se arremolinará en las calles del Cuadrilátero y pueden comenzar los problemas.
Sin embargo, antes de llegar a la zona de los pubs hay que hacer algunas paradas más. Esta vez, en San Miguel de Geneto. "La gente está cogiendo la costumbre de ponerse en la urbanización que está al lado del colegio de Las Dominicas a hacer botellón", detalló.
Y este fin de semana no va a ser diferente. En el aparcamiento que está pegado a la autopista del Norte, hay un grupo de 14 chicos y chicas haciendo botellón antes de ir a la zona de los bares. "Suelen aparcar aquí, hacen el botellón y después van caminando al Cuadrilátero", dicen.
Los agentes ponen 14 multas por consumo de alcohol en la vía pública. La noche les ha salido demasiado cara a este grupo de jóvenes pues deberán abonar 90 euros de sanción.
La URSI prosigue su camino y se dirigen de nuevo a sus dependencias. La noche no ha acabado aquí pero, primero, deberán cenar algo para, después, poderse enfrentar al cierre de los bares de la zona del Cuadrilátero. La presencia de las cámaras, les ha facilitado el trabajo, puesto que "si nos avisan de que hay una pelea, primero lo comprobamos con las cámaras en la Central".
Tras haber recargado las pilas, los agentes se dedican a vigilar el Cuadrilátero. Mientras una parte de la ciudad duerme, ellos siguen velando por la seguridad.