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Playa de Las Américas, harta de la degradación de la zona 

Prostitución y delincuencia en la frontera turística

La Policía Local de Arona reconoce que el problema afecta cada día más a las calles Arquitecto Gómez Cuesta y Llano de Troya, donde se acosa a turistas y se les roba con frecuencia la cartera y el pasaporte

 
La calle Llano de Troya, en medio de Playa de Las Américas, que es uno de los espacios más concurridos por las prostitutas, principalmente españolas, rumanas y sudamericanas. La vía separa Arona de Adeje.
La calle Llano de Troya, en medio de Playa de Las Américas, que es uno de los espacios más concurridos por las prostitutas, principalmente españolas, rumanas y sudamericanas. La vía separa Arona de Adeje. Manuel Lérida

Teresa Nicolás | Arona

Miedo a andar por la calle, temor a salir de casa o sacar la basura por la noche e incluso a permanecer en su vivienda a partir de altas horas de la madrugada. Esto es lo que sienten muchos de los vecinos de la calle Arquitecto Gómez Cuesta, que confluye con la avenida Llano de Troya. Los dos puntos calientes de la prostitución y delincuencia callejera en la zona turística de Playa de Las Américas, en Arona, que marcan la frontera con el municipio de Adeje. Y entre calle y calle, las aceras se reparten.

En la calle Arquitecto Gómez Cuesta "se mueve el sector duro", comenta el propietario de un bar de copas inglés, refiriéndose a las prostitutas de color, preferentemente africanas, y a sus proxenetas.

En Llano de Troya, junto a las inmediaciones del campo de golf de Playa de Las Américas, se sitúan las más veteranas. Españolas a un lado y rumanas y sudamericanas, a otro. Pero es precisamente en "la calle Arquitecto Gómez Cuesta donde los robos y acoso a turistas por parte de las prostitutas, de color están a la orden del día desde las diez de la noche hasta las siete de la mañana", explican los afectados.

Miedo. La causa de tanto miedo acumulado entre los vecinos del lugar, en tan pequeño perímetro de espacio callejero, debe buscarse en la práctica en plena vía pública de uno de los oficios más antiguos del mundo. En la zona lo ejerce un variado mosaico de mujeres procedentes de distintos países, siendo las de color las que con "mayor descaro actúan", insisten, hartos, los vecinos. Creen que es una historia que "llevamos años soportando y a la que parece que nadie quiere poner fin". "¿Por qué?", se preguntan.

Para los afectados de esa parte de Las Américas, que abarca el Hotel Oro Negro, apartamentos Oro Blanco, Las Floritas, Altamar y otros residenciales de Arona, todo empezó a ir de mal en peor hace unos diez años, cuando Adeje decidió poner fin a la inseguridad de su zona turística en la frontera con Arona.

El principio. Fueron tiempos en los que las mafias del Reino Unido y las llegadas del Este empezaban a hacer mella en el principal emporio turístico de la Isla. Estafas inmobiliarias, tráfico de armas, tráfico de estupefacientes, trata de blancas, coincidieron y formaron parte del boom económico de una época dorada para estos lares. Una década de la que se beneficiaron muchos empresarios hasta alcanzar la decadencia con la crisis económica actual.

Todo ello empezaba a crear un caldo de cultivo demasiado peligroso tanto para el sector turístico como para la sociedad en general, por lo que las autoridades locales y policiales decidieron tomar cartas en el asunto para atajar una inseguridad barriobajera cada vez más creciente en el Sur.

Adeje lo consiguió, pero Arona se quedó en el camino. Su zona turística es mayor y además, cuenta con más habitantes y locales de ocio nocturno que su municipio vecino.

Aun así, el alcalde de Adeje, José Miguel Rodríguez Fraga y la Policía Local, capitaneada por su hermana, la edil Carmen Nieves, consideraron necesario hacer algo para recuperar la seguridad del destino turístico, la gallina de los huevos de oro.

Y empezaron con una operación de limpieza social en la zona de Las Terrazas y Ernesto Sarti, frente al actual Palacio de Congresos Magma Arte. Con el tiempo, Adeje parece haber conseguido eliminar de sus calles a "las prostitutas, vagos, maleantes, trileros y vendedores de apartamentos a tiempo compartido, y a otras gentes de mal vivir", comentan los afectados.

No obstante, dada la proximidad entre las zonas de la delincuencia y prostitución en Playa de las Américas, tanto de un municipio como del otro, el problema permanece en la frontera. En el lado de Arona ha ido creciendo como una bola de arena, al sumarse todo lo que comporta el ocio nocturno de Verónicas y Starco. Dos centros comerciales de Las Américas, próximos a Arquitecto Gómez Cuesta y Llano de Troya, en medio de la Comisaría de la Policía Nacional y del Cuartel de la Guardia Civil.

Denuncias. Para el vicepresidente de la comunidad de propietarios de los apartamentos Oro Blanco, miembro a la vez de la Asociación de Vecinos de Participación Ciudadana de Playa de Las Américas, M.G. G., "esta claro que sacaron la basura de Adeje y nos la echaron a Arona y las autoridades locales de nuestro municipio pasan de todo". Indignado, comenta que en Las Terrazas ya no hay prostitutas y con ello, se ha puesto fin a la delincuencia callejera que este tipo de actividad provoca.

En los mismos términos se expresan diferentes comerciantes y hoteleros de la zona que indican que "es lamentable" que la principal entrada a Playa de Las Américas, "esté llena de prostitutas que empiezan su jornada a partir de las diez y media de la noche hasta las siete de la mañana", ante la vista de todos los turistas que pasean por la zona y se quedan sorprendidos.

Las quejas y montones de denuncias por agresiones a vecinos, robos y altercados en la vía pública, roturas en las cerraduras de los cuartos de basura y de los portales de varios complejos de apartamentos han llegado de mano de los afectados al Ayuntamiento de Arona, al juzgado, a la Policía Nacional y a la Guardia Civil.

Se ha denunciado la situación a través de distintos medios de comunicación, e incluso se ha puesto en conocimiento de la Asociación Hotelera, Ashotel, al tratarse de una zona turística en la que muchos representantes del sector son socios de ese colectivo.

Por su parte, Ashotel ha expuesto el problema en diversas reuniones de carácter político para que se tomen medidas.

Cuando se ha invitado a las juntas de seguridad local de los municipios turísticos de Arona y Adeje, Ashotel ha hacho hincapié en el tema. Pero "sin éxito", lamentan representantes hoteleros y vecinales de un colectivo que cuenta con más de unas 300 familias que viven entre las calles citadas.

Para el sector turístico y comercial del lugar, "la prostitución es una de las peores lacras sociales que le pueden tocar a un barrio y en este caso, supone una degradación al alza de la marca turística de Playa de Las Américas, una de las mas conocidas en los mercados emisores". Los afectados añaden que el Ayuntamiento de Arona no debería permitir ese deterioro de la imagen de uno de los destinos más representativos de Tenerife , aunque "parece que no le preocupa", lamentan los afectados.

Mientras, la situación se salda con titulares en la prensa local del tipo de: "Una prostituta y su protector agreden a un turista para robarle en Las Américas", y otros de similares características que acaban dañando enormemente a la zona.

Los representantes vecinales comentan que hace tan sólo unos tres meses mantuvieron una reunión con el alcalde de Arona, José Alberto González Reverón, para exponerle una situación que se arrastra desde hace años y que el responsable municipal conoce a la perfección.
La solución, por parte del Ayuntamiento fue la de poner en la zona a varias patrullas de la Policía Local durante unas semanas. Sólo se consiguió , según los afectados, fue cambiar el problema de una calle a otra.

"Las putas y sus chulos se fueron unos metros más abajo, se trasladaron hacia El Starco y las Torres de Yomeli", comentan.

Ahora, los vecinos piden más seguridad y piensan en llevar a cabo una manifestación. El jefe de la Policía Local de Arona, Miguel Miranda, reconoce el problema y entiende que, si se van de ese sitio, acabarán en otro. Y recuerda que ejercer la prostitución en la vía pública no es un delito y no hay una ordenanza municipal que regule la actividad.

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