MIGUEL ÁNGEL AUTERO | GÜÍMAR
Los vecinos del barrio g¨uimarero ya lo habían denunciado; lo veían venir e, incluso, no se explicaban ayer cómo es que la grúa había aguantado las lluvias torrenciales que cayeron a principios y mediados de este mes. Así lo contaban después de haber pasado una tensa noche en vela. Muchos recordaban la tormenta Delta pero todos, sin excepción, confirmaban que "como anoche no había soplado nunca; era la una, las dos, las tres, las cuatro de la madrugada y no amainaba" y todo esto "después del tremendo susto que pasamos cuando se desplomó la grúa sobre estas dos casas; pudo haber pasado una auténtica tragedia pero, por suerte, no pasó nada mas que los destrozos materiales".
Eso ocurría sobre las dos de la madrugada; quedaba toda una noche por delante repleta de ruidos: ramas golpeando contra las casas, planchas de metal volando y estanpándose contra todo...
José Agustín es uno de los afectados por los destrozos ocasionados por la grúa al llevarse por delante una parte del muro que rodea su vivienda. "Pasamos la noche, mi mujer, mis dos hijas y yo que no sabíamos dónde meternos, incluso fuimos al garaje a refugiarnos; esa palmera de mi jardín (unos 15 metros de altura) llegó a doblarse del todo y no sé cómo está en pie todavía", comentaba asombrado este vecino mientras veía cómo los Bomberos Voluntarios de Güímar y los operarios de dos camiones-grúa de gran tonelaje iban desmontando, a fuerza de soplete y paciencia, el amasijo de hierros que se les vino encima la pasada madrugada. "Sabíamos que iba a caerse porque estuvo toda la tarde girando sobre sí misma, a una velocidad tremenda", recuerda este vecino que tiene dos empresas en el casco y el Puertito de Güímar y que también sufrieron daños, como muchas zonas del municipio.
El contrapeso de la maquina, formada por grandes bloques de cemento, se cayó sobre la tercera planta de una casa contigua a la de José Agustín. Por suerte, esta última planta aún estaba en construcción y no la ocupaba la familia de origen rumano que reside allí. En ese momento estaban en la planta inferior de la vivienda y nadie resultó herido. Quizás por eso al llegar la mañana, y cuando se personaron los operarios que iban a retirar los restos de la grúa así como se iban agolpando vecinos, esta familia –compuesta por una mujer con sus tres hijas y su cuñado– salió al balcón y saludó a la concurrencia, como si con ellos no fuera el asunto (más tarde la mujer abandonaba la casa y, según dijo, se iba a ver el fútbol).
La otra casa dañada pertenece a dos hermanos: "Alexis, el peluquero, y Pedro que suele venir a pasar todos los fines de semana, éste no por el temporal", comentaban los vecinos a pie de calle. Su casa fue la primera en recibir el golpe de la caída de la grúa pero no sufrió grandes daños. Ambos hermanos llevan años en litigio con el responsable de Niguria Inversiones, la constructora que abandonó hace unos dos años la obra en la que se encontraba esta grúa-pluma, por presuntamente haber causado varias grietas en una de las paredes de la vivienda.
Según informó el concejal de Urbanismo, Francisco Javier Del Rosario, "la obra llevaba abandonada tiempo y la grúa carecía de licencia" además de que el alcalde, Rafael Yanes, "firmó un decreto ordenando la retirada de esta grúa debido al peligro que suponía", y que había sido denunciado por varios vecinos desde hacía meses".
Miguel es otro de los vecinos damnificados después de que parte de los hierros de la grúa cayeran sobre uno de los dos vehículos que tiene la familia. El impacto brutal dejó al vehículo prácticamente partido en dos.
"Sin licencia y sin obedecer"
Tanto responsables del Ayuntamiento como uno de los vecinos de este barrio de Güímar indicaron ayer a La Opinión de Tenerife que "desde septiembre pasado he puesto denuncias en el Ayuntamiento contra esta grúa; la consideraba un peligro y muchas veces el gancho de la pluma quedaba sobre mi vivienda, que tiene una cubierta de madera y tejas", afirmó ayer Francisco José Castro un vecino que añadió que "esto se veía venir. No tenía sentido que siguiera esa grúa estuviera ahí, moviéndose libremente con cada ráfaga de viento para una obra que estaba parada desde hacía año y medio largo". Asegura que "hasta tres reclamaciones puse en el Ayuntamiento por este asunto" pero fue hace cosa de un mes cuando pedí reunirme con el alcalde quien me pidió copia de las reclamaciones y enseguida vio que, efectivamente, era un peligro que esta grúa estuviera en esa situación, además de que carecía de licencia y de que, en otra ocasión la había instalado en medio de esta calle y, como se puede ver, causó una fractura en el asfalto por su peso y ahora hay riesgo de que la calle termine abierta porque con las lluvias pasadas han surgido más grietas y la carretera podría abrirse". Fue hace un mes, después de esta reunión y con toda la información recopilada, cuando el Yanes firmó el decreto para la retirada de la grúa, algo que como se ha visto, el responsable de Niguria Inversiones incumplió hasta que al final ocurrió lo que todos temían. Los vecinos no las tenían todas consigo ayer para cobrar por los daños pues "sin licencia no creo que las aseguradoras se hagan cargo de los daños".