No es ni por asomo un restaurante de lujo, pero Casa Maquila, un local escondido en un frío callejón transversal a la calle Herradores, ha sido desde hace décadas un punto de referencia en la ruta gastronómica de La Laguna y más que una simple casa de comidas constituye un símbolo de la pequeña historia de la ciudad. Por eso Los Sabandeños le cantan a Maquila en una de sus famosas isas parranderas, y por eso el propio callejón en el que se encuentra fue bautizado en su día con el nombre del restaurante.
Todo esto tendrá su punto final mañana domingo, día que la familia que regenta este local de comidas caseras ha elegido para echar el cierre, como tantos otros establecimientos acuciados por la crisis.
Ha sido una decisión muy dolorosa y ayer mismo los responsables de Maquila se mostraban consternados hasta el punto de que no pudieron manifestar a este diario más palabras que las que confirmaban que mañana se pone fin a un episodio de la historia de La Laguna con la despedida a un restaurante grande y antiguo, anclado en una casa centenaria por la que han pasado decenas de miles de comensales modestos, fieles y satisfechos de la oferta gastronómica que aparecerá hasta hoy sábado en su carta. Una carta nada pomposa que ofrece platos como arvejas, potajes, garbanzas compuestas, papas guisadas, cherne o tollos, y todo ello acompañado por el buen vino de la tierra.
¿Serán sólo unas pequeñas vacaciones forzosas? Esperemos que sí.