H.P.-D.M.-I.B. | LA LAGUNA
"Esto es como una Noche de Reyes pero a lo bestia". Así describía alguien por teléfono a su interlocutor lo que ocurría ayer en La Laguna con motivo de La Noche en Blanco. Y de eso se trató, porque no sólo había una multitud ingente en la calle –más de 30.000 personas– sino que, como en la noche de cada 5 de enero, la gente optó más por la novelería que por gastarse el dinero en las tiendas. El éxito ha sido tal que el Ayuntamiento piensa repetir una experiencia que ayer hizo hervir a la ciudad como jamás en toda su historia.
Ni el propio Ayuntamiento de La Laguna se esperaba un éxito tan demoledor como el que ayer convirtió el casco de la ciudad en una multitud incesante que colapsó las principales calles con motivo de La Noche en Blanco. Más de 30.000 personas es el cálculo que Policía Local, Bomberos y Ayuntamiento coincidieron en dar para poner cifras a un fenómeno que nadie recuerda haber visto antes en Aguere. La idea era sencilla y ya se ha practicado en otras ciudades: abrir los comercios hasta la madrugada y aderezar la tarde-noche con una programación cultural y de ocio. En Canarias nunca se había hecho, pero tras lo ocurrido anoche en La Laguna es probable que otros ayuntamientos se apunten al carro.
Por momentos el aire se hizo irrespirable en algunas calles y más de uno optó por retirarse antes de tiempo abrumado por una afluencia que nadie pensaba que iba a ser tan desmesurada: ni los organizadores –el Ayuntamiento junto a los comerciantes– ni los ciudadanos que se sumaron a la oferta, entre ellos miles de personas llegadas desde fuera del municipio a bordo de tranvías repletos como en las mejores noches de Carnaval.
Aunque algunos vendedores aprovecharon la presencia repentina de tanta cartera para improvisar ofertas y otros hasta pusieron escaparates vivientes, lo cierto es que los ciudadanos optaron más, como en las Noches de Reyes, por la novelería que por la compra propiamente dicha, aunque no será hasta la próxima semana cuando se conozcan los resultados de La Noche en Blanco en cuanto a la actividad comercial.
Y la novelería se veía en los chiringuitos montados para la ocasión, en las colas interminables que se formaron en los tradicionales puestos de perros calientes de la ciudad, en los primeros papanoeles de la temporada y en el ir y venir constante buscando alguna de las numerosas ofertas culturales que se desarrollaban, muchas de ellas para los más pequeños.
Una muestra de la alta afluencia de ayer fueron las rutas guiadas, una actividad en la que habitualmente participan grupos de no más de 30 personas y que ayer sumó más de cien en cada una de las dos que se realizaron, a las 20 y a las 23 horas, en este caso para conocer los lugares con misterio que esconde la ciudad.
La Laguna se despierta hoy con la feliz resaca de una noche vibrante y sorprendente que traerá cola. Mucha cola.