ELOÍSA REVERÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Alas once de la mañana, una empleada del servicio de la limpieza del intercambiador de Santa Cruz se encuentra en el baño un posible artefacto explosivo. Se avisa al responsable del plan de autoprotección del intercambiador (jefe de Emergencia de Titsa). A continuación, se obliga a todos los ciudadanos que allí se encuentran a que desalojen la zona, y aunque se había avisado desde muy temprano de que se llevaría a cabo un simulacro de emergencia, muchos de los que estaban allí y muchos de los que en esos momentos llegaban se preguntaban asustados qué estaba ocurriendo.
Comenzó a llegar la Policía Local, la Guardia Civil, los Bomberos..., aunque, dada la naturaleza de la emergencia, correspondía a la Policía Nacional la dirección de las acciones que se llevaron a cabo, que consistieron en la evaluación de la situación y acordonamiento de la zona por parte de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) y la desactivación del artefacto por los Tedax (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos).
El intercambiador detuvo su actividad durante 30 minutos y 45 segundos, teniéndose que cortar el servicio del tranvía. Las sirenas, los cuerpos de seguridad, el robot con el que se desactivaba la bomba..., convirtieron el intercambiador en un auténtico escenario de película. "Tenemos la obligación de contar con un plan de emergencia y este año decidimos realizar cuatro simulacros en zonas distintas de la Isla.
Esta actividad nos sirve para mejorar y para estar preparados por lo que pueda ocurrir. Además, quiero destacar la coordinación entre todas las administraciones implicadas", señaló Rosa Baena, coordinadora general de Recursos Humanos del Cabildo.