N.R. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Los dueños del cine Víctor de Santa Cruz, Víctor González Delgado y Víctor Juan Rodríguez, consideran que el Ayuntamiento debe propiciar que se liberalicen los usos de este espacio cultural con el fin de no "encorsetar" su futuro. En este contexto, no es raro que ambos coincidan en rechazar la posible declaración del recinto como Bien de Interés Cultural (BIC), tal y como se está tramitando en estos momentos.
De todas formas, los dos propietarios del cine se mantienen en sus trece de seguir al frente de este local y además, hacer lo imposible para que vuelva a dedicarse a actividades culturales, pese a reconocer que no hay muchas posibilidades de que así ocurra. González pide que se tenga en cuenta que el recinto no es ningún bien público, sino una propiedad privada cuyo coste por mantenerlo cerrado en estos momentos debe recaer sobre sus propios hombros.
Declarar el edificio BIC o cerrar todas las posibilidades de uso a los culturales sólo traería consigo un carga que a la larga sería insoportable y más aún si no hay una mínima implicación por parte de las administraciones públicas, como ocurre en estos momentos.
Segregación. Ambos empresarios se mantienen por ahora firmes en su intención de no vender el inmueble. Y es que para ello tendrían que llevar a cabo una división horizontal de la propiedad y la consiguiente segregación, ya que todo el edificio es de estos únicos propietarios. Además del cine, hay una serie de viviendas de hasta 300 metros cuadrados, también alquiladas. Incluso, otras fuentes indican que se ha barajado la posibilidad de permitir que se dividan en apartamentos, un extremo que no confirman sus dueños actuales.
Rodríguez asegura que insistirán hasta el final en mantener el inmueble para usos culturales aunque es consciente de que este tipo de salas se han convertido en inviables. Hay que tener en cuenta que el cine Víctor tiene 300 butacas, de las que apenas se ocupaban 30 durante la época en la que estuvo alquilada al Cabildo para exhibir cine de autor. Dice Rodríguez que ya en los años setenta barajaron la posibilidad de hacer multicines, pero desistieron ya que tendrían que haber destrozado el vistoso techo. Indica que sólo en concepto de Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) pagan 12.000 euros al año por todo el edificio.
¿Discoteca o restaurante?
Víctor González Delgado, dueño de hasta el 75% del accionariado del cine no esconde que, al final, este recinto podrá acabar albergando una discoteca o un restaurante al estilo de lo que ha ocurrido con otras grandes salas del mundo que, como en el caso de la santacrucera sala Rex, sus enormes proporciones hizo que se quedaran fuera de uso. El Cine Víctor es en la actualidad una especie de monstruo mastodóntico al que todo el mundo quiere acariciar el lomo pero nadie se decide a llevar a su casa. L as conversaciones con el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento para intentar concretar los usos futuros de este espacio parece que han sido intensas pero no hay compromisos concretos. Se está de acuerdo en el fondo de la cuestión, o lo que es lo mismo que se debe llevar a cabo una ampliación de lo usos con el fin de evitar que se convierta en una pesada carga para sus propietarios, lo que al final sólo puede traer consigo que el inmueble acabe cayéndose a pedazos. En estos momentos mantener la actividad como cine resulta inviable a no ser que se cuente con el apoyo de una institución pública según González, lo que ahora mismo no ocurre. Hasta hace pocas fechas hubo conversaciones con Unión Profesional Audiovisual de Canarias (UPAC) que no llegaron a buen puerto. Este colectivo pedía el apoyo de las instituciones públicas en conceptos como el alquiler. Hay que tener en cuenta que el Cabildo pagó hasta enero de este año 6.000 euros al mes. Por lo pronto se sabe que las conversaciones con un empresario están bastante avanzadas y podría llegarse a un acuerdo en breve que permitiría abrir la sala conservando su actual uso cultural. En estos momentos el cine permanece cerrado desde principios de año. No obstante cada quince días llevan a cabo la limpieza con el fin de garantizar su mantenimiento. Coincidiendo con la revisión del Plan General de Ordenación (PGO) la sala ha vuelto a ser actualidad al debatirse por su situación en el documento.