HARIDIAN DEL PINO | LA LAGUNA
La Laguna en dos palabras fue el último libro que escribió Adrián Alemán. Fue presentado pocas semanas después de fallecer hace ya un año, sorprendiendo así a una ciudad que estaba inmersa en la dimisión de Ana Oramas como alcaldesa de La Laguna y en el nombramiento de Fernando Clavijo. Hace un año que no hay café con sacarina ni paseos por el casco histórico comentando esto o lo otro. Hace ya un año pero se le echa de menos, don Adrián.
En uno de los primeros plenos que presidió Clavijo –ya como alcalde– se aprobó por unanimidad una moción institucional con la que se daba comienzo al expediente de honores y distinciones en favor de Adrián Alemán. De esta manera, se reconocía la gran pérdida que supuso su fallecimiento tanto para la ciudad como, por supuesto, para sus familiares.
Ayer, su ciudad natal le rendía un homenaje póstumo dándole su nombre a la biblioteca municipal de La Laguna durante un acto al que asistieron familiares, amigos y autoridades y en el que se descubrió una placa conmemorativa.
Poco antes de descubrir esta placa, el alcalde de La Laguna recordó que "hace un año que recibimos la triste noticia de que Adrián Alemán había fallecido. Fue un duro golpe, principalmente para su familia, para sus amigos, para los que lo queríamos y lo apreciábamos, pero también para esta ciudad con la que Adrián vivía una historia de amor intensa, que nació, me atrevería a decir, desde su misma infancia en estas calles".
Y continuó: "Adrián se fue como había vivido, sin grandes fastos ni muestras grandilocuentes. Pero sería injusto que esta ciudad no le reconociera todo lo que hizo por ella, lo que aún hace por ella, puesto que se están cosechando ahora los frutos de su trabajo. Seguramente estará disfrutando hoy con los galardones que recoge el modelo de ciudad que defendió a capa y espada. Y posiblemente disfrutaría con la celebración del X Aniversario".
La voz del coro que cantó en el acto posiblemente transportó a muchos hasta el recóndito lugar en el que tuviera algún recuerdo sobre Adrián Alemán –don Adrián revisando la Cruz de Piedra cuando unos cuantos pibitos se colgaron de ella y la rompieron, o sobre la alfombra roja la noche que se inauguró el teatro Leal– pero las palabras de Clavijo, anunciando que uno de sus nietos leería unas palabras, los transportaron de vuelta a la realidad.
"Los libros han salido a tu encuentro, derramando las letras y palabras de la historia de tu querida ciudad, que leerán tus alumnos, tus hijos y tus nietos y las generaciones venideras y así conocerán tu pasión, la de un caballero andante que se enamoró de su ciudad y combatió hasta el último instante para preservarla del olvido". Estas fueron las palabras que leyó el nieto pero que salieron de las manos y el corazón de su esposa.
Los sonidos del coro, el aplauso de los presentes y la humedad de los ojos, que algunos se esforzaban por no convertir en lágrimas, despidieron el acto.