N.R. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Normalmente, cada invierno vuelve a ciertos puntos de Santa Cruz el pánico por los desprendimientos. Pero en esta ocasión, el temor es aún más agudo después de lo ocurrido este fin de semana en el sur de la Isla. Santa Cruz tiene un total de 16 puntos de riesgo por caída de piedras, tal y como se recoge en el estudio sobre riesgos naturales. Éstos son Ifara-Los Campitos, Barranco de Tahodio, Puente de Hierro, Valleseco, María Jiménez, Valle Brosque y Crispín, Cueva Bermeja, Zona de Jagua, San Andrés-Suculum, Las Teresitas, Igueste Hoya de Los Juncos, Chamarga, roque Negro, Taganana, Almáciga, Talavera, Montaña Taco y Añaza-Acorán.
Los que mayor riesgo presentan son Ifara y Tahodio y más concretamente, los alrededores del campo de lucha Pancho Suárez. Pero es que los residentes de la parte baja también han denunciado hasta la saciedad que la construcción de un gran inmueble en la parte alta, llamado Nereida, provoca de forma cíclica la caída de rocas, por su deficiente cimentación.
La Quebrada. No mucha mejor suerte tienen los residentes en el núcleo urbano del barrio de La Alegría. En Valleseco son tradicionales ya las quejas de los vecinos de La Quebrada, que denuncian la existencia casi sobre sus cabezas de un grupo de piedras siempre a punto de desprenderse, sin que nunca se haya llevado a cabo ninguna actuación.
Al respecto, el Partido Popular propuso ayer reforzar la vigilancia en la ladera de Valleseco para evitar posibles derrumbes sobre las viviendas. Para ello, y tras recibir demandas al respecto de la Asociación de Vecinos Nuestra Señora del Mar, el portavoz de los populares, Ángel Llanos, junto con la también concejal del PP Sheila Trujillo, visitaron la zona comprobando la situación de la piedra en cuestión, situada en la parte alta de la montaña conocida como La Quebrada. Al respecto, Trujillo ha recordado que durante su mandato como presidenta del Tagoror de Anaga, ya solicitó al Área de Servicios Públicos estudios periódicos del estado de la ladera, a fin de evitar cualquier posible derrumbe. Según las estimaciones del estudio sería necesario invertir alrededor de un millón de euros en cada uno de estos puntos para evitar el riesgo de desprendimientos.
Otros puntos problemáticos son las laderas de María Jiménez. De hecho el invierno pasado se produjo un triste suceso, afortunadamente sin víctimas, al caer varias piedras sobre una de las casas que estaban situadas al inicio del barrio. Esta vivienda aún permanece vacía y sus propietarios están a la espera de que se lleve a cabo el correspondiente estudio para determinar si es posible la reconstrucción. En las laderas de San Andrés también han sido múltiples las denuncias de vecinos por los continuos desprendimientos de rocas de diferente tamaño.
Un problema añadido es la existencia de canteras como la de Los Pasitos, La Jurada en Valleseco o jagua en Cueva Bermeja en las que se localizan mayores riesgos de desprendimientos, debido, en muchos casos al uso de técnicas de voladura de muy mala calidad que acabaron teniendo una incidencia directa sobre la estabilidad de los terrenos. Caso s preocupantes, según este estudio son los de San Andrés y El Suculum, con riesgos significativos.