P.H. MURILLO-T. NICOLÁS | LA OROTAVA-ARONA
La tragedia que tuvo lugar el pasado fin de semana en la playa de Los Gigantes, en el municipio de Santiago del Teide, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate acerca de la seguridad en las zonas de baño de la Isla. Así, al riesgo de desprendimientos existente en las laderas anexas a algunas de las playas, se suma lo inadecuado de los accesos a algunas de ellas, que en algunos casos no sólo no reúnen condiciones de seguridad, sino que se encuentran tan deteriorados que sólo pueden calificarse como peligrosos.
De esta manera, las playas del norte de Tenerife no ofrecen las garantías suficientes a la hora de evitar peligros de desprendimientos de rocas sobre las zonas de baño, tal y como ocurrió en el desgraciado accidente de Los Gigantes. En este sentido, la costa Norte, por sus características geológicas, presenta una orografía escarpada, teniendo la mayor parte del litoral playas de arena negra, producto de la erosión marina que han sedimentado las coladas de lava volcánica.
Así, se da la circunstancia de que la mayoría de las zonas de baño, exceptuando el municipio de Puerto de la Cruz, se encuentran ubicadas al pie de acantilados o de ingentes masas rocosas. Los Realejos es un ejemplo de ello. La zona de baño más usada por los vecinos es la playa de El Socorro: una extensión costera que se encuentra flanqueada por un acantilado.
Al respecto, el alcalde de Los Realejos, Oswaldo Amaro, reconoció que la playa de El Socorro tiene peligros de desprendimientos. "Está claro que hay algunas piedras que se pueden caer, pero tomas las zonas costeras de nuestro municipio tienen las medidas de seguridad necesarias para evitar accidentes como señalizaciones y zonas acotadas".
Respeto a las prohibiciones. El responsable municipal advirtió de que las citadas medidas seguridad se tornan insuficientes "si los bañistas no respetan las prohibiciones". En este sentido, Amaro explicó que para los consistorios las medidas de seguridad en las playas son un problema ya que "son zonas en donde la Dirección General de Costas tiene las competencias y siempre nos ponen trabas a la hora de realizar cualquier obra de mejora". Para el alcalde de Los Realejos, ocurre los mismo con los movimientos ecologistas. "Es necesario realizar obras de acondicionamiento pero basta que los propongas, para que te critiquen los colectivos ecologistas, por lo que la solución del problema no es tan sencilla".
Al contrario de lo que ocurre en la playa de El Socorro, las zonas de Los Roques –también ubicadas al pie de acantilados– carecen de medidas de seguridad que sean capaces de evitar un eventual derrumbamiento de sedimentos sobre la zona de baño. Ésta circunstancia se repite en la playa de Castro ubicada en la desembocadura del barranco del mismo nombre, en donde no existe ningún tipo de medida de seguridad, como redes de contención. "Hay cosas que no se pueden evitar, no podemos cerrar las playas pero sí apelar a la responsabilidad de los bañistas para que respeten las zonas acotadas", indicó Oswaldo Amaro.
Otro de los municipios en donde se localizan playas con un evidente riesgo de desprendimientos, es la Villa de La Orotava. La salida al mar de esta localidad se localiza en la zona conocida como El Rincón, en donde se ubican tres playas: el Bollullo, Los Patos y El Ancón. El riesgo es mayor en las dos últimas. La inexistencia de un acceso adecuado para albergar grandes cantidades de bañistas, han hecho de estas zonas de baño un remanso de paz para surfistas y vecinos que huyen de las aglomeraciones.
Casetas. Sin embargo, y a pesar de que las acampadas están prohibidas, son muchos los que deciden plantar sus casetas de campaña al pie del acantilado; una zona en la que son numerosos los desprendimientos de rocas, algunas de ellas de grandes dimensiones. En este sentido, estas playas carecen de vigilancia y de las medidas de seguridad necesarias, no habiendo ningún tipo de señal o prohibición en las zonas cercanas a los acantilados.
Un ejemplo de la peligrosidad existente en las zonas de baño de los municipios del Norte, es la playa de Santo Domingo en La Guancha. La alcaldesa de la localidad, Elena Luis, explicó que la playa de Santo Domingo lleva más de tres años cerrada al público debido a los desprendimientos de rocas. "Es una zona muy peligrosa, porque los taludes son enormes y caen continuamente piedras de gran tamaño.
Por ello, el Ayuntamiento de La Guancha en colaboración con Costas y el Gobierno de Canarias decidimos cerrar esta playa". A pesar de los carteles de prohibición, en ocasiones algunos bañistas se aventuran a permanecer en la playa, poniendo en grave riesgo su integridad física. "En esos casos, no podemos controlar que la gente no respete las señales y ocurra un accidente", explicó Elena Luis.
Preocupación. En Icod de los Vinos, ha sido el propio consistorio el que ha dado la voz de alarma. La pasada semana, dos días antes de la tragedia de Santiago del Teide, el Ayuntamiento de Icod de los Vinos emitía un comunicado de prensa expresando su preocupación por los posibles desprendimientos de piedras en la playa de San Marcos. El edil de Urbanismo, Francisco González, ha incidido en la necesidad de tomar medidas de seguridad urgentes en el Camino de Las Barandas. "Se trata de una zona en la que se vienen produciendo desde hace años, peligrosos desprendimientos de roca que afectan a la playa de San Marcos", señaló.
En el Sur de Tenerife, las playas habilitadas para el uso de bañistas no presentan peligro alguno por su orografía. En principio, son playas tranquilas, al tratarse la mayoría de playas artificiales, como en Arona y Adeje. Tienen poco oleaje y escasa resaca a excepción de playa La Arena, en Santiago del Teide.
La playa de Los Guíos, en el Acantilado de Los Gigantes, perteneciente también a Santiago del Teide, y donde desgraciadamente el pasado domingo perdían la vida dos mujeres, no presenta, no obstante, mayor problema ni para el baño ni para la accesibilidad. En cambio, supone una amenaza constante para la seguridad de los bañistas, debido a los desprendimientos de rocas del propio acantilado.
Lo mismo sucede en la playa de La Tejita, en El Médano, Granadilla de Abona, donde también este año, concretamente el 26 de febrero de 2009, perdía la vida un ex guardia civil de 36 años de edad, aplastado por el desprendimiento de unas piedras de gran tonelaje de Montaña Roja cuando salía del agua.
La alcaldesa de ese municipio, Carmen Nieves Gaspar Rivero, reconocía ayer que esa playa es un lugar a considerar de inmediato para mejorar las medidas de seguridad. Unas medidas que, en este caso, por tratarse de un paraje natural protegido, no dependen únicamente del Ayuntamiento de Granadilla de Abona, al menos en lo que "respecta a una señalización más adecuada ", resaltó la edil, en relación a la colocación de carteles que avisen del peligro existente más allá de la zona habilitada con sombrillas y hamacas. "Por parte del Ayuntamiento, la medida que se adopta por el personal de seguridad, es la de avisar de viva voz a los bañistas de que hacia el lado de la montaña se producen desprendimientos, y se corre un cierto peligro", indicaba la alcaldesa, a la vez que recordaba que Costas y el Cabildo son las administraciones responsables del paraje.
Las Teresitas, un caso grave
n.r.
La playa de Las Teresitas es un caso especialmente grave en cuanto al riesgo por desprendimientos. Así aparece recogido en el estudio de riesgos naturales encargado en su momento por la Gerencia de Urbanismo y adjuntado al Plan General de Ordenación (PGO) de la ciudad. De hecho, en esta playa muy visitada se ha procedido durante los últimos años a la instalación de varias mallas protectoras. Aún así el estudio determina que todavía hacen falta más inversiones hasta sumar al menos 300.000 euros. En cualquier caso se puede decir que en este punto se ha tenido agilidad a la hora de aplicar las medidas previstas y necesarias. Otros puntos problemáticos en el litoral se sitúan en la playa de Las Gaviotas donde habitualmente se han producido también desprendimientos y más aún en las épocas fuertes de lluvias. De todas formas en los riscos de Las Gaviotas se han llevado a cabo ya varias actuaciones encaminadas precisamente a evitar los desprendimientos. Cualquier persona puede así observar como se han instalado mallas en varios tramos de la carretera principal y especialmente en los alrededores de la playa. No menos grave es lo que ocurre en lugares del litoral como Taganana, un punto en el que sería necesario invertir al menos 625.000 euros para prever la caída de rocas. En cuanto a Almáciga y la playa del Roque y Benijos, las previsiones son que se debería proceder al gasto de casi 800.000 euros con el fin de poder despejar del todo el riesgo a la caída de piedras. La inversión total que sería necesaria para eliminar del todo los riesgos de desprendimientos en Santa Cruz asciende a los 8,5 millones de euros. Cuatro se utilizarán en la colocación de mallas , 2,5 para barreras dinámicas y 1,5 para muros.
Tragedia en Masca en 2006
P.H.M.
En la comarca de la Isla Baja encontramos un triste antecedente del accidente que segó la vida a dos personas en la playa de Los Gigantes el pasado fin de semana. Se trata de la playa de Masca, una zona frecuentada habitualmente por numeroso excursionistas. El 6 de agosto de 2006, un joven que hacía camping en la playa de Masca murió a causa de un desprendimiento de piedras dado que en la zona no existe ningún tipo de medidas de seguridad como mallas de contención.
En este sentido, el alcalde de Buenavista del Norte, Víctor Lorenzo, explicó que en la zona de Masca existen señales que prohíben el paso a lugares en donde hay peligro de desprendimiento pero es muy difícil llevar un control". Del mismo modo, Lorenzo, mostró su preocupación por los desprendimientos que afectan a diario la carretera de Teno. "Esta vía sigue abierta a pesar de las numerosas peticiones que hemos realizado al Cabildo de Tenerife para que proceda al cierre definitivo de la carretera ya que los desprendimientos son constantes y la gente sigue pasando", indicó el alcalde de Buenavista del Norte.
Los mejores, en Mesa del Mar
La playa de Mesa del Mar, en el municipio de Tacoronte, constituye la playa con más riesgo de desprendimientos de todo el norte de la Isla y, sin embargo cuenta con las mejores medidas de seguridad para la prevención de accidente derivado de la caída de piedras en
las zonas de baño.
El concejal responsable del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de la localidad norteña, José Daniel Díaz, señaló que dada la peligrosidad de la zona derivada de los acantilados que se yerguen sobre la playa –algunos de ellos de más de doscientos metros de altura– "hace años se procedió, en colaboración con la Dirección General de Costas y el Cabildo Insular de Tenerife, a la aplicación de numerosas medidas de seguridad que han funcionado hasta el momento".
Las actuaciones consistieron, concretamente, en la estabilización de los taludes de la playa, la instalación de lanzas de acero con la finalidad de parar las piedras de grandes dimensiones en caso de desprendimientos, una malla y la inyección de cemento reforzado en el acantilado.