TERESA NICOLÁS | ARONA
En torno a las 11 de la mañana de ayer, los vecinos de Los Cristianos se vieron sorprendidos por el sonido estridente de las sirenas de los vehículos de emergencia.
Nadie sabía exactamente qué sucedía pero, por la variada sintonía de los sonidos, todo el mundo dedujo que algo grave estaba sucediendo... Hasta que, al ver pasar varios camiones grandes de bomberos, por la avenida Juan Carlos I, se comprende que se ha producido un incendio en alguna parte de la localidad.
En efecto, desde la cuarta planta del Arona Gran Hotel, el humo y las llamas salen por el balcón de una de las habitaciones. En su interior hay una persona atrapada. Sin embargo, en el lugar de los hechos, con un gran perímetro acordonado, la realidad no es más que pura ficción: un simulacro en toda regla organizado por el Consorcio de Bomberos de Tenerife, en colaboración con el Ayuntamiento de Arona y, en este caso, el Arona Gran Hotel.
Intervinieron en el mismo los bomberos profesionales del parque de San Miguel de Abona, que una vez recibida la alarma en el parque de esa localidad, a una distancia de unos 15 kilómetros hasta el lugar del siniestro, tardaron unos 20 minutos en llegar al lugar. Participaron también los bomberos voluntarios de Adeje, la Policía Local de Arona y la Policía Nacional que, al ver el percal, se fue por cierto pique de competencias con la Local, según comentarios de los servicios de rescate allí presentes, de lo que se deduce que la coordinación entre ambos cuerpos o fuerzas de seguridad deja algo que desear.
Como no podía ser menos, los sanitarios del Servicio Canario de Salud (SUC), también estaban presentes, pese a que se tomaron con calma el traslado de la camilla de la ambulancia para el rescate de la víctima atrapada entre las llamas, que finalmente realizaron con éxito varios bomberos, dos desde el interior de la habitación y un tercero que accedió a la habitación con escala mecánica, desde la que se colgó a la víctima para su traslado hasta la ambulancia.
El objetivo de la puesta en escena celebrada ayer en uno de los establecimientos hoteleros de la zona, no fue otro que el de "detectar los fallos y evitar que se produzcan en tiempos y situaciones reales, ya que ésos no se pueden recuperar", señaló en rueda de prensa posterior, el oficial jefe del Consorcio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de la Isla de Tenerife, Salvador Reyes Suárez, aunque prefirió reservarse para una reunión interna los errores de su gente.
La alerta se activó al producirse un fuego en la cocina del establecimiento, cuando se recalentó el aceite en una de las freidoras (algo común entre fogones) e inflamarse, propagándose con el tiempo el fuego a través del conducto de extracción de humos y gases. El fuego, una vez iniciado, se propaga por una canalización interior que pasa de forma contigua al pasillo y algunas habitaciones, finalizando en la azotea, afectando por radiación indirecta , a través de la pared, a elementos combustibles situados en el pasillo y habitación de la cuarta planta, desde donde empieza a propagarse y a emitir abundante humo y gases calientes.
Rápidamente, el personal del hotel responsable de situaciones de emergencia da la señal de evacuación de los turistas que se hospedan en el ala de este del edificio, situando un punto de encuentro y disponiendo del listado correspondiente, para verificar que todos están fuera. Seguidamente llegan al lugar el responsable de la Policía Local de Arona, y de la Guardia Civil. El de la Nacional, tal como se citó anteriormente, ve la movida y se va. "Pique seguro", comenta un agente de la Local. Más tarde llegan los recursos sanitarios, mientras que el personal de emergencias del hotel, que se encuentra en la zona de cocina, no logra controlar en fuego con los medios de extinción propios. Las llamas adquieren una dimensión considerable, pero por suerte, los bomberos llegan a tiempo.