VICTORIA CABRERA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Eran las once de la mañana y una riada de gente subía por la calle del Castillo. No era normal, menos siendo final de mes y con la actual situación económica. La cámara de fotos al cuello y su vestimenta informal les delataba. Eran turistas. Muchos. Habían llegado pocas horas antes a bordo de alguno de los cuatro cruceros de lujo que atracaron ayer en el Puerto de Santa Cruz.
Las personas que atendían la oficina de información turística que hay en la calle Castillo no daban abasto. En algún momento hubo colas. Los turistas querían saber dónde podían comprar o cambiar dinero y, también, qué sitios de la ciudad podían visitar.
Ya en el puerto, los tres buques de lujo, el Navigator of the Seas, el Costa Luminosa y el Ventura, y el velero más grande y rápido del mundo, el Royal Clipper, aprovechaban las pocas horas que iban a estar en la Isla para avituallarse de víveres y otros productos, así como para limpiar sus cascos. A bordo de estos auténticos hoteles flotantes, habían llegado más de 12.000 personas, entre cruceristas y tripulantes.
La actividad en el puerto era importante. Cientos de personas, bajaban o subían a los barcos, muchos de ellos con bolsas que delataban que habían estado de compras. Muchos llegaban a pie, otros lo hacían en taxi. De los cerca de 9.000 cruceristas que hicieron escala en Tenerife, unos 2.500 decidieron aprovechar las pocas horas que iban a estar en la Isla para hacer una excursión en guagua por el interior de la Isla.
La estampa que se pudo ver ayer en Santa Cruz, con la presencia simultánea de cuatro cruceros y miles de turistas paseando por las calles de Santa Cruz, lejos de ser una imagen aislada, es cada vez más habitual, dado el boom que están teniendo los cruceros, que están resistiendo muy bien el impacto de la crisis económica que tanto está castigando al sector turístico. Así, está previsto que, antes de fin de año, se repita en otras tres ocasiones. Será los días 13 y 16 de noviembre próximos y el 14 de diciembre.
Los únicos que no se sienten beneficiados con la llegada de estos cruceros son los taxistas, a tenor de las manifestaciones de algunos de ellos, que aseguran que se sienten marginados y, en algunos casos maltratados por las navieras y la Autoridad Portuaria, que no les dejan acercarse a determinados puntos o mostrar carteles con información para los turistas aunque, haciendo honor a la verdad, hay que señalar que el movimiento de taxis ayer por la mañana en el Puerto era constante.