NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El Partido Popular (PP) en Santa Cruz se ha vuelto a rasgar las vestiduras ante las habituales parrafadas pseudoindependentistas con las que ciertos personajes que pululan por el Ayuntamiento buscan precisamente eso. Escandalizar.
El nuevo episodio de guerra abierta surgió a raíz de un escrito firmado por el asesor del alcalde, Mateo López Rivero, en el que tuvo la aparente osadía de señalar que "Canarias no ha sido nunca España, sino exactamente una posesión española". Un retruécano pseudoteológico que tal vez podría haber pasado desapercibido dentro de la riada de opiniones que cada día saturan los periódicos de la Isla.
Sin embargo, el PP considera que los vecinos no pueden estarle pagando más de 45.000 euros en el sueldo a este asesor que, según el concejal del PP Juan Manuel Brito Arceo, va nada más y nada menos que en contra del artículo 2 de la Constitución. El que establece la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles.
Asesor. Ciertamente, el PP parece estarle dando demasiada importancia a un artículo periodístico que no pasa de muy mediocre y que, por lo tanto, tuvo que recurrir a términos grandilocuentes y escandalizantes para durar algo más que un segundo en la memoria colectiva.
"El PP esperará un tiempo prudencial por si Zerolo decide mantener como asesor particular a un señor que defiende tesis que están fuera de la Constitución Española y, en caso contrario, presentaremos una moción al próximo pleno para exigir su cese". Mateo López volvió a ser nombrado en junio de 2007 como asesor del gabinete del alcalde, mediante un decreto del propio Zerolo.
En aquel momento se fijó una retribución del grupo-b de casi 35.000 euros brutos anuales, a los que hay que añadir sus cotizaciones a la Seguridad Social que ascienden a más de 11.000 euros, por lo que el coste para el Ayuntamiento alcanza los 46.000 euros.
No obstante, la cuestión es que esta cantidad no se abona por escribir artículos periodísticos emulando a Secundino Delgado.
En realidad, Mateo se ha convertido en una especie de enlace con el movimiento vecinal al que coordina de forma incansable desde su móvil.
El PP hace tiempo que intenta entrar a saco en las declaraciones de este asesor que de forma casi monográfica giran entorno al independentismo más recalcitrante. Sería, por lo tanto, el brazo independentista de Zerolo que siempre ha jugado con una calculada ambigüedad con respecto a esta cuestión. El alcalde se sitúa al borde del independentismo y Mateo remata la jugada.
La manifestación y el jefecillo menor
El clímax de la carrera independentista de Mateo López se sitúa a finales del año 2006 cuando organizara una fantasmagórica manifestación en la que grupos heterogéneos exigían un control demográfico. El ya entonces asesor de Zerolo participó como representante de Identidad Canaria, grupo del que no se sabía nada en ese momento y del que menos se ha sabido después. En aquel entonces, se logró reunir la cifra de unos pocos miles de manifestantes. Las expectativas eran bastante mayores pero desde luego, no se cumplieron. Aquella manifestación fue una especie de prueba para comprobar la capacidad de convocatoria de su asesor. Aquel día ni siquiera los elementos acompañaron y llovió como pocas veces se ha visto en la capital. Al término de la manifestación llegó la oportunidad de oro para Mateo. En un escenario situado en el Parque de la Granja, el asesor tuvo que emplear más de la mitad del tiempo en desmentir que fuesen racistas o fascistas que en concretar un mensaje demasiado ambiguo y correoso como para poder ser defendido abiertamente. Ni siquiera frente a los supuestos compañeros de ideas. Lo cierto es que Mateo no pasó la prueba y, es más, a partir de aquí volvió discretamente a su eterno segundo plano. Fue una oportunidad de oro perdida. Ese momento que sólo ocurre una vez en la vida y que algunos personajes aprovechan para dar el salto definitivo y que para otros significa volver al punto del que se partía o incluso un escalón más abajo. Desde entonces, Zerolo sólo saca sus veleidades independentistas cuando le interesa y en determinados momentos de especial debilidad política o judicial. Y luego está Mateo. Un personaje que ha encontrado el sustituto perfecto de las manifestaciones frustradas en el goteo de artículos independentistas más interesados en escandalizar que en lanzar un mensaje teórico donde no lo hay. Por cierto, se anunciaron más manifestaciones como aquella.