N.R. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Las obras de la vía litoral que transcurrirán entre el Barranco de Santos y la estación de ferries implicarán el traslado de alrededor de una treintena de especies vegetales entre palmeras y laureles de Indias. Lo curioso es que este traslado no se llevará a cabo por motivo de la nueva carretera sino, sobre todo, porque por el borde derecho de la avenida de Anaga en dirección a San Andrés se tendrá que desviar el tráfico durante la ejecución de las obras.
De estas especies, una decena serán laureles de Indias de gran tamaño y el resto, palmeras de diversa altura; la mayoría de ellas situadas frente al edificio del Cabildo tinerfeño. Igualmente se tendrá que trasladar el restaurante chino al inicio de la avenida y el kiosco de turismo frente a la plaza de España.
En cuanto a las características farolas situadas en la avenida, algunas de vieja solera y desde luego, muy características en este entorno, serán retiradas en un primer momento y vueltas a colocar. En estos momentos ya está finalizado el proyecto de ejecución y se está estudiando el plan de obras y el desvío de tráfico. Básicamente, este último aspecto consistirá en llevar los vehículos por las vías del puerto y en cambiar los carriles sobre las actuales aceras del lado derecho. En ambos casos, serán cuatro de dos sentidos cada uno. No obstante, los desvíos deben ser ahora confirmados con la Autoridad Portuaria, propietaria de las vías.
Otra de las novedades es que, una vez que comience el grueso de las obras, – lo que seguramente podría ocurrir tras los Carnavales– se actuará en ambos lados a la vez con el fin de aligerar los trabajos. Esta primera fase costará cuarenta millones de euros y ha sido adjudicada a la empresa Fronpeca y Dragados.
En realidad, los trabajos ya han comenzado con el cambio de las canalizaciones de servicios como el agua, la luz o la telefonía y las mediciones. La construcción de la vía litoral será la actuación técnicamente más complicada de todas las que se llevarán a cabo dentro del convenio de carreteras firmado entre el Gobierno central y el de Canarias. La dificultad radica en que los trabajos tendrán que realizarse bajo el nivel del mar en terrenos que estarán prácticamente inundados como ocurrió en su momento durante la remodelación de la plaza de España.