B. SALAZAR | ARONA
La Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino ha sacado a información pública el Estudio de Impacto Ambiental y el proyecto que prevé ejecutar en la playa de Los Tarajales (Arona), con un presupuesto base de licitación de 11.762.983 euros.
Según el anuncio hecho público por Costas en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) del pasado viernes, dicho estudio de impacto y el denominado de forma oficial (no sin controversia) proyecto de "Regeneración de la Playa de Los Tarajales" se podrá examinar durante los próximos 30 días en las oficinas del servicio provincial de Costas cuya sede se encuentra enclavada en la avenida de Anaga número 35, en la planta 11 del edificio administrativo de servicios múltiples.
Asimismo, esa documentación estará disponible para todos los interesados en el Ayuntamiento de Arona también durante el próximo mes, plazo en el que las personas o entidades que se consideren afectadas podrán presentar las reclamaciones que estimen pertinentes.
Gobernantes aroneros y responsables de Costas de distintas siglas llevan décadas intentando sacar adelante esta actuación en medio de una fuerte oposición ecologista que ha contado con el apoyo de colectivos vecinales y empresariales. El principal frente de oposición planteado hacia ese proyecto radica en los diques que plantea construir para retener la arena en la playa. La principal discordia hacia esos diques responde, por un lado, a la barrera visual que producirían en la concha costera del núcleo y, por otro, a los perjuicios que acarrearían a la calidad del agua de baño de la playa histórica del núcleo.
Varios estudios, alguno de ellos encargado por el propio Ayuntamiento de Arona, inciden en que dichos diques dificultarían aún más la renovación del agua de la playa más cercana al conocido como muelle viejo, la cual sufre ya problemas de contaminación como consecuencia de los barcos pesqueros y deportivos que están amarrados en la misma, de los ferrys que operan en el puerto cristianero, de las jaulas marinas y como consecuencia también del efecto barrera que ejerce el puerto sobre la renovación del agua de esta playa.
Grupos ecologistas, además, exponen que los diques ejercerían un efecto devastador sobre el sebadal que ha logrado sobrevivir entre la falda de la Montaña de Guaza y la bahía cristianera (si bien en el proyecto que apadrina Costas se concluye que ese sebadal se encuentra en pésimo estado). También alegan que la actuación proyectada nace viciada desde el mismo momento que se habla de "regenerar" y no de "construir" una playa.
Por otra parte, hay vecinos, comerciantes, hoteleros y políticos que ansían la ejecución de esta actuación como agua de mayo que permitiría contrarestar la actual crisis económica.