NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Sus nombres son Nacho, Capi y Oliver, y tienen una manera muy especial de pasar sus vacaciones, que en general duran casi todo el año ya que son pensionistas. O lo que es lo mismo reciben una paga. Han elegido la playa de Cabo Llanos, en la capital.
Allí se han hecho una caseta con el material que ha sobrado de la hecatombe del Parque Marítimo. Las sombrillas de paja les sirven de paredes y techo y dentro tienen una hamaca de plástico. Aquí pasan las horas muertas. Las que le sobran del rato en el que no están limpiando la playa.
Basura
Al fondo han acumulado ya una enorme cantidad de basura y desperdicios que está integrada por trozos de madera de grandes dimensiones y todo lo demás que pueda caber en la imaginación. Pese a sus esfuerzos, lo cierto es que la apariencia de la playa deja mucho que desear. Pero no es culpa de ellos, sino más bien de los bañistas que en ciertos casos no tienen ningún reparo en tirar las colillas a la arena sin mayores miramientos. El estado era aún peor hace una semana cuando llegaron a la playa. "La gente no sabe meter la basura en los cubos. Los niñatos tienen las hamacas todas rotas", indica. Los bañistas aprecian y mucho la labor que estos vecinos han venido desarrollando en estos días. Nacho además les regala unas mariposas hechas con papel de plata de Krüger. "Entre los tres hemos sacado toda esa basura y la hemos puesto ahí en el fondo. El problema ahora es sacarla de ahí. Yo he venido para un par de días pero al final esto ha dado para más.". En la playa nadie se aburre. El otro día intervinieron los bomberos para apagar un fuego. Como prueba de la aceptación que ha tenido la presencia de estos tres vecinos, la bañista Antonia Darias no hace sino defenderlos. "Ellos han limpiado toda la playa. Yo vengo todos los días. Antes la basura llegaba hasta ¡vamos! Ahora está más cuidada".
Darias viene cada día a Cabo Llanos porque aunque esté muy mal cuidada al menos es más cercana que Las Teresitas, que además considera que está igual de sucia. Aquí se reúne todos los días un buen grupo de gente, exiliados del Parque Marítimo que han tenido que buscar, a veces incluso por razones médicas, un lugar donde bañarse.