NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El grueso de las obras de la vía litoral de Santa Cruz no se podrán comenzar hasta después de los carnavales. Así lo ha decidido la Consejería de Infraestructuras del Gobierno de Canarias, con el fin de no entorpecer el desarrollo de las principales fiestas de Santa Cruz, que precisamente se desarrollan en el entorno de la avenida marítima.
No obstante a partir de hoy se inician los trabajos menores, como son los sondeos, cambio y reposición de canalizaciones de servicios como el agua, la luz o la telefonía y mediciones, que en este último caso se vienen llevando a cabo desde hace algún tiempo.
Plan de obras. Se espera que en el plazo de unas dos semanas la Consejería pueda tener ya en sus manos el proyecto definitivo de la vía litoral. A partir de aquí, se podrá elaborar más a fondo el plan de obras, que se extenderá durante treinta meses. Otro tanto ocurre con el desvío del tráfico, que en principio se realizará por las vías del puerto aunque para ello será necesario llevar a cabo más conversaciones con la Autoridad Portuaria, que es la que en definitiva tendrá que dar la última palabra. Lo que sigue sin definirse es qué ocurrirá con la segunda fase de la plaza de España, que se iba a ejecutar aprovechando las obras de la primera fase de la vía litoral que precisamente transcurren entre el Barranco de Santos y la Estación de ferries.
En estos momentos, la Consejería del Gobierno de Canarias no tiene fondos más que para poner una capa de asfalto por donde, en teoría, se deben situar paseos peatonales, bancos, y zonas ajardinadas, todo ello según el proyecto de los arquitectos suizos Herzog&DeMeuron. Un "olvido" que ya ha despertado las críticas del Cabildo, que esperaba dar continuidad a las obras de este céntrico espacio.
Y es que los cuarenta millones de euros que costará esta primera fase no dan para más. Ello es así ya que se trata de la actuación técnicamente más complicada de todas las que se llevarán a cabo dentro del convenio de carreteras firmado entre el Gobierno central y el de Canarias. La dificultad radica, básicamente, en que los trabajos tendrán que realizarse bajo el nivel del mar en terrenos que están prácticamente inundados. Así ocurrió también con la primera fase de la plaza de España, en la que salió el mar a poco que se profundizó un poco sobre el suelo.
En este caso será aún peor, ya que la principal característica de la vía litoral es precisamente la construcción de túneles con el fin de separar el tráfico que discurre hacia el puerto o al centro de Santa Cruz del que va hacia otros puntos.
Con todo ello, los cálculos son que esta nueva vía pueda reducir en un treinta por ciento el tráfico actual que discurre por el entorno de la plaza de España y la avenida de Anaga. De esta manera, se podrían pasar de los actuales 45.500 vehículos diarios a unos 30.500.
Eso sí, la reducción será en cuanto a trafico en superficie, ya que en estos coches van a ser engullidos por los túneles situados bajo la vía, que suman casi la mitad de los 4,13 kilómetros que medirá ésta una vez que se vea culminada. Las obras fueron adjudicadas hace ya más de seis meses a la Unión Temporal de Empresas formada pro Dragados-Fronpeca por 40,2 millones de euros.
Adiós al legendario Dragón de Oro
Un aspecto especialmente controvertido de las obras de la nueva vía litoral es qué ocurrirá con el legendario restaurante chino situado al principio de la avenida de Anaga, conocido como Dragón de Oro. Desde el Gobierno de Canarias se admite que este local será expropiado, ya que se sitúa justo en medio del que será el futuro paseo peatonal de la avenida, que ahora se verá ampliado hasta casi el doble del actual. Sin embargo lo cierto es que los dueños, el matrimonio Lu, aún no han sido informados. Y es que precisamente la falta de información sobre las consecuencias de las obras es una constante en la avenida de Anaga.
Pero en el caso del restaurante chino aún más, ya que será la única expropiación que se llevará a cabo, al menos en la primera fase. Este establecimiento fue comprado por Juan Lu hace cuarenta años a un anterior propietario que tenía abierto aquí el conocido como kiosco de San Miguel, un bar de comida española. Junto con otro muy similar que se encuentra también en la avenida y que es igualmente propiedad de este matrimonio fueron los primeros de comida china que se fundaron en Santa Cruz. Cuando compraron el establecimiento, ya llevaba varios años abierto, con lo cual no sería descabellado que este restaurante lleve casi medio siglo en su actual emplazamiento. Los dueños indican que se encuentran situados sobre suelo que es propiedad de la Autoridad Portuaria.
Precisamente, el límite es la puerta de su negocio y por ello pagan un canon anual. Al Ayuntamiento tan sólo le contribuyen por el toldo que atraviesa este límite. Desde la Consejería se admite que aún no se han dirigido a este propietario y que no lo harán hasta que el proyecto de obras esté concluido pero basta echar una mirada para darse cuenta de que está situado justo en medio de la futura avenida. Así lo indican las marcas hechas sobre el suelo por los topógrafos. Igual suerte correrá, aunque mucho más adelante, el otro restaurante chino que en su momento incluso colgaba sobre el mar antes de que se hicieran las obras de relleno. Ambos establecimientos forman uno de los paisajes urbanos más característicos de la avenida. Juan Lu se jubiló este año como profesor de Derecho en la Universidad de La Laguna.
En los alrededores del siguiente establecimiento está previsto situar un enorme aparcamiento con capacidad para más de mil vehículos aunque esta actuación se llevará a cabo en las fases sucesivas. Y es que toda la vía litoral abarcará una vez que este acabada desde el auditorio hasta el Barranco de Tahodio.