MELANIE REIRIZ (IDEAPRESS) | LA LAGUNA
A diferencia de otros muchos caseríos de la Isla, que languidecen lentamente camino de su desaparición, Chinamada y Las Carboneras, en La Laguna, luchan por mantener sus tradiciones y su patrimonio.
Son dos caseríos con elevado valor patrimonial y cultural y que poseen un legado prácticamente desconocido para el gran público. Ante el temor de sus escasos habitantes de perder lo que ha formado parte de su pasado en los últimos siglos, el Cabildo iniciará un proyecto de recuperación que culminará en una oferta complementaria de uso público promovida por la Oficina de Gestión del Parque Rural de Anaga. Allí se recuperará, conservará y difundirá su patrimonio histórico rural y su tradición oral para el disfrute de todos a lo largo de los años.
Este proyecto de recuperación de sus costumbres y tradiciones se realizará por medio de los propios vecinos, sin cuyos conocimientos se perdería gran parte del tesoro cultural de ambos pueblos. Ellos deberán colaborar en la recuperación de sus propias costumbres y tradiciones y el mantenimiento de parte de su patrimonio como los pajares, así como en la exposición y divulgación de sus resultados, centrándose, especialmente los más mayores, en recuperar la tradición oral con la mayor rigurosidad posibles pues son, todas ellas, características propias de la tierra donde nacieron ellos, sus padres, y los padres de sus padres.
La unión de los pobladores de ambos núcleos es relativamente fuerte y se encuentra bastante cohesionados, con asociaciones vecinales que demandan mejoras para sus barrios y el mantenimiento de sus tradiciones. Sin embargo, sus tejidos económicos debilitados y sus rentas locales basadas en la agricultura de autoconsumo, en la que se venden algunos excedentes, han provocado el éxodo hacia la ciudad de muchos de los habitantes más jóvenes. Los únicos elementos verdaderamente productivos en la zona son varios bares y restaurantes allí ubicados. "Es un lugar de cruce y esto puede generar rentas", señala el consejero de Medio Ambiente del Cabildo, Wladimiro Rodríguez Brito, quien destaca que lo que se pretende es acercar ambos caseríos a más población para que todos puedan admirar las tradiciones que perviven desde hace siglos en la zona y evitar que se pierdan, pues la población se encuentra, cada vez, más envejecida y las tradiciones, artesanía y folclore tienden a desaparecer. "Lo que se persigue es conservar lo que fue el ayer pero mirando hacia el futuro", señaló el responsable.
Más de 80 pajares
E l Cabildo señala que el objetivo principal de esta iniciativa consiste en movilizar a los vecinos de la zona para recuperar sus costumbres y tradiciones, por medio de conseguir hacerles partícipes de la importancia del rescate de su propia cultura popular y tradición oral, o "de lo contrario, todo podría perderse". En este sentido, ambos núcleos han considerado fundamental la reafirmación de su identidad y la recuperación de su patrimonio. Entre todos los aspectos destaca, según el Cabildo, la recuperación de sus pajares o "pajales", como los denomina su población, así como la siembra del centeno. En Anaga se han localizado 88 pajares de los que tan sólo uno tiene la cubierta vegetal en perfecto estado. Chinamada cuenta con 17 de ellos.