NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La prudencia obligaba ayer a apuntar que no parecía demasiado posible que, efectivamente, se pueda hablar de forma más o menos rotunda de que se trate de los restos de algún represaliado del franquismo y ni siquiera de que sean humanos. El propio concejal de Patrimonio, Alfonso Soriano, personado en el lugar a las diez de la mañana, era claro al señalar que entre los huesos encontrados "algunos son de animales, aunque no sabemos si todos". En cualquier caso, la última y definitiva palabra corresponde al Instituto de Toxicología, a donde han sido remitidos. El hallazgo se ha producido durante las obras que se están realizando, previas a la rehabilitación del edificio que se llevará a cabo en el techo. Aunque, no se sabe por qué razón, en ese momento se estaba trabajando en el aljibe.
El equipo que se encargó de la recuperación del cuerpo de Canino se personó en el templo poco después de las diez de la mañana. Aunque al principio se mostraron comprensivos hacia el revuelo informativo y vecinal despertado, pocos minutos después se acordonó la zona hasta que culminaron los trabajos. El responsable de este equipo no le daba demasiada importancia al hallazgo. No se sabe si para espantar a los periodistas o porque algún indicio apunta ya en ese sentido.
Poco antes se había personado el concejal de Patrimonio de la capital, quien se mostró muy contrariado con los trabajadores que había en el interior del recinto por no dejarle entrar al interior. Los obreros de la empresa Miguel Hernández Ventura intentaban cumplir órdenes de sus superiores, quienes les habían ordenado que nadie entrara en el patio. El aparejador llegó al lugar alrededor de las diez y media.
Soriano intentó durante toda la mañana ponerse en contacto con la titular del juzgado de instrucción número 4 con el fin de "mostrar mi colaboración", pero poco consiguió. Bajo su punto de vista, "creo que todo esto va a ser una falsa alarma. Tendremos que esperar a lo que digan los análisis. Nunca se sabe". Soriano no cree que el hallazgo vaya a significar, en principio, la paralización de las obras de rehabilitación del tejado, precisamente por eso, porque se llevarán a cabo en el techo. Unas actuaciones que se llevan esperando durante años y que finalmente se han podido iniciar gracias a los fondos estatales.
Memoria histórica
Pero no piensa así la representante de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Mercedes Pérez Schwartz, quien nada más conocer la noticia se puso en contacto con el concejal Alfonso Soriano para que le pusiera al día de lo que estaba ocurriendo.
A la espera de lo que digan los análisis definitivos, dejaba claro que "nosotros vamos a llegar hasta el final. La experiencia nos dice que donde hay restos de un cadáver puede haber muchos más". Por ello se considera procedente, en principio, paralizar los trabajos de rehabilitación ya que, aunque Soriano le ha indicado que se limitan a las cubiertas, Pérez Schwartz no comprende "por qué entonces estaban trabajando en el aljibe".
Los miembros del colectivo tienen miedo a que las obras acaben por cubrir una posible fosa. Schwartz habla no sólo como miembro de este colectivo, sino también como nieta de un represaliado del franquismo. Por ello, el impacto que le produjo la noticia, hecha púbica ayer, "ha sido muy fuerte". Considera que cuando se habla de este tipo de crímenes, el rasgo común siempre ha sido "el oscurantismo y el silencio".
El catedrático de Historia del Arte Alberto Darias ha estudiado en profundidad el templo masónico. Recuerda que el recinto se construyó antes de la Guerra Civil española y durante la contienda fue ocupado por los falangistas. En principio, situaron en el mismo una especie de museo, pero rápidamente el uso cambió al de farmacia militar. Época en que se supone que se pudo cometer el presunto crimen, si es que existió. Darias no conocía de la existencia de un aljibe en el recinto, pero lo considera lógico, ya que todos los edificios construidos en Santa Cruz antes de la década de los años 20 del siglo XX contaban con este tipo de instalaciones.
El historiador, Rafael Marín, también discrepa de que se pueda hablar del cuerpo de un represaliado del franquismo. Recuerda que en aquellos años se optaba por lanzar los cadáveres al mar. "Los falangistas eran unos niños muy finos que no se ponían a cavar fosas. No tenían ninguna necesidad de hacerlo. En aquellos años, matar rojos estaba bien visto y ellos se creían impunes. En realidad, los dos bandos se lo creían. Nadie pensaba que lo que estaban haciendo fuera algo malo".
El hallazgo se produjo el pasado viernes cuando estaban comenzando las obras en el templo. Por prudencia se optó por dar cuenta a la autoridad judicial. El lunes se personaron en el lugar efectivos de la policía y a partir de aquí trascendió la noticia. Y es que el movimiento de policías era ya evidente y no se podía esconder para los transeúntes, puesto que el aljibe se sitúa justo en el patio frontal del edificio. El revuelo seguía ayer. Cuando se comprobaba que eran restos de décadas anteriores, muchos de los vecinos respiraban con más tranquilidad. Y es que lo ocurrido con Isabel Canino hacía aventurar otras hipótesis.