NOÉ RAMÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
-Me gustaría que me valorara cuál es su versión de lo que ha ocurrido durante los últimos días.
-Para los medios de comunicación y otros partidos, el conocimiento de los cambios tuvieron lugar el martes pero ya habíamos hablando el alcalde y yo las medidas que íbamos a tomar para afrontar la crisis. Entre ellas, la remodelación del grupo de gobierno, que además, no es la más importante. Pero es cierto que, mediáticamente, lo que más llama la atención es que Coalición asuma la Sociedad de Desarrollo y nosotros el Área de Recursos Humanos.
-Entonces usted ya no piensa que se trata de un incumplimiento del pacto, sino que todo se enmarca en una negociación política pura y dura...
-Hemos firmado un anexo al pacto de gobierno en el que el alcalde y yo dejamos claro que lo ocurrido es fruto del diálogo y la negociación. En circunstancias normales, podría hablarse de incumplimientos pero, en situaciones tan graves, tenemos que dejar a un lado las ambiciones políticas, que aunque lícitas, ahora no tienen cabida. Debemos olvidarnos de los piques, de los celos, de las luchas por las cuotas de poder... la gente no llega a final de mes, hay dos mil familias en la ciudad sin ningún ingreso... Eso es lo que nos tiene que preocupar y no enredarnos en problemas políticos.
-¿Y en qué ayuda a superar la crisis el que usted no esté al frente de la Sociedad de Desarrollo?
-No se debe analizar una parte pequeña de las decisiones que durante meses hemos tomado. Todo esto surge de cuando la oposición en el mes de enero cambia de estrategia. De tener enfrente a una oposición crispante y violenta verbalmente pasan a aprobar los presupuestos. Aquí se marcó un antes y un después. En estos cinco meses hemos visto un clima de entendimiento. Por eso, después de los Carnavales le ofrecí al PSOE y a Ciudadanos que se incorporaran a la Sociedad de Desarrollo. Hasta entonces, no se habían dado las circunstancias. El PP dejó el pasado jueves de gestionar la Sociedad de Desarrollo y las áreas relacionadas con ella y puedo decir de verdad que estamos muy satisfechos con la gestión que hemos desarrollado. La práctica totalidad del sector empresarial ha apoyado la gestión que hemos emprendido durante los últimos años, pero no de boquilla, sino de verdad. ¡Y mira que eso es difícil!
-¿Y con qué ánimo se enfrenta a gestionar ahora Recursos Humanos después de todo lo que ha venido ocurriendo?
-Pues debo asegurar que me parece tremendamente ilusionante que, por primera vez, el PP asuma el Área de Recursos Humanos. Nuestro objetivo es que se vea un antes y un después, como ocurrió con la Sociedad de Desarrollo. Nuestro compromiso no es con un área de gobierno o con una cuota de poder determinada. Si quieres trabajar para la gente, te tiene que dar igual el área que lleves o que gestiones.
-Resulta difícil aceptar que el alcalde le convenció para llevar a cabo este cambio de gobierno basándose tan sólo en el argumento de la crisis.
-Vamos a ver. Nosotros hablamos todos los días y abordamos cualquier tipo de asunto. Mi costumbre es no revelar nunca mis conversaciones con el alcalde. La ciudad está viva. Una capital de provincia no puede ser un compartimiento estanco que no se mueva en todo el mandato. Hay que tener una cierta flexibilidad para abordar los cambios que se vayan produciendo. No oculto que en varias ocasiones no hemos estado de acuerdo con Coalición Canaria, pero eso es normal. Ellos son un partido nacionalista y nuestra base es distinta. Si somos capaces de anteponer los problemas de los ciudadanos a los intereses políticos, entonces estaremos en el camino correcto.
-¿Y usted cree que ese es el mensaje que le ha llegado a la ciudadanía? ¿Que todos estos cambios se han producido por la crisis económica y por anteponer los problemas de los ciudadanos a los intereses políticos? La impresión que se tiene más bien es que le han descabalgado por motivos de luchas políticas...
-Es verdad que ciertas personas se plantean la política en clave de cuotas de poder. Pero eso no existe en el PP. Ahora mismo, lo más importante es la estabilidad política y si, para conseguirlo, podemos mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, no me importa quedar como un perdedor. Los que piensen que hemos crecido en apoyos vecinales o en afiliados acierta, pero si cree que es por gestionar tal o cual área, se equivoca. Yo trabajo cada día desde las siete y media de la mañana hasta las siete de la tarde sin comer entre semana ni un solo día con la familia y, además, cuento con un gran equipo. Por eso hemos crecido tanto.
-La versión extraoficial que circula es que a usted le han quitado cuotas de poder porque hay personas en CC que quieren tener más ventaja de cara a las próximas elecciones locales.
-No oculto que quiero ser alcalde de Santa Cruz, pero eso será en 2011. Comprendo que hay partidos que ya están pensando en las elecciones, pero eso es un error. No podemos olvidarnos de los problemas de los vecinos en 2009 y en 2010. Nuestra obligación es que los servicios públicos sigan funcionando sin sufrir una merma. Si a alguien le molesta que los miembros del PP trabajemos mucho, no le queda nada, porque sólo acabamos de empezar.
-¿Entonces usted descarta cualquier tipo de estrategia política en su cese al frente de la Sociedad de Desarrollo?
-He oído a muchos comentaristas políticos decir que todas las decisiones que ha tomado en los últimos tiempos el alcalde se deben al interés de frenar el crecimiento del PP. Lo he oído incluso a un miembro de Coalición Canaria, que ha dicho que el gobierno de concentración, la emergencia social, la entrada de Ignacio González y la creación del Organismo Social, han sido decisiones tomadas por el alcalde por ese motivo. Pero yo no lo creo. Lo he hablado con él y me asegura que no es así. Yo lo creo porque tengo una fe inquebrantable en el alcalde. Pero intento ser lo menos tonto posible. Todos saben que Zerolo no va a repetir a alcalde y que por lo tanto, a partir de ahí, yo me he convertido en el enemigo al que hay que batir en la política municipal para los que quieren tener el camino expedito. Pero ante los deseos de uno están las realidades de otros.
-Ha habido pronunciamientos en su partido bastante duros, como los del diputado Miguel Cabrera Pérez-Camacho, que deja entrever la posibilidad de una respuesta.
-No soy quien para juzgarle. En el PP existe una sensación de felicidad. Sólo basta mirar a la cara de los afiliados. No olvidemos que estamos en campaña electoral y los pronunciamientos están más condicionados. Lo único que puedo decir es que todo el equipo del PP en el Ayuntamiento tenemos muy claro que nuestro objetivo es ayudar a que las familias lleguen a final de mes.
-¿Y cómo se han tomado los afiliados lo que ha ocurrido?
-Cuando la gente te quiere y te aprecia... en las reacciones de los afiliados ha habido de todo, pero la paciencia y la prudencia son buenas virtudes en la política. Y evitar la impulsividad.