mundo marino

La contaminación lumínica en tierra firme amenaza las barreras de coral en los oceános

25.11.2008 | 17:51

Todos hemos visto las imágenes de satélite de la Tierra por la noche, en las que se observan grandes manchas brillantes que muestran la expansión humana.

Ahora un estudio realizado por expertos en contaminación lumínica de la Universidad de California ha determinado que estas fuentes de luz amenazan a las barreras de coral de todo el mundo, generándoles un alto nivel de estrés y dificultando su reproducción. Para medir los niveles de salud y de estrés de estos arrecifes de coral como consecuencia de la exposición a la luz procedente de las zonas urbanas, los pozos petrolíferos y la actividad de los barcos de pesca, la investigación ha establecido el Índice de Proximidad de Luz (LPI).

"Los arrecifes de coral son increíblemente importantes, pero desafortunadamente también son muy frágiles", explica Travis Longcore, geógrafo de la Universidad Sur de California y experto en contaminación lumínica. "Usando la luz de proximidad por la noche, hemos podido identificar las especies más amenazadas y los lugares más prístinos de una manera objetiva y fácil de repetir", añade en declaraciones publicadas en 'Geocarte International' y recogidas por otr/press.

Para detectar los arrecifes más afectados por esta contaminación lumínica, la investigación de Longcore, junto con un equipo internacional dirigido por Christoph Aubrecht, de los Centros de Investigación Austriacos, clasificó la luz en tres fuentes: las zonas urbanas, las erupciones de gas y la actividad de los barcos de pesca. Y para cada una de estas fuentes establecieron una manera distinta de afectar a los arrecifes: la zonas urbanas generan aguas residuales y contaminadas; las plataformas petrolíferas causan fugas y derrames; y los barcos de pesca comercial agotan la vida marina y perjudican el equilibrio ecológico.

Tras analizar estas tres fuentes de luz, el estudio encontró que, los arreciifes de coral en Singapur, el Mar Rojo, Barbados, Puerto Rico y Bahrein son los más afectados por su proximidad a las zonas urbanas. Como consecuencia de la actividad de los barcos de pesca, las barreras de coral del Golfo de Tailandia y las de China poseen los valores más altos del LPI. Y en términos de erupciones de gas, Bahrein y el Golfo Pérsico vuelven a mostrar los valores más altos.

Pero son los arrecifes de Indonesia, Malasia y Filipinas las que tienen unos valores más altos por la coincidencia de las tres fuentes de luz. Por su parte, los lugares con los valores más bajos del LPI son las islas Marshall, la Gran Barrera de Coral (Australia) y el banco de Cargados Carajos (Isla Mauricio).

PROBLEMAS PARA LA REPRODUCCIÓN

Además, los investigadores pudieron comprobar que cuanto más se acerca una de estas fuentes al arrecife, mayor es el número de índice y el estrés de los arrecifes.

De esta manera, el índice utiliza la luz como una medida indirecta de la salud de los arrecifes de coral, lo que podría ayudar a establecer políticas para su conservación. Pero el LPI es también una medición directa del nivel de estrés de los arrecifes, ya que, según el estudio, la luz afecta también a la vida marina.

Aunque se necesita más investigación sobre los efectos directos de la luz en los arrecifes de coral, los estudios de laboratorio muestran que la luz pueden alterar la reproducción de coral, que se realiza a la luz de la Luna. "Una luz que parece insignificante a los seres humanos, puede ser increiblemente importante para los organismos marinos e incluso para los terrestres", señala Longcore.

Para este estudio, los investigadores utilizaron los datos del Programa de Satélites Meteorológicos, inicialmente diseñado para detectar la luz de la luna en las nubes.

EFECTOS EN LAS MIGRACIONES

Longcore señala este estudio como "un primer paso de evaluación mundial para relacionar el impacto de la contaminación lumínica sobre los océanos y especialmente sobre los arrecifes de coral". En 2002, Longcore y Catherine Rich, del Urban Widlands Group, organizaron una conferencia para los científicos estudiosos de los fenómenos lumínicos. Posteriormente en 2006, bajo el nombre 'Consecuencias ecológicas de la iluminación nocturna artificial', ambos coeditaron un libro sobre el tema. Desde entonces, Longcore ha estado a la vanguardia del interés sobre la evolución de la contaminación lumínica y sus efectos sobre la salud humana y ambiental.

"Solía ser imposible encontrar contaminación lumínina y fauna salvaje juntos, excepto en pocos lugares", denuncia Longcore. "Pero cada vez más, la preocupación por la iluminación artificial se extienden entre los entusiastas del medio ambiente y de los problemas de salud humana", agrega.

Como regla empírica, se podría señalar que la luz artifical tiende a beneficiar a los depredadores, razón por la cual muchos organismos se basan en la oscuridad, con el objetivo de maximizar sus probabilidades de supervivencia.

Pero las consecuencias de la luz sobre la fauna son muy variadas. "Las torres de comunicación y sus luces atraen y matan entre 4 y 5 millones de aves al año en América del Norte", señala Longcore. Asimismo, la luz también puede alterar los patrones de migración de las aves. De hecho, Shell y Philips se unieron recientemente para exigir la iluminación de las torres petroleras del Mar del Norte por este motivo.

Especial Carnaval

 
noticias de La Opinión de TenerifeMapa web
Otras webs del Grupo Editorial Prensa Ibérica
La Opinión de Tenerife