Universidad de Michigan

Facetas del coeficiente intelectual pueden mejorarse mediante el entrenamiento cerebral

06.06.2008 | 17:47

A pesar de que hasta el momento el coeficiente intelectual de las personas se asociaba en mayor medida con aspectos genéticos, un estudio ha revelado que esto no es exactamente así.

Al parecer, existen dos tipos de inteligencia, que albergan, respectivamente, las habilidades o la memoria a corto plazo, siendo esta última la que se puede mejorar a través de entrenamientos mentales. Así, estos ejercicios cerebrales podrían ayudar a niños con problemas o a adultos que comienzan a sufrir pérdidas de memoria.

El estudio del grupo de científicos de la Universidad de Michigan, de la National Science Foundation (EE.UU) y de la Universidad de Berna, Suiza, ha conseguido revelar aspectos nuevos sobre el funcionamiento de nuestra inteligencia, de forma que han demostrado cómo algunos aspectos del coeficiente intelectual pueden mejorarse mediante el entrenamiento de la memoria.

Así, el coeficiente intelectual contiene dos tipos de inteligencia, la cristalizada (relacionada con las habilidades, el conocimiento o las experiencias, así como la resolución de problemas a largo plazo) y la fluida, que se centra en la capacidad para relacionar conceptos memoria a corto plazo, como el recuerdo de teléfonos de personas o direcciones de correo electrónico. Y es esta, precisamente, la que se puede entrenar, de forma que su mejora repercute en el coeficiente intelectual.

"Cuando pensamos en mejorar la inteligencia, muchos científicos decían que era imposible, pero nuestros avances muestran que no es así". Así lo explicó Susanne M.Jaeggi, uno de los responsables del estudio, en declaraciones publicadas en la web de la National Science Foundation, recogidas por otr/press. Según pudieron comprobar, el trabajo de la memoria fluida ayuda a usar la información almacenada en la memoria.

APLICACIONES

Para llegar a todo ello, los científicos realizaron un experimento con un grupo de voluntarios a los que les hicieron ejercitar la memoria a través de pruebas en las que tenían que memorizar señales visuales y auditivas. Los participantes recibían este entrenamiento durante media hora al día por periodos de ocho, doce, 17 o 19 días.

Los científicos comprobaban la mejora de la inteligencia fluida y comparaban los resultados con otros grupos. Y los resultados fueron sorprendentes. No sólo mejoraron las capacidades de los individuos, sino que en aquellos en los que las pruebas anteriores al experimento revelaron poca inteligencia fluida, los ejercicios habían conseguido aumentarla.

De esta forma, los responsables del logro apuntaron que podrá ayudar a niños con problemas de desarrollo o a adultos que comienzan a perder la memoria, aunque por el momento los experimentos sólo se han realizado con adultos sanos, por lo que se desconoce si funcionará realmente o no.

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