03 de enero de 2018
03.01.2018
Un crimen que ha conmocionado a España

Diana Quer y Yeremi Vargas, casos paralelos

La Guardia Civil ve "muy parecidos" ambos casos

03.01.2018 | 03:02
Diana Quer y Yeremi Vargas, casos paralelos

"Muy parecido". De esa forma comparó en la mañana de ayer el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la investigación sobre la desaparición de la joven Diana Quer en A Pobra de Caramiñal (Pontevedra), que ha acabado con la detención del homicida ya confeso, con la del niño Yéremi Vargas, que se encuentra en paradero desconocido desde el 10 de marzo de 2007 cuando fue visto por última vez en una calle de Vecindario. "Hay un caso muy parecido en Canarias [refiriéndose al de Yéremi Vargas sin mencionarlo], donde sí pero no", fueron las declaraciones de Manuel Sánchez Corbí durante la rueda de prensa que se alargó por más de una hora.

Ese "sí pero no" al que se refiere Corbí conlleva dentro las numerosas similitudes que presentan ambas investigaciones, pero que, hasta el momento, no han tenido el mismo desenlace. La principal es que el Instituto Armado entiende que los dos principales sospechosos son reincidentes. En la que afecta a Antonio Ojeda Bordón, conocido como Juan el Rubio y principal sospechoso de la desaparición de Yéremi, los agentes enfocaron las pesquisas en él después de que una madre denunciara que, el 12 de julio de 2012, agredió sexualmente a su hijo de 9 años en una chabola del municipio de Santa Lucía.

En aquel episodio, el ya condenado a cinco años de prisión invitó al pequeño a acompañarle a la infravivienda con el pretexto de regalarle una bicicleta. Durante el camino, el niño se arrepintió y el Rubio le agarró fuertemente por el brazo y lo llevó hasta la vivienda, donde se consumaría la violación. La denuncia se presentó el 20 de julio. La víctima aseguró que la persona que le llevó era "gorda y rubia". En el juicio se reafirmó en que Antonio Ojeda fue el autor, por lo que éste fue condenado.

Sabía quién se lo llevó

Los investigadores, al tener conocimiento de estos hechos, descubren que poco después de la desaparición de Yéremi Vargas el Rubio se presentó en las dependencias de la Guardia Civil para declarar que sabía quien se había llevado al niño. En aquel entonces los agentes no dan credibilidad a su testimonio. A mediados de 2016, cuando unen la agresión sexual con su declaración, se le considera el principal sospechoso del caso Yéremi, con el que entienden que actuó de la misma forma.

Con José Enrique Abuín Gey, conocido como el Chicle y ya autor confeso del crimen de Diana Quer, ocurre algo similar. Aunque ya se le investigaba desde un principio, aún mantenía como coartada la declaración de su mujer Rosario Rodríguez. Esta afirmaba hasta el pasado fin de semana que la noche de aquel 22 de agosto de 2016 estaba acompañada por el Chicle. Su testimonio dificulta la labor de los guardiasciviles, cuyas pesquisas determinaban que los móviles de Quer y de Abuín seguían el mismo rastro aquella noche. Esta no era la primer avez que Rodríguez protegiera a su compañero. En 2005, su propia hermana denunció a Abuín por una violación, aunque después la retiró tras las presiones familiares.

El hecho que hace que la investigación dé un giro de 180 grados se produce sobre las 22.30 hora del pasado 25 de diciembre, día de Navidad, en la localidad pontevedresa de Boiro. Una chica llama a la Guardia Civil para relatar que una persona le había abordado con un coche, le había amenazado con una herramienta y le había intentado meter en el maletero. La víctima consiguió que una de sus piernas quedara fuera del portabultos gracias a que el Chicle padece una lesión en uno de sus hombros. La joven, cuando vio que dos personas se acercan, empezó a gritar. El homicida confeso se puso nervioso, subió al coche y huyó al tiempo que la joven consiguió escapar no sin antes memorizar parte de la matrícula del vehículo.

Este acontecimiento acelera los acontecimientos. Los agentes tenían una nueva prueba para acusar a José Enrique Abuin como autor de la desaparición de Diana Quer y el viernes, 30 de diciembre, ya que consideran que actuó con ella de la misma forma que lo hizo con la joven que denunció el día de Navidad. Durante las siguientes 48 horas se suceden las novedades. Los guardias civiles arrestan a el Chicle y consiguen echar abajo todas las coartadas; su mujer es detenida y, ahora, asegura que no estaban juntos el día que Quer es vista por última vez. Y el sospechoso, acorralado por los numerosos indicios que le señalan como el causante de la desaparición, acaba convirtiéndose en el autor confeso de la muerte de Quer, que, según su versión, se produjo por un atropello. Asimismo, los investigadores logran que indique el punto en el que se encuentra el cadáver, que yace en un pozo de una nave donde además encuentran bridas y bloques. El caso queda prácticamente cerrado.

La gran diferencia

La gran diferencia con el caso Yéremi radica en este último punto. Es ese "sí pero no" al que hizo mención ayer en la rueda de prensa el coronel jefe de la UCO. La Guardia Civil aún no ha logrado que el Rubio confiese. En los interrogatorios se ha mantenido firme y ha recalcado que no tiene nada que ver con el menor, cuya pista se perdió cuando tenía siete años y jugaba con sus primos en un solar de Vecindario. Sus compañeros de celda en la cárcel de Botafuegos de Algeciras, en cambio, afirman que durante su internamiento en prisión alardeó de conocer qué ocurrió con Yéremi Vargas, del que no se sabe nada desde hace ya más de una década.

La investigación en torno a el Rubio acabó el pasado mes de octubre cuando el juez Juan Manuel Hermo Costoya, titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Bartolomé de Tirajana, archivó la causa al considerar que no existen pruebas evidentes que lo relacionen con el menor. El hecho de que con el caso de Diana Quer la investigación judicial también fuera archivada el pasado mes de abril abre una ligera esperanza para que tarde o temprano se conozca qué ocurrió con Yéremi Vargas. Para ello, la Guardia Civil no cesa en la investigación para saber qué ocurrió con el menor, en la que se durante los diez últimos año ha puesto el punto de mira a una treintena de sospechosos.

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