19 de septiembre de 2017
19.09.2017

Una plaga de ratas obliga a cerrar el comedor de un colegio

Quinientos niños de A Cañiza, en Galicia, están afectados

19.09.2017 | 20:28
El alcalde de A Cañiza y el delegado de la Xunta en la provincia en una visita al CPI de A Cañiza.

Quinientos niños de A Cañiza (Galicia) no pueden comer en su colegio por una plaga de ratas.

El primer producto aplicado para acabar con los ratones detectados en el almacén de víveres del comedor del CPI de A Cañiza no ha sido eficaz. La empresa contratada para la desratización de las instalaciones adjuntas a la cocina ha tenido que aplicar un segundo producto más agresivo. El resultado de la nueva prueba de superficie tras la aplicación del nuevo producto determinará que Sanidade permita o no la apertura del servicio de comedor. "Se tomarán nuevas muestras el miércoles (por mañana) y el viernes se espera tener los resultados, que confiamos que serán buenos, para poder abrir el comedor la próxima semana", explican desde la Jefatura Territorial de Educación.

Con los estudiantes de Secundaria ya incorporados, medio millar de alumnos, de los 530 matriculados en total en el CPI de A Cañiza, asisten a clase con el servicio de comedor cerrado por segunda semana.

"Los padres tenemos que arreglárnoslas como podemos, recurriendo a vecinos, familiares que no viven en A Cañiza o pagándole a una persona para que vaya a esperar a nuestros hijos a las paradas o para que les den de comer porque nosotros por trabajo no podemos", denuncia la presidenta del Anpa, Miriam Fernández, quien añade que además "al carecer de servicio de comedor, hubo que reajustar el horario de autobuses, y los alumnos de ESO están teniendo menos horas lectivas. En lugar de acabar a las 14.20 horas, acaban a las 13.30 horas y tampoco tienen clase los lunes por la tarde".

Desde el Anpa consideran que "si la Jefatura Territorial hubiese actuado cuando se le notificó la situación, a mediados de agosto, habría dado tiempo a solucionarlo antes del inicio de las clases".

De hecho, fueron los militares de la Brilat, que cada verano acampan en el colegio cañicense, quienes detectaron la presencia de ratones en el centro y se lo comunicaron al Concello. Por su parte, el alcalde informó de la situación a la Jefatura Territorial de Educación. "Al ver que no se actuaba y que el tiempo pasaba, me vi en la obligación de informar a Sanidade", asegura el regidor, Miguel Domínguez, quien explica que el colegio tenía contratada una empresa para el control de ratones en las instalaciones de cocina, comedor y almacén y que visitaba el centro cada tres meses. Del resto del colegio se encargaba otra empresa, contratada por el Concello, que también supervisa otros edificios municipales. "A partir de ahora, el Concello asumirá las labores de desratización del colegio al completo, también de la zona de cocina", señala el regidor.

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