18 de enero de 2017
18.01.2017
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La casa de los 410 euros

El barrio puso los ojos toda la mañana en la casa de 95 metros

18.01.2017 | 03:48

San Juan se levantó ayer bajo una gran expectación, que rompía la rutina cotidiana. El terrorismo islamista salpicaba a un barrio de clase trabajadora, que tenía como protagonista a un vecino recién llegado, residente en una casa alquilada por 410 euros al mes. La tensión llegó también al cercano colegio.

La vida de San Juan tenía ayer sus ojos en el número 3 de la Calle Ciruelo. Se trata de un callejón peatonal cuyas escaleras tratan de salvar el enorme desnivel de este barrio tan característico de la capital gran canaria. En este lugar, situado justo en la puerta del colegio Alcorac Guanche de la calle Batería San Juan, así como del edificio multiusos de la Asociación de Vecinos Artemi y el punto de reunión de los jubilados entre otros colectivos sociales, además de la iglesia, se desplegaron durante casi cinco hora unidades especializadas de la Guardia Civil, entre ellas el Servicio de Información, para detener a una persona de origen marroquí y que supuestamente divulgó a través de las redes sociales su afinidad a los grupos terroristas de orientación yihadista. Mientras, distintas unidades de funcionarios, buena parte de ellos con el rostro oculto con pasamontañas, muchos jóvenes, madres y vecinnos de muchos años permanecían atentos a los vaivenes de lo que sucedía en aquel lugar. Alguna incluso, exteriorizaban su preocupación porque junto donde sus hijos aprenden los países, las distintas culturas, a sumar y restar, y a abrirse camino en la vida, ocurría esa imagen que hasta ese momento solo habían visto en la televisión.

Todo había empezado muy temprano. "A las siete me despertó el ruido del movimiento en la calle, y cuando me asomé a la ventana y vía a la Guardia Civil a la que pregunté qué pasaba, y me dijeron que era secreto. Después oí los gritos de los agentes cuando entraban, y el golpe de la puerta y la rotura de cristales, que debe ser de la puerta de la habitación", según su propio relato, que asegura que desde un primer momento "ya pensé que era por el yihadismo".

Sin embargo, otros vecinos colindantes ni siquiera se enteraron de este gran despliegue policial, hasta que se asomaron a la puerta y descubrieron el enorme revuelo que existía en su calle.

La modesta vivienda en la que residía el matrimonio con sus dos hijos tiene unos 95 metros cuadrados, con cuatro habitaciones, un patio central, baño y cocina. Y había sido alquilada hacía un par de semanas antes por 410 euros al mes, gracias también al apoyo económico que recibe esta familia por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria a través de las ayudas sociales.

El propietario del inmueble, que reside en la planta alta, reconoce su sorpresa por lo sucedido, ya que nunca esperaba que le pudiera pasar esta situación. Y también desconocía qué iba a pasar a partir de ahora, a pesar de que en la casa sigue viviendo la mujer con sus dos hijos pequeños.

La preocupación llegó a los padres de los alumnos, alguno de los cuales no pudo evitar las lágrimas por esta situación.

Los vecinos aseguran que el matrinonio va ataviado siempre cumpliendo con los ritos islámicos. Pero, a partir de ahí, poco se sabe de una familia que está recién llegada a este barrio de clase trabajadora de la capital grancanaria.

Incluso cuando la Guardia Civil se marchó con el detenido, muchos vecinos seguían en torno a la vivienda.

La Guardia Civil asegura que la detención "se produce como resultado de la labor de seguimiento de la actividad en internet y redes sociales de los individuos y colectivos radicales afines a grupos terroristas de orientación yihadista".

El despliegue policial también generó un gran revuelo en la zona de los medios de comunicación, que despertó la curiosidad de muchos de estos vecinos. Sin embargo, escasas eran las referencias sobre todos ellos, ya que casi nadie había coincido con la familia en estos días. Sin embargo, los investigadores han encontrado en sus comentarios en internet muestras de enaltecimiento del terrorismo que han llevado a la Audiencia Nacional a propiciar esta detención.

El detenido salía completamente oculto, con una chaqueta de cuero oscuro sobre la cabeza, así como una sudadera marrón cuya capucha le tababa el rostro y desabrochada, bajo la cual mostraba una camiseta. Y sujeto por dos guardias civiles hasta el coche todoterreno que le esperaba en la calle, donde sería trasladado, bajo una fuerte escolta. El destino final era Madrid, donde tendrá que responder por el supuesto delito de propaganda en favor del terrorismo en las redes sociales.

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