¿Dónde están? ¿Qué les pasó?

Los cuerpos de seguridad siguen sin tener ninguna pista de siete personas desaparecidas en Tenerife

16.10.2016 | 05:19
¿Dónde están? ¿Qué les pasó?

Las desapariciones de seres queridos tienen un doble sufrimiento para sus familiares. Por un lado, el hecho de no tener noticias acerca de su paradero y, por otro, la impotencia de no saber qué les ocurrió y dónde podrían encontrarse sus cuerpos para, al menos darles sepultura. En la provincia de Santa Cruz de Tenerife hay varias personas, hasta siete, de las que se desconoce qué les pudo ocurrir. En uno de ellos hay indicios de que se trató de una desaparición no voluntaria. En el resto se trataría de accidentados cuyos cuerpos se hallan en sitios de difícil acceso. Sólo uno, Víctor Teni, mantiene en vilo a los investigadores.

La falta de noticias de un familiar que un buen día parte y nunca más se sabe qué ha sido de él representa una muerte en vida para sus familiares. Ese es el caso de los desaparecidos en la provincia de Tenerife de los que no se han vuelto a tener noticias en 25 años. En uno de ellos todos los indicios apuntan a que se trata de una desaparición no voluntaria, es decir, pudo sufrir una muerte violenta. Estos son algunos de los casos más significativos.

El trompetista valenciano

El más antiguo es el caso del joven músico Rafael Antonio Calatayud Garcés, que desapareció el 2 de septiembre de 1991. Este joven, natural de Catarroja en Valencia, tierra musical por excelencia, tenía 20 años cuando desapareció en aguas de El Médano, en Granadilla de Abona. Rafael trabajaba como trompetista en la orquesta del Hotel Mediterranean Palace, donde amenizaba las noches de los clientes. El progenitor, José Calatayud conocido como Pepe Calata, falleció el 19 de agosto de 2009 sin llegar a conocer qué le pudo suceder a su hijo.

Su familia ha sido el baluarte que ha estado luchando durante todos estos años para que se esclarezca la verdad acerca de esta misteriosa desaparición. A los padres de Rafa no les cuadra la versión que contó su amigo Agustín Tomás Quiles, principal testigo del accidente de su hijo. La versión que ofreció tanto a los familiares como a la Guardia Civil fue que Rafael murió cuando practicaba pesca submarina. En una entrevista publicada en el diario El País, Pepe Calata manifestó: "Mi hijo era asmático y, para colmo, no sabía nadar".

Sus familiares han tratado a lo largo de todo este tiempo de que el caso fuese reabierto, tanto por el Juzgado de Granadilla que entendió la causa, como la Fiscalía y la Audiencia Provincial. Hasta el Defensor del Pueblo se interesó por el caso, pero nunca se consiguió que las diligencias avanzaran.

El hermano de Rafa presentó una denuncia ante el Juzgado de Instrucción nº 3 de Granadilla el 11 de noviembre de 1991, donde acusaba a Agustín Tomás de haber demorado supuestamente el auxilio a la víctima. Además, empleó el coche de la víctima y entró en el apartamento donde vivía el joven músico en compañía de otra persona que no ha podido ser identificada.

La familia se quejó amargamente de que el caso recayera en el juzgado que dirigía la juez María Isabel Oliva Yanes, la misma que llevó el sumario del magnate Robert Maxell y que fue apartada de la carrera judicial tras ser declarada inútil por una incapacidad permanente.

Los familiares de Rafael Calatayud se quejaban amargamente de que las primeras diligencias de la Guardia Civil se practicaron cuatro meses después de la desaparición del joven. Solo tres años después, a finales de 1994, el abogado contratado por la familia consigue que declaren los testigos, aunque no todos los que ellos creen importantes, tales como el pescador que salió del muelle de Los Abrigos junto a su hijo casi tres horas y media después a buscar a Rafa, el propietario de los apartamentos o la novia del desaparecido, entre otros.

En enero de 1995, los padres, después de viajar a Tenerife y de mucho insistir, consiguen que en octubre de 1996 se reabra el caso pero solo pueden presentar testigos, no proponer nuevas pruebas. El 20 de octubre de 1998, Agustín Tomás Quiles, valenciano como su amigo Rafael Calatayud, es imputado por los presuntos delitos de allanamiento de morada y omisión del deber de socorro por un juzgado de Alzira.

Finalmente, la Fiscalía entendió que no había suficientes pruebas para imputar a Agustín, la última persona que vio con vida a Rafa y solicitó el archivo de las diligencias por falta de pruebas.

Leer el testimonio de su hermano acerca de lo que pudo ocurrirle a Rafael es desgarrador. Cuenta en su página que ellos reciben una llamada desde Tenerife donde se les comunica que su hermano desapareció el día 2 por la tarde a bordo de una barca en la playa de La Tejita.

No ceja en su empeño en buscar la verdad y para ello es fundamental el testimonio de su compañero en la orquesta, Agustín, sobre el que se cierne la sospecha. De hecho, la primera versión de Agustín fue que "se encontraban mi hermano y él a unos 400 metros de la playa, tomó las aletas que le ofreció Rafa y nadó hasta la orilla. Al llegar a ella una chica le llevó a Los Abrigos, un pequeño puerto pesquero situado a unos 4 minutos en coche, demandó auxilio a los pescadores que se encontraban en el lugar, pero nadie le quería ayudar. Tuvo que ofrecer dinero y rogarles, por lo que accedieron, se subió en el barco con los dos pescadores y rastreó con ellos la zona, pero no apareció Rafa y tampoco la barca. Finalizada la búsqueda, regresó al puerto y pidió dinero a la chica que le había llevado al puerto, con el objeto de avisar a la Guardia Civil para pedir ayuda. Eran ya las 19:00 horas. Tras la llamada se desplazó con la chica a la playa donde habían sucedido los hechos. Una patrulla de la Benemérita se dirigió al puerto de Los Abrigos y solicitó ayuda a los pescadores. Estos salieron en su busca pero desgraciadamente Rafa no apareció". Una vez en la playa, Agustín pidió permiso a la Guardia Civil para llevarse el coche de Rafa y estos le autorizaron, según recoge la página creada por la familia.

El relato continúa con las contradicciones de esta persona. "Con el tiempo se descubre que Manuel, el primer pescador que salió en busca de Rafa, no conocía de nada a Agustín. Estaba en el puerto desde las 15:00 horas arreglando los pareos para ir a pescar y dice que fue avisado por la Guardia Civil de la desaparición, pero no conocía de nada a Agustín, salió con su hijo en busca de Rafa. La chica que llevó a Agustín al puerto dice que lo llevó, pero una vez allí, Agustín le dijo que se marchase, no le dio dinero, no regresó con ella a la playa y mucho menos suplicó auxilio a los pescadores. Sin embargo, identifica a Manuel como el pescador que fue en busca de Rafa. Por un motivo desconocido parece ser que Agustín pudo demorar el auxilio de Rafa durante más de dos horas.

La Guardia Civil que instruyó el atestado no menciona el coche para nada. Al parecer no tenían conocimiento de su existencia. "Tras utilizar el turismo de Rafa, se apoderó de las llaves del apartamento que estaban en el vehículo y entró en la vivienda que mi hermano compartía con su novia, (eso lo presencia un testigo), al día siguiente de la desaparición y posteriores sin autorización, acompañado de otro joven del cual se desconoce la identidad. De la vivienda le desaparecen objetos o cosas, como una mochila, una bombona de camping gas, ropa de marca y todo el dinero de que disponía Rafa, ya que parece ser que días antes había sacado unas 150.000 pesetas. Además, la puerta no había sido forzada, se habían valido de las llaves para entrar, teniendo en cuenta que la única persona que se identifica en el interior del apartamento de mi hermano es Agustín. Se deniega la prueba del Banco Popular para demostrar que dos días antes sacó ese dinero. No era mucho pero era todo su capital. Agustín siempre negó que entrase en el apartamento. Mentir en unas diligencias parece ser que no importa en los juzgados de Tenerife".

Muerte de su madre

Otra de las desapariciones sin resolver es la de Agne Derval López Palacios, de 63 años. Se perdió su pista en junio de 2014 en Puerto de la Cruz. Esta mujer llamó a su hija para comunicarle que estaba paseando y que no sabía el lugar.

la opinión de tenerife pudo hablar con su hija, Ana Pilar López Palacios Derval, quien manifestó que "hay muchas conclusiones pero ninguna lleva a nada concreto". "Mi madre, el día que desaparece, llevaba encima tan solo el móvil y el DNI. El error durante las labores de búsqueda pudo estar en que cuando se hizo la triangulación con los repetidores, estos suelen rebotar la señal y en el caso de mi madre apuntaba hacia la zona de El Farrobillo, en Santa Úrsula. Sin embargo, ella no estuvo nunca en esa zona, ya que hubo quien la vio por los alrededores del mirador de La Paz. Esto está junto a los acantilados de Martiánez. En su momento, mi madre pensó de todo, por eso creemos que tomó la determinación de quitarse la vida, ya que así nos lo había dicho en bastantes ocasiones. Yo soy hija única y me tuve que traer a mi madre de Francia ya que tras la muerte de mi abuela había entrado en un estado depresivo que le llevó a estar medicada y bajo tratamiento psiquiátrico". Para la hija, el problema está en la cantidad de cuevas, barrancos y acantilados que surcan la Isla. "Aun así estamos muy agradecidos a la Policía que rastreó toda la zona de la costa de Puerto de la Cruz y La Orotava, incluso con perros adiestrados".

El brigadista forestal

No menos extraño resulta el caso del brigadista forestal José Manuel Rodríguez. Otra desaparición tan sorprendente como la anterior y que ocurrió en abril de 2013 fue la de José Manuel Rodríguez González, de 49 años, miembro de las brigadas forestales del Cabildo de Tenerife y cuya pista se pierde en el monte de El Tanque.

Este caso presenta unas connotaciones diferentes al resto de desaparecidos. Cuando abandonó su domicilio, lo hizo en calzoncillos y con unos zapatos. Además, tenía la cadera rota. Sus familiares no aciertan a comprender cómo, con esta dificultad para andar, la Guardia Civil, la Policía Local del municipio norteño o las cuadrillas de búsqueda no han dado con un rastro fiable. Además, el desaparecido estaba tomando una medicación que al parecer combinó con alcohol y que le hizo actuar así.

Su sobrina Yurena Rodríguez, en una entrevista concedida a este diario cuatro días después de su desaparición, mostraba su pesimismo acerca de la suerte que pudo correr su familiar. "Mi tío va para cuatro días perdido en el monte de El Tanque. Tiene 49 años y salió de casa en calzoncillos y con unos zapatos. Presenta la cadera rota y hasta ayer (13 de abril de 2013) sólo había un municipal que estuvo de ocho a ocho junto con varios vecinos y miembros de Protección Civil buscándolo. Pensábamos que el alcalde se iba a movilizar y a requerir la presencia del helicóptero del Gobierno de Canarias, pero el único que vino fue el de la Guardia Civil. Cuando encontremos a mi tío seguro que lo vamos a hallar muerto", sentenció.

El físico y el triatleta

Pero tal vez hayan sido las desapariciones del estudiante de Astrofísica Antonio Muñoz Romero, de 32 años, y la del deportista Víctor Teni las más mediáticas de todas.

Antonio Muñoz Romero vivía a caballo entre Córdoba y Cádiz y se encontraba en La Laguna cursando un master en Astrofísica. Desde el pasado 16 de abril de 2013 nada se sabe de él. Es como si se lo hubiese tragado la tierra. El Cecoes tenía registrada una llamada desde el teléfono móvil del joven aunque nunca se tuvo la certeza de que fuese el propio Antonio Muñoz quien realizó tal llamada telefónica, dado que la misma se interrumpió antes de que se pusiera en contacto con la operadora.

Los progenitores del físico y una hermana, médico, se desplazaron hasta la Isla para colaborar con la Policía Nacional en las tareas de búsqueda, pero estas han fracasado hasta el momento. Investigadores del Grupo de Homicidios y Desapariciones del Cuerpo Nacional de Policía tomaron declaración en su momento a los tres compañeros de piso con los que convivía el joven, pero de su testimonio poco se pudo averiguar ya que no fueron capaces ni de determinar la hora en que salió. Su padre reconocía que "a mi hijo le gusta el senderismo y pensamos que podría estar en Anaga, pero es un lugar con cierta dificultad para ir solo. También le encanta la natación, es un magnífico nadador, pero donde solía ir es a Las Teresitas y ahí no hay rastro de él". Las personas conocedoras de este caso contactadas por este diario apuntaron que es muy probable que sus restos pudieran encontrarse en la zona del macizo de Anaga, lugar a donde solía ir a caminar. Además, está el hecho de que Antonio desapareció sin llevar encima ni sus gafas (a pesar de tener cinco dioptrías de miopía) ni sus tarjetas bancarias ni su Documento Nacional de Identidad, por lo que apenas podría moverse por la Isla con soltura.

Sin embargo, es el caso del deportista Víctor Teni el que más ríos de tinta ha levantado. En el momento de su desaparición, el 1 de enero de 2014, tenía 40 años. Ese día subió a Las Cañadas para entrenar. Solo hubo una persona que lo vio con el que intercambió un corto saludo. Esa persona lo ubicó en la degollada de Pico Viejo y los registros de su teléfono móvil son poco precisos. Su coche apareció perfectamente estacionado delante del refugio Edmundo Herrero y no presentaba daños ni señales de haber sido forzado. Su búsqueda ha sido la mayor llevada a cabo en el Archipiélago Canario. Hasta un total de 250 integrantes de la Unidad Militar de Emergencias fueron activados en las tareas coordinados por el Equipo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (Ereim). Además, se contó con la colaboración de dos helicópteros, uno del GES y otro de la Benemérita.

Mucho se ha escrito acerca de su desaparición, entre ello la circunstancia de que subiese solo a Las Cañadas a la hora que lo hizo y, prácticamente sin el equipo adecuado.

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