La Opinión de Tenerife
La Crónica Negra Sucesos que conmocionaron a Canarias

Descuartizados y devorados por perros

La alemana Magdalina Jordonova y el holandés Gherard Weber desaparecieron en la Isla en 2003 y 2004 y aún hoy no se sabe por qué

18.09.2016 | 05:08
Descuartizados y devorados por perros
Descuartizados y devorados por perros

Magdalina Jordanova y Gherard Weber, alemana y holandés respectivamente, desaparecieron sin dejar rastro. Magadalina, en diciembre de 2003, y Weber, en julio de 2004. La Guardia Civil llegó a registrar un domicilio en Abades, Arico, alquilado por una pareja de alemanes, sospechosos de las desapariciones. Sin embargo, sus cuerpos nunca fueron hallados y los dos sospechosos no pudieron ser acusados de nada. Esta pareja de alemanes reside actualmente en su país. ¿Qué pudo ocurrirles a Magdalina y Gherard? Una de las hipótesis es que sufrieron una muerte violenta y sus cuerpos fueron arrojados a los perros para no dejar rastro.

Son dos de las desapariciones más extrañas que ha investigado la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife. Ambos, probablemente, sufriron una muerte violenta y sus cuerpos, tal vez descuartizados, habrían sido arrojados a los perros de sus asesinos para no dejar rastro. Esta es la historia de Magdalina Jordanova Bankova y Gherard Weber, que aunque no se conocían ni tenían nada en común, salvo su holgada posición económica, se equivocaron al elegir a sus amistades.

Magdalina Jordanova Bankova nació en Trojan (Bulgaria) en 1946, pero adoptó la nacionalidad alemana tras contraer matrimonio en 1979 con Piotr Kusidlovaki, del que acabaría separándose tras conocer en 1992 al padre de su único hijo, Daniel, Fraude Harald Ernest, con el que se vino a vivir a Tenerife, concretamente a Radazul. Su pareja se marchó con posterioridad a residir a Málaga.

Magdalina había estudiado Medicina y era una consumada cantante de ópera en Alemania. Con ambas profesiones ganó dinero, más otra parte que le llegó a través de una herencia. De hecho, cuando desapareció, en diciembre de 2003, la Guardia Civil localizó en una cuenta aperturada en el Deustche Bank 164.000 euros.

Quedó a cenar con su hijo

La ciudadana alemana entabló amistad con diferentes personas de su misma nacionalidad. Llegó a adquirir un apartamento en El Médano y se encontraba en plena mudanza cuando desapareció.

La primera denuncia la interpuso un amigo y conocido de la mujer, con la que había quedado para cenar junto con su hijo. Esta persona denunció ante la Guardia Civil que creía que Magdalina pudo desaparecer el día 12 de diciembre.

Su compañero prestó declaración ante la Benemérita el viernes día 19 de diciembre de 2003 y este dijo que su hijo le había manifestado que su madre había desaparecido desde el martes. "Daniel su fue al colegio Alemán, donde estudiaba, y esperó hasta las 16:00 horas, cuando comenzó a preocuparse ante la falta de noticias de su madre. Además, Magdalina le manifestó que iba a esperarlo cuando regresase del colegio". En ese momento, los investigadores se percatan de que faltaba el BMW con matrícula HMK 962, que había traído de Alemania y que estaba en venta. Pero en cambio se dejó en su casa el móvil.

Ese día 19, la Guardia Civil del Aeropuerto Reina Sofía comunicó a la Policía Judicial que acababan de encontrar el coche de Magdalina en los aparcamientos, perfectamente estacionado y cerrado. Además, no mostraba señales de haber sido forzado. Mientras las pesquisas avanzaban, el día 17 son retirados con la tarjeta de Magdalina 300 euros en un cajero en Adeje. Al día siguiente, una mujer, con peluca se acercó a otro cajero, esta vez en el centro comercial Carrefour de Añaza, donde procedió a realizar otra extracción de 300 euros. La Benemérita averiguó que antes de estar estacionado en el Reina Sofía, el coche permaneció aparcado en los exteriores de un domicilio de Abades y que, la última vez que se supo que estaba con vida, efectuó una llamada de 500 segundos de duración a su hermano Tavetan Jordanot Bankova, nacido en 1951, en Bulgaria, el cual manifestó mediante una comisión rogatoria que su hermana le había preguntado por una casa que ella estaba construyendo en su país. Tanto su hermano como su hijo Daniel quedaron pronto descartados como sospechosos de la desaparición.

En agosto, un compareciente, de nombre Stefan y de origen alemán, declaró ante la Guardia Civil que un conocido, de su misma nacionalidad, un tal Jupp (Josef Thelen), allá por el mes de diciembre de 2003 se acercó a su domicilio ofreciéndole en venta un turismo BMW, propiedad de una señora búlgara, por un precio bastante bueno, de 15.000 euros, cuando su precio real se acercaba a los 30.000 euros. Sin embargo, esta persona rechazó su oferta al no obtener del tal Jupp la documentación alemana, sin la cual no podía matricular el coche en España. Este testigo relató con gran lujo de detalles. Por ejemplo, que el vehículo permaneció aparcado en la calle El Guanche de dos a tres días, donde vivía el tal Jupp, junto a su compañera Elisabeth Ilona. Este varón, tras consultar su agenda, agregó que el turismo permaneció en los exteriores del domicilio entre los días 16, 17 y 18, y que precisó las fechas de forma tan concreta ya que constaba reflejado un cumpleaños.

La Guardia Civil averiguó que Magdalina no conducía de noche y que nunca dejaría solo a su hijo, así que su desaparición tuvo que ser en contra de su voluntad. Era una mujer bastante reservada en el tema de las amistades. Los miembros de la Policía Judicial analizaron el ordenador de su hijo y controlaron durante meses la correspondencia física de Magdalina, pero esta no arrojó ningún resultado positivo.

Todas las pistas conducían entonces al matrimonio formado por Josef Thelen y Elisabeth Ilona Rümmler, que son llamados a declarar. Esta última relató que conoció a su compañero sentimental en Bélgica, de donde ambos se marcharon hasta Costa Rica y desde el citado país, llegaron a Tenerife en agosto de 2003, estableciéndose en la calle El Guanche del barrio de Abades, hasta el día 15 de julio de 2004. Agregó que nadie había residido en la planta baja del chalé y que conoció a Magdalina Jordanova, de forma esporádica. La vio dos veces y nada más. Añadió que Josef era amigo de ella, que no era su novia y que no tenía ningún problema con esta. Que, además, Josef le nunca pidió a la Jordanova dinero para comprar ningún restaurante.

En el momento de prestar declaración no trabajaba aunque tuvieron alquilado un establecimiento, el Adans Club, por el que pagaban 2.400 euros al mes. Empezó a funcionar en enero de 2004 con el dinero que trajeron de Costa Rica, 38.000 dólares, que pagaron al propietario del mismo, un británico llamado Kart Eastwood.

Cuando los agentes le manifestaron si deseaba someterse voluntariamente a la prueba del ADN mediante la extracción de mucosa gingival (saliva), se negó a ello. Josef Thelen relató que conoció a Magdalina a través de un alemán con domicilio en la calle Violeta, en El Médano.

Es a partir de este momento cuando surgen las controversias. El hijo de Magdalina relató a la Guardia Civil que su madre se había enfadado a finales de noviembre de 2003 con Josef, ya que este le había pedido una cantidad superior a los 100.000 euros en efectivo, con el objetivo de montar un restaurante. Sin embargo, su madre se negó.

Además, a pesar de que la compañera de Josef manifestó que este no tenía relación alguna con ella, la Guardia Civil tenía declaraciones de un amigo de este que le contaba que mantenía relaciones sexuales con la desaparecida, aunque no convivía con ella. Además, en alguna ocasión cuando lo llamó por teléfono le manifestó que había ido a visitar a "la gorda", en clara referencia a Jordanova.

Todas estas contradicciones y el hecho de que los sospechosos tuviesen antecedentes de pornografía infantil, estafa e incendio y fraude hizo que fuera ndetenidos por la Policía Judicial en agosto de 2003 al estar reclamado por las autoridades alemanas. Elisabeth Ilona tenía antecedentes policiales en diversos países de Europa. A ambos los habían condenado por hechos delictivos cometidos en países de Centroamérica. Esto llevó al Juzgado de Instrucción nº 4 de Santa Cruz de Tenerife a solicitar una inspección ocular del domicilio de ambos en Abades, el cual abandonaron precipitadamente. Tras una exhaustiva investigación, los agentes hallaron en el interior del cuarto de baño del domicilio numerosos indicios de sangre, tanto en paredes como enseres, extensibles a las cortinas situadas en el salón comedor.

Analizadas las pistas, se comprobó que correspondían a sangre humana, aunque los restos no pertenecían a Magdalina Jordanova. En el transcurso de la investigación se supo que la Policía Nacional de la Comisaría de Playa de las Américas tenía abierta una investigación sobre la desaparición en julio de 2004 de un acaudalado empresario holandés, Gherard Weber, el cual estaría relacionado con los dos sospechosos. Este hombre tenía en el sur de la Isla una empresa de coches de alquiler y una inmobiliaria y vivía en El Médano.

Al parecer frecuentaba el pub Adans, que regentaban Josef Thelen y Elisabeth Ilona, motivo por el que conoció a los sospechosos. Aparte, no se descartó que la misma mujer que presentó esta pareja a Magdalina fuese la que lo pusiese en contacto con ambos.

Cumplió cárcel en Alemania

Ante ello, los agentes de la Comisaría Sur de Tenerife encontraron indicios compatibles con un supuesto delito de homicidio agravado (asesinato). Sin embargo, cuando los policías se presentaron para proceder a su detención, este individuo que cumplía condena en Tenerife II había solicitado terminar su pena en una cárcel alemana. Un informe de la Oficina Federal de Investigación Criminal de la Policía alemana comunicó a sus colegas españoles que Josef Thelen había sido puesto en libertad el 3 de julio de 2006 y que su pareja lo había ido a visitar el día 25 de mayo de 2006. Ambos se empadronaron en Dahlem, Alemania.

Por su parte, la Guardia Civil también halló en el registro domiciliario un anillo, una cadena, un juego de pendientes y una peluca, los cuales le fueron mostrados a Daniel Alexander Bankov, hijo de la desaparecida, que manifestó "creer reconocer", una joya. "Estoy casi seguro", "mi madre tiene una igual". En cambio aseveró que "no estaba seguro" y que "no creía" que la peluca fuese de ella.

Uno de los investigadores que siguió a fondo este caso manifestó a la opinión de tenerife su convicción de que estos dos sospechosos estaban tras la desaparición no voluntaria de Magdalina y Gherard. Interrogado sobre qué pudo sucederles, manifestó: "Una de las posibilidades es que sufriesen una muerte violenta y sus cuerpos, una vez descuartizados, fuesen arrojados a cinco perros que había en la finca. Además, uno de ellos había trabajado un tiempo en una carnicería". Eso podría explicar el hecho de que jamás se haya encontrado un indicio de dónde se encuentran sus restos. Lo que sí quedó claro es que ninguno abandonó la Isla. Tiempo después de la desaparición de Magdalina, Josef Thelen ante la pregunta del que iba a ser el comprador del BMW de la víctima acerca de su paradero, dado que hacía tiempo que no la veía, le contestó: "Creo que murió sobre el mes de febrero de una sobredosis de medicamentos". A esta pareja nunca se le pudo imputar la desaparición y mucho menos de los asesinatos.

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