07 de septiembre de 2016
07.09.2016

"Seguimos confiando en Miguel"

La familia del sospechoso por la desaparición de Juana Ramos niega su mala relación. El cocinero, exnovio, pasa hoy a disposición judicial tras ser detenido

07.09.2016 | 03:23
"Seguimos confiando en Miguel"

Juana Ramos sigue sin aparecer tras 18 días de búsqueda, y las miradas se centran ahora en su expareja Miguel R. Q., que pasará hoy a disposición judicial tras ser detenido por la Policía Nacional el lunes en su casa de Bañaderos, en Arucas. "Seguimos confiando en él, aunque todo se tendrá que ir aclarando; y también queremos que ella aparezca", manifiesta la familia del cocinero, que ha querido salir en su defensa tras permanecer hasta ahora en silencio.

"No sabemos nada, él nos asegura que no ha sido y nosotros seguimos viviendo esta situación igual que todos, con incertidumbre, porque tampoco tenemos información". Un familiar directo de Miguel exteriorizaba ayer de esta forma su inquietud por los hechos que se han ido desencadenando desde que la vecina de La Paterna desapareció en la medianoche del pasado sábado 20 de agosto al domingo, sobre todo para los padres del detenido, unas personas mayores y enfermas.

La opinión es compartida por Lidia González, la portavoz de la familia del cocinero, que apunta que entre la antigua pareja nunca observaron signos de violencia. "Era incapaz de hacerle daño, y yo compartí cuatro meses con ellos por trabajo".

Juan y Miguel se habían separado hace tiempo, y cada uno vivía en su propia casa. Ella en La Paterna, donde regentaba una tienda de alimentación, y él en Bañaderos. Precisamente, fue en este lugar donde la Policía Nacional inspeccionó la casa, antes de llevárselo a la Supercomisaría de Las Palmas de Gran Canaria. Junto a él se encontraba en ese momento su hijo, mayor de edad, fruto de una relación anterior, al igual que una niña menor de edad. Lidia González recalca que, pese a haberse separado, seguían manteniendo una relación estrecha, como lo demuestra que una semana antes habían estado en una fiesta familiar. "No se puede decir, para nada, que fuese una relación tormentosa", al menos lo visible, porque como en cualquier pareja la situación interna solo la conocen los protagonistas.

González recalca que siguen confiando en él, aunque admite que deben ser el juez quien determine todo lo que ha rodeado este caso. Precisamente, está previsto que durante la jornada de hoy Miguel R. pase a disposición judicial, que deberá valorar existen pruebas que vinculen al cocinero en la desaparición de esta mujer de La Paterna de 58 años de edad.

Como se recordará, su exnovio fue la última persona que la vio esa noche. Habían salido juntos, y sobre las doce y media de la madrugada del domingo, éste asegura que la dejó frente a su casa y ya desde entonces nada se sabe nada de ella.

Los allegados de Juana Ramos recalcan que la pareja vivió numerosos altibajos, hasta que ella decidió romper definitivamente. Y que, desde entonces, vivía más tranquila. Sin embargo, admiten que siempre les pareció extraño que hubiesen quedado a esa hora de la noche. Pero, lo que sí tienen claro, es que ella nunca llegó a su casa, porque su habitación continuaba intacta. De ahí que la miradas siempre se hayan puesto sobre la persona que, de momento, es la última que estuvo con ella, a la que, según su testimonio, dejó en su casa, tras dar una vuelta.

Mientras, los familiares del ahora sospechoso hablan de que, según su propia versión, tras dejarla fue a buscar a su hija que había ido al cine a un centro comercial. Además, defienden que exista la presunción de inocencia, porque creen que se han cebado con él sin que, de momento, siga sin determinarse su responsabilidad en su ausencia.

Lidia González apunta que su cuñado no tenía escopetas, ya que hace 13 años dejó la afición de la caza y que regaló las armas de fuego a sus hermanos.

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