El fuego sigue devorando los montes de Galicia

Los incendios han arrasado ya más de 6.500 hectáreas y varios frentes siguen activos - Portugal también sufre las consecuencias de las llamas, aunque la situación mejora

14.08.2016 | 02:58

Los montes gallegos han vivido una semana aciaga protagonizada por las llamas de los incendios forestales, que han arrasado ya más de 6.500 hectáreas. Al cierre de esta edición, efectivos contraincendios y personas a título particular mantienen aún una dura batalla contra las llamas y las brasas en distintos puntos de Galicia, mayoritariamente afectada por los incendios en el sur de la provincia de Pontevedra y en la península coruñesa del Barbanza, entre las rías de Muros y Noia y de Arousa.

El municipio pontevedrés de Arbo ha sido el más afectado por los incendios, en su mayor parte de carácter intencionado como ha reconocido el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. A primera hora de la tarde de ayer se mantiene la denominada Situación 2, por amenaza a núcleos de población y viviendas, en el incendio que afecta a las parroquias de Xuño y Caamaño, en el municipio coruñés de Porto do Son.

El incendio que se desató en la parroquia de Mourentán, en el municipio pontevedrés de Arbo, actualmente estabilizado, es hasta el momento el que más superficie ha quemado en la ola de fuegos que esta semana afectó a Galicia, con un total de 1.583 hectáreas.

Hoy se cumplen seis días desde que el pasado martes se declarasen los primeros fuegos de gran magnitud en el sur de Galicia, donde los vecinos de varias localidades como Soutomaior, Arbo o Crecente se han visto amenazados por las llamas, algunos de ellos por segunda vez en la última década. Así lo narraba a Efe Ana Couñiago, vecina de la parroquia de San Martiño de Ventosela, en el municipio de Redondela, un lugar que se ha visto gravemente afectado por el incendio iniciado en la tarde del martes en Soutomaior, y que se extendió rápidamente debido a las fuertes rachas de viento, que dificultaron su control.

"Esto ya lo vivimos en el 2006, cuando un incendio afectó a nuestra casa y a dos más, pero esta vez fueron más casas. Venían a apagar alrededor de la nuestra y se tenían que ir a otra y a otra", narraba esta mujer mientras se lamentaba, a escasos metros de su vivienda, de cómo la zona boscosa que antes envolvía el lugar se había cubierto de ceniza y humo.

Casas amenazadas

Los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias que se desplazaron hasta allí para hacer frente a las llamas ubicaron su base ante la vivienda en la que Ana Couñiago reside con su familia, que se vio gravemente amenazada por las llamas en este incendio que obligó a evacuar a decenas de vecinos de la parroquia y a los niños de un centro de Aldeas Infantiles. Esta situación se ha repetido en numerosos núcleos rurales que han tenido que ser desalojados por las llamas en los últimos días, y el humo también ha obligado a evacuar un cámping en la parroquia de Oleiros, en Ribeira (A Coruña). "Las llamas pasaban por encima de la casa", explicó Ana Couñiago, que, al igual que sus vecinos, colaboró en las labores de extinción, mano a mano con los equipos de extinción hasta "las cinco de la mañana", cuando todavía quedaban rescoldos.

En Portigal, el número de incendios forestales se redujo respecto a las jornadas previas pero todavía continúan activos tres grandes fuegos en los distritos de Aveiro (centro) y Viana do Castelo (norte). Según los últimos datos, un total de 56 incendios forestales están activos en el territorio continental portugués, de los cuales sólo tres están catalogados como importantes o de grandes dimensiones.

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