Un varón, lesionado en el rostro tras una discusión por un choque en Guía de Isora

El herido, que resultó con la ceja abierta tras un puñetazo, llamó a sus amigos y casi se produjo una batalla campal

21.06.2016 | 02:00

Un mal estacionamiento casi provoca en la tarde de ayer una batalla campal entre un grupo de magrebís y varios vecinos de Playa de San Juan, en Guía de Isora.

Los hechos tuvieron lugar cuando dos turismos colisionaron en la avenida Venezuela con el cruce de la calle Isla Bonita, en el citado barrio costero, a consecuencia de un mal estacionamiento de un tercer vehículo, propiedad del lesionado.

Los dos conductores implicados se estaban poniendo de acuerdo, cuando el agredido, un magrebí de nombre Said y que hace de traductor en los juzgados y a veces para las Fuerzas del Orden se bajó de su vehículo, que estaba mal estacionado y trató de mediar.

Uno de los accidentados, que al parecer conocía a esta persona comenzó a increparlo ya que habían tenido rencillas anteriores y además, uno de sus familiares es de origen musulmán.

Said en lugar de alejarse de la zona se encaró con uno de los conductores que, sin pensárselo dos veces le propinó un puñetazo en el rostro lo que le produjo una brecha en la ceja. El herido se dirigió al centro de salud y regresó nuevamente a la zona. Fue él quien se encargó de llamar a la Guardia Civil así como a otros magrebís, que pronto se concentraron en el lugar. También hizo acto de presencia la Policía Local de Guía de Isora. Justo en el momento en el que estaban redactando el atestado policial comenzaron a arreciar los insultos, por lo que en un momento determinado se temió que se llegase a una batalla campal, cosa que evitaron, no sin grandes esfuerzos los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Al parecer en un momento de la trifulca Said hizo con el dedo la señal de cortarle el cuello a uno de los implicados al tiempo que gritaba e invocaba la Yihad.

El vecino que fue amenazado extrajo un cuchillo y se lo mostró a Said al tiempo que le manifestaba: "para que llore mi madre, que llore la tuya".

La Policía que conoce bien a Said convenció al varón para que entregase el arma blanca. Al parecer, los funcionarios intervinientes iban a levantar un acta administrativa por alteración del orden público y otra por desobediencia.

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