Tragedia en Arona | Los fallecidos

Siete vidas truncadas en el número 12

Las víctimas mortales del derrumbe del edificio de Los Cristianos tenían entre 29 y 77 años, cuatro mujeres y tres hombres

19.04.2016 | 11:57
Siete vidas truncadas en el número 12
Siete vidas truncadas en el número 12
Siete vidas truncadas en el número 12
Siete vidas truncadas en el número 12
Oficio celebrado ayer por la tarde en la iglesia protestante sueca de Los Cristianos en homenaje a los fallecidos.

El desplome del edificio de Los Cristianos, en Arona, del 14-A deja siete víctimas mortales. La más joven tenía 29 años y la mayor, 77. Entre las cuatro mujeres y los tres hombres que quedaron sepultados por los escombros había solo un tinerfeño. Otros dos fallecidos eran de la Península, dos de Italia, una de Marruecos y otro de Finlandia. Algunos familiares, amigos y autoridades municipales participaron ayer, a las cinco de la tarde, en una emotiva ceremonia organizada en su honor en la iglesia sueca de la localidad sureña. Estas son sus historias.

Flor González González - Asturiana (Avilés)

Hacía ocho años que pasaba los inviernos en Los Cristianos

Cada mañana solía ir a hacer gimnasia con sus amigas en la playa pero el jueves prefirió quedarse en el piso. Coqueta, alegre y vital, Flor González González tenía 71 años. Asturiana, viuda desde hace 11 años, deja dos hijas y un hijo, todos residentes en Avilés. Comenzó a pasar los inviernos en Tenerife hace ocho años. Este año se había desplazado a la Isla a finales de octubre y tenía billete de regreso para el 2 de junio. Al principio venía sola pero en los últimos años viajaba con unas amigas jubiladas de su ciudad, que se alojaban en otro apartamento. Llevaba varios años alquilando el piso donde encontró la muerte.

Graziella Fagnoli - Italiana

Estaba haciendo las maletas para regresar a San Martino

Graziella Fagnoli era originaria de Predappio, en la provincia italiana de Forlì-Cesena. En la actualidad vivía con su marido, Romano Fabbri, en San Martino in Strada , una aldea de Forli. La pareja, muy conocida y apreciada en su ciudad, era propietaria de una fábrica de muebles. La fatídica mañana del 14-A, su marido había ido a dar un paseo en bicicleta, su gran pasión. Su estancia en Arona estaba a punto de terminar y Graziella, de 77 años, estaba preparando las maletas para regresar a Italia cuando a las 9:31 de la mañana la desgracia golpeó a su puerta.

Alessandro Locatelli - Italiano

Un enamorado de la Isla que compró el piso hace unos meses

Alessandro Locatelli tenía 54 años. Había nacido en Turín y desde hacía años dividía su vida entre el Piamonte y Tenerife. Sus vecinos y amigos de Los Cristianos lo describen como un hombre afable y alegre, que siempre tenía una sonrisa. Reconocen que se le veía muy enamorado de su pareja, Piera Silvetti, con quien se prodigaba en gestos cariñosos. Locatelli era muy conocido en la localidad piamontesa de Giaveno porque su padre es un destacado empresario de la construcción. Además, su pareja gestiona allí un concurrido bar. Alessandro y Piera habían comprado el piso del edificio Julián José, donde vivían hace menos de un año. Solían venir con mucha frecuencia porque les gustaba mucho la Isla y porque un hijo de ella reside aquí. Aseguran que él disfrutaba mucho del sol y que siempre estaba moreno. Le gustaba la vida que hacía en Arona e intentaba venir cada vez que podía. "Era muy feliz aquí. Estaba enamorado de Tenerife", afirma uno de sus amigos. La mañana del pasado jueves se había quedado solo en casa cuando quedó sepultado por los escombros.

Hanan Mrabet Fahse - Marroquí

Acababa de regresar de dejar a sus dos hijos en el colegio

Hanan Mrabet Fahse tenía 41 años. Nació en Tánger (Marruecos) y hacía ocho años que vivía en Los Cristianos. Estaba casada con Hicham El Achab, de la misma ciudad y un año mayor que ella. Ambos habían venido a Canarias a labrarse un futuro mejor y estaban plenamente integrados en el pueblo. Él trabaja como técnico de mantenimiento en el Hotel Mediterranean Palace (Arona) y ella se encargaba de su casa y del cuidado de sus dos pequeños. La mañana del pasado jueves ella había acompañado a sus dos hijos al colegio y luego regresó a su piso. Su marido tenía turno de noche y solía llegar temprano por la mañana pero el jueves se entretuvo con unos compañeros y cuando llegó, el edificio ya había caído. Hicham prácticamente no se movió del Centro Cultural de Los Cristianos, donde se montó el punto de atención a los afectados, hasta que la Policía Judicial le confirmó el sábado por la tarde que su mujer estaba entre los fallecidos. Pasó tres días con los ojos bañados en lágrimas confiado en que hubiera un milagro. De hecho, confesó a sus amigos, al representante de la Asociación de Marroquíes en Tenerife, Noum, y al cónsul de su país, que lo acompañaron durante esas horas de incertidumbre, que no se había atrevido a decirle a sus hijos lo que había pasado y que los niños no dejaban de preguntar por su madre. El cuerpo de Hanan será repatriado a Tánger, donde será enterrado. Allí residen sus padres y el resto de su familia.

Antonio García Beltrán - Tinerfeño

Era el día libre de este subdirector de un hotel de Costa Adeje

Antonio García Beltrán estaba descansando cuando el edificio se derrumbó por causas que aún se desconocen. Tenía alrededor de 55 años y trabajaba como subdirector del hotel Bahía Príncipe (Costa Adeje). Hacía nacido en Arona y pertenecía a una familia muy conocida del municipio por su padre, de origen andaluz, que regentó varios locales gastronómicos en la localidad sureña. Toni, como lo conocían todos, estuvo en la lista de desaparecidos desde un primer momento porque su vehículo estaba aparcado a pocos metros de su vivienda y sus padres, que viven a pocos metros, y algunos vecinos sabían con certeza que los jueves siempre libraba. Para identificar su cuerpo, las autoridades utilizaron las huellas digitales que aparecen en su documento nacional de identidad. El tinerfeño estaba separado y tenía dos hijos.

Noemí Ruiz Rodríguez  - Gallega (La Coruña)

Llevó a su hijo a la escuela y se preparaba para ir a trabajar

La coruñesa Noemí Ruiz Rodríguez tenía 29 años. Estaba separada y tenía un hijo. Se había levantado temprano, como cada día, para llevar al niño al colegio y como el jueves tenía turno de tarde en el supermercado en el que trabajaba, regresó a su apartamento del número 12 de la calle Amalia Alayón. Ánima Marrero, la presidenta de la comunidad de vecinos del edificio, la apreciaba muchísimo y la echó en falta desde los primeros minutos. Tenía fe en que estuviera trabajando pero cuando sus amigas comprobaron que no estaba allí, empezaron a temer lo peor. Noemí acababa de comprometerse con su novio.

Markku Tapinen  - Finlandés

Un jubilado que estaba cautivado con el sur de Tenerife

Markku Tapinen había alquilado un piso del edificio a una familia local. Hacía 5 meses que estaba en la Isla y sus vecinos dicen que estaba encantado con el clima de Canarias, en comparación con la gélida Finlandia. Los periódicos de sus país se hicieron eco de que uno de sus ciudadanos estaba entre los desaparecidos en cuanto lo confirmó el Ayuntamiento de Arona. Dos de sus hijos ya están en la Isla. Ayer estuvieron en la ceremonia en memoria de todas las víctimas en la iglesia protestante sueca de Los Cristianos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine