Un hombre persigue a un atracador que robó a un discapacitado en Ten Bel

La víctima, que iba en silla de ruedas, sufrió un tirón y el delincuente, que llevaba un cuchillo, le sustrajo la cartera

01.04.2016 | 23:08

Lo que menos se iba a esperar el atracador que el jueves asaltó a un discapacitado que se movía en silla de ruedas en Ten Bel, en Arona era que un operario de la empresa Seranca que se encontraba en el lugar saliese en su persecución y lo redujese.

Los hechos sucedieron en Costa del Silencio sobre las 12:30 horas, cuando un ladrón con un cuchillo amenazó a un turista belga que iba en silla de ruedas hasta arrebatarle el bolso donde llevaba todo el dinero y su documentación. Alberto López, de 53 años, que así se llama el protagonista de esta historia relató a la opinión de tenerife que "yo estaba junto al vehículo de la empresa con diversa documentación cuando de pronto escuché un ruido junto a un paso de peatones. En ese instante me giré y pudo ver al atracador como forcejeaba con la víctima hasta conseguir arrebatarle la cartera. En ese momento ni me lo pensé y solo tuve tiempo de tirar la documentación en el interior del coche, cerrar la puerta de un portazo y salir corriendo tras él. El individuo iba bastante rápido y lo único que hacía era mirar para detrás como si estuviese diciendo ´mira este con la edad que tiene y todavía puede correr".

Alberto López continuó con el relato "el atracador continuó corriendo y se fue hasta Garañaña. Al llegar allí optó por introducirse en un callejón que al final no tenía salida. En ese instante me encaré con él y fui a por la cartera. Este trató de enfrentarse pero apenas pudo hacer nada. Su cara era poco menos que de asombro. Una vez conseguí lo que quería que era devolverle la cartera a la víctima, un turista belga de unos 70 años que se encontraba de vacaciones en la Isla, regresé y le hice entrega de sus documentos. Esta persona no sabía como agradecerme lo que hice por él. Por lo pronto sacó dinero con el que trató de recompensarme por esta acción, pero me negué en rotundo a aceptarlo. Creo que era mi deber como ciudadano. A su alrededor se habían congregado numerosas personas que prorrumpieron en una salva de aplausos y de felicitaciones. Sinceramente, creo que era una obligación moral y más con una víctima con el problema que no podía defenderse", sentenció.

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