Buscan en Arona a un maltratador que se desprendió del dispositivo de control

El varón, que cuenta con antecedentes por estos hechos, acudió a prestar declaración a uno de los juzgados del municipio y al salir del mismo se quitó y arrojó la pulsera

31.03.2016 | 23:13

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Policías Locales del sur de la Isla buscaban ayer, de forma intensa, a un maltratador que se desprendió del dispositivo de control, lo que hizo saltar las alarmas ante el temor de que tratase de aproximarse a sus víctimas, según confirmaron fuentes de la Guardia Civil a la opinión de tenerife.

Los hechos tuvieron lugar cuando el reseñado, identificado como Joel L. P., natural de Erjos (El Tanque), con antecedentes anteriores por violencia de género, acudió a prestar declaración al Juzgado de Viogen de Arona. Cuando acabó y nada más abandonar el órgano judicial se desprendió de la pulsera que arrojó a la vía pública en una calle del municipio sureño. Esta pulsera sirve para controlar a los maltratadores y que no se aproximen hasta el domicilio de sus víctimas. Este hecho hizo saltar las alarmas por lo que se temía por la integridad de sus víctimas. Al cierre de esta edición no se tenía certeza de su localización y detención. Lo que si se ha sabido es que de las dos órdenes de alejamiento que tenía, una no estaba en la actualidad en vigor.

Ruth García Orozco, que era responsable de la Unidad de Coordinación Contra la Violencia sobre las Mujeres de la Delegación del Gobierno en Canarias, en una entrevista a la provincia/DLP grupo al que pertenece la opinión de tenerife, en 2012 contaba que "las pulseras antimaltrato tienen como principal objetivo el de proporcionar seguridad y tranquilidad a las víctimas de violencia de género y, por extensión, a sus familiares o personas allegadas a ellas; así como ofrecerles todo tipo de apoyo e información, dado que facilita la comunicación directa, las 24 horas del día, con la central de apoyo. Pero sobre todo, la función de estos GPS es intentar que las víctimas de violencia de género puedan tener su vida normalizada de la forma más segura posible, porque se trata de un dispositivo que alerta de cualquier intromisión por parte del agresor y ella puede tener una mayor libertad de movimiento". "Otra de las ventajas del sistema es que proporciona un registro de todas las veces que la orden de alejamiento se puede vulnerar de forma deliberada por parte del agresor". A pesar de las ventajas, García Orozco matiza que las pulseras antimaltrato son un elemento más de toda una serie de medidas de protección, válido siempre y cuando la usuaria se sienta a gusto y protegida con él. "Evidentemente, no todas las mujeres son iguales, hay a quienes el sistema les sirve de absoluta seguridad y así lo manifiestan, que están mucho más tranquilas, y hay personas en las que tiene un efecto contrario, dicen que ese tipo de alarma les genera más un sobresalto que una tranquilidad". En la actualidad, éste es el único dispositivo tecnológico que controla tanto al agresor como a la víctima de violencia de género, y su fiabilidad está garantizada. Los dispositivos están disponibles, de forma gratuita, una vez que son concedidos por orden judicial. No obstante, se trata de una tecnología costosa, su precio asciende a unos 5.000 euros por cada instalación.

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