¿Quién mató a Mati?

04.02.2016 | 01:04
¿Quién mató a Mati?

Matías Nicolás Gendra Mena (Uruguay, 1982) estaba muerto cuando lo lanzaron al vacío en el puente de la autovía de Esquinzo. El vecino de Morro Jable fue asesinado el mismo día de su desaparición, el pasado 25 de enero. La Guardia Civil intensifica sus pesquisas en torno a su círculo más próximo para dar con el paradero del autor material de la muerte de Mati, como lo llamaban sus amigos. Los investigadores creen que en el asesinato participaron al menos dos personas, aunque una tercera pudiera estar involucrada como encubridora.

El resultado de la autopsia realizada ayer por los patólogos forenses José Blanco y José Rodríguez, que estuvieron acompañados por dos especialistas del Instituto Armado, corrobora la sospecha inicial de los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil. La muerte de Matías no fue voluntaria. Los restos de sangre en las proximidades de la barandilla del puente era una prueba irrefutable. Además, la posición del cadáver y la vestimenta rasgada producida presumiblemente por un forcejeo, apuntan hacia esa hipótesis.

Matías, que llevaba varios años residiendo en Morro Jable, desapareció el lunes 25 de enero sin dejar rastro. Tanto su familia como sus amigos se mostraron sorprendidos de que no diera señales de vida. Aseguró a sus allegados más próximos, que había quedado con una amiga en Puerto del Rosario, pero no era cierto. Ni siquiera dejó a nadie a cargo de su perro, al que era frecuente observar por las calles de Morro, él circulando en bicicleta y su mascota detrás. En más de una ocasión fue sancionado por la Policía Local por llevar al animal, considerado potencialmente peligroso, sin bozal. Sentía verdadera pasión por su perro. Todo los indicios apuntan que Mati fue asesinado en el mismo pueblo de Morro Jable o en sus aledaños. La hipótesis que manejan los investigadores es que fue un ajuste de cuentas por alguna deuda relacionada, presuntamente con drogas. Tampoco se descarta que a los autores se les escapó la mano. No tenían intención de matarlo pero varios golpes que afectaron órganos vitales acabaron con su vida.

Posteriormente, esperaron a la madrugada, cargaron el cadáver en un coche y lo lanzaron al vacío en el puente de la autovía de Esquinzo. La Guardia Civil sospecha que al menos tres personas pudieron haber participado en los hechos. Las pesquisas policiales apuntan directamente a su circulo más cercano e incluso a un clan dedicado al tráfico de estupefacientes en Morro Jable. Todo hace pensar, que los agentes de la Policía Judicial investigan en la línea correcta y en las próximas horas pudieran haber novedades.

La investigaciones se dirigen hacia las personas que fueron vistas el pasado lunes, fecha de su desaparición con Matías. Uno de ellos, vecino del pueblo, con antecedentes policiales y aficionado también a los perros peligrosos, ya fue a prestar declaración al cuartel de la Guardia Civil. Otra de las actuaciones policiales se dirige a averiguar el paradero de una amigo del fallecido, natural de Huelva, que desde hace varios días también se encuentra en paradero desconocido. Los agentes del Instituto Armado, tanto del Equipo de Investigación de Morro Jable, con el teniente Ovalle al mando, como los compañeros de la Policía Judicial de Las Palmas que prestan su apoyo, trabajan intensamente para esclarecimiento de los hechos y proceder a la detención del autor o autores, así como de los encubridores, si los hubiera, que todo apunta que sí.

Justicia

Los amigos de Matías Gendra siguen sin comprender las causas de la muerte. Todos esperan que se haga Justicia tras conocerse que fue asesinado. "Quien lo hizo que lo pague", señalaron a este medio, todavía aturdidos por la tragedia.

Aseguran que era un buen compañero. "Hace unos años se metió en algunos problemas, pero había cambiado mucho. Solo quería disfrutar de su familia, de sus amigos y de su inseparable perro. Siempre tenía una mano tendida para todos, incluso para personas que apenas conocía", señaló a este periódico una amiga, que pidió el anonimato. Otro compañero, trabajador en un establecimiento hotelero de Morro Jable, aseguró, que "desde el principio sabíamos que no era un suicidio, aunque nos sorprendió mucho su ausencia repentina. Mati era un hombre alegre, siempre radiaba optimismo por todos lados. Espero que estos canallas, los que han arrebatado su vida, lo paguen caro. Qué la Justicia actúe con contundencia".

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