La extraña desaparición de Jorgito

Policías de La Laguna llegaron a trasladarse a El Hierro y detuvieron a la hermana, el compañero sentimental de ésta y un amigo pero, 16 años después, nada se sabe de Jorge Fernández Ramos

24.01.2016 | 19:34
La extraña desaparición de Jorgito

Se llamaba Jorge Antonio Fernández Ramos, era natural de El Hierro y cuando desapareció, el 31 de julio de 2000, tenía 28 años. Su pista se pierde, según su hermana, tras abadonar el domicilio donde vivía junto a ésta y su compañero. Pero detrás de esta desaparición está la triste historia de un joven discapacitado que supuestamente sufría continuas palizas por parte de su hermana. De hecho, fue su tío Jorge Enrique Fernández Machín la persona que lo acogió dos días antes de su desaparición. Unos dicen que regresó a Venezuela, donde había nacido, otros que se fue a la Península y algunos, que pudo morir asesinado.

La extraña desaparición de Jorge Antonio Fernández Ramos en El Hierro, en julio de 2000, corrió como un reguero de pólvora de una punta a otra de la Isla del Meridiano. La historia de este joven de 28 años está llena de sufrimientos. Según las diligencias policiales 7852/02, a las que tuvo acceso la opinión de tenerife, la hermana del desaparecido lo sometía presuntamente a continuos malos tratos, de manera que su tío paterno Jorge Enrique Fernández Machín, como su abuela Inocencia Machín León querían "quitárselo de las manos". Tanto su hermana Natali Fernández Ramos, nacida en julio de 1974 en Valle Caracas (Venezuela), como el propio Jorge regresaron a Canarias procedentes de la octava isla, a donde habían emigrado sus padres, ya fallecidos, y se instalaron en El Pinar, El Hierro.

La Policía Nacional averiguaría en el transcurso de las pesquisas para conocer el paradero de Jorge Fernández que a la pareja le pagó el pasaje un hombre, identificado como Ariel Gutiérrez Morales, y que le propuso a Natali irse a vivir con él, aunque ella tenía por compañero sentimental a Jonás Antonio Quintero Rodríguez, nacido en Caracas en abril de 1975.

Cuando se pierde la pista de Jorge Antonio Fernández Ramos, el 31 de julio del año 2000 en la localidad de El Pinar, el Juzgado de Instrucción nº 1 de Valverde abre las diligencias previas nº 269/2000 tras la denuncia interpuesta por Jorge Enrique Fernández Machín por la desaparición de su sobrino. Jorge sufría una discapacidad intelectua. A pesar de los esfuerzos desplegados tanto por la Benemérita como por la Policía Nacional, no hay ningún rastro de él hasta la fecha.

En el mes de julio de 2002, dos años después de la desaparición de Jorgito, como se le llamaba, funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía adscritos en ese momento al Módulo Integral de Proximidad número Dos de la Comisaría de La Laguna reciben información confidencial asegurando que un vecino de El Pinar, llamado Ariel, había comentado ante un grupo de clientes en el bar La Igualdad, sito en la localidad de San Andrés, que "él sabía donde estaba Jorgito".

Los funcionarios comienzan las indagaciones, que permiten averiguar que Jorgito no es otro que Jorge Antonio Fernández Ramos, deficiente mental que había desaparecido de la Isla, sin dejar rastro, el 31 de julio de 2000.

También averiguan los agentes que el nombre de Ariel corresponde a la identidad de Ariel Gutiérrez Morales, domiciliado en El Pinar y usuario de un turismo Toyota, nacido en Frontera en 1970. Tres agentes de la Comisaría de La Laguna se trasladan hasta El Hierro para comenzar las tareas con las que esclarecer esta extraña desaparición, a pesar de no tener competencias en la misma, por ser de la Guardia Civil. Pero la Fiscalía autoriza la intervención. Pronto comienzan los interrogatorios tanto a los vecinos del desaparecido como del entorno de los posibles implicados.

Así, los policías averiguan que Jorge Antonio Fernández le había dicho al compañero sentimental de su hermana, un día antes de desaparecer: "Te está engañando con otro". Algunos testigos relataron a los investigadores que Natali supuestamente golpeó con fuerza en frente del bar El Chachi, en El Pinar, a Jorge Antonio, de tal suerte que estuvo más de hora y media seminconsciente. Todo esto ocurrió la noche antes de desaparecer. Al día siguiente la pareja se encontraba muy asustada. De hecho, cuando los policías procedieron a su detención, Natali manifestó que "yo a mi hermano no le pego nunca".

Su tío Jorge Enrique Fernández Machín, con el que pudo hablar este diario, confirmó que las agresiones era continuas hacia su sobrino por parte de ella. "Incluso le había prohibido a Jorgito acercarse a mi casa. Todavía recuerdo la noche que sufrió la última de las palizas, que llegó a casa asustado y yo le dije: tranquilo, tranquilo que yo hablo con tú hermana". Fernández Machín agregó: "Yo lo llevé a casa de mi sobrina alrededor de la una y media de la madrugada".

Una vecina de Natali relató a la Policía Nacional: "Oí decir a la hermana de Jorgito decir: Me tienes harto, desaparece de mi vista, no te quiero volver a ver nunca más. Luego no escuché más nada".

Cuando la Policía Nacional arresta a Natali lo hace en el pub La Tea, donde se encontraba trabajando como camarera, mientras que a Jonás Antonio lo apresan en su domicilio. Ambos fueron informados del motivo de su detención y derechos constitucionales como imputados, tanto verbal como formalmente. Para conseguir que no se pusiesen de acuerdo en sus declaraciones, Jonás fue ingresado en los calabozos de la Policía Local de Valverde, en tanto que Natali fue conducida a los del puesto de la Guardia Civil de la capital de la Isla.

Un confidente dio la noticia

Cuando comienza el interrogatorio de ambos, los agentes desplazados desde La Laguna se encuentran agotados, tanto física como mentalmente, ya que llevan más de dieciséis horas ininterrumpidas de servicio. Durante las declaraciones, Natali manifiesta que Jorgito salió del domicilio a las siete de la mañana y que a partir de ahí no sabe nada más de él.

Un día antes, los funcionarios arrestaron en La Restinga a Ariel Gutiérrez, que acostumbraba a tomar y frecuentar diversos bares en San Andrés y El Pinar, y que fue acusado de un supuesto delito de encubrimiento. Fue esta persona la que en el transcurso de una de sus ingestas relató ante un grupo de clientes que él sabía donde estaba enterrado Jorgito. Estas manifestaciones fueron escuchadas por un confidente de la Policía Nacional, que lo puso en conocimiento de los agentes de la Comisaría de La Laguna.

En el momento en el que se le interpela para que manifieste lo que sabe sobre los hechos, apunta: "Jonás y Natali lo han matado y yo se donde está".

Registran una granja

De sus declaraciones, los investigadores deducen que el cuerpo de Jorge Antonio Fernández Ramos pudiera encontrarse frente a una granja de cerdos, propiedad de Juan José Bonifos, en el paraje denominado de Iramas, sito en la zona sur de La Restinga.

Los policías encontraron una zona donde había gran cantidad de escombros y maderas, y solicitaron la colaboración de un lugareño, propietario de una excavadora con la que removieron los mismos. Lo único que hallaron fueron unos restos óseos que correspondían a un perro. Incluso llegaron a entrevistarse con un pastor pero tampoco aportó pista alguna.

Ante la falta de resultados y tras ser interrogado nuevamente, Ariel Gutiérrez confiesa que estaba muy enfadado y que todo se debía a "un desengaño amoroso", si bien sospechaba que en la desaparición estaban implicados Natali, Jonás y un venezolano, al que la Policía Nacional identificó como un tal Alfredo El Caporal. Tras esta nueva declaración, Ariel Gutiérrez es puesto en libertad con la obligación de comparecer en el Juzgado de Instrucción nº 1 de Valverde cada vez que sea requerido para ello.

De los otros dos detenidos, Natali y Jonás, los agentes apenas consiguen arrancarles una declaración inculpatoria, por lo que la titular del juzgado de aquella Isla decreta su puesta en libertad. La agencia Efe se hizo eco de la detención de estos individuos en el año 2002 y apuntaba como causa probable que la hipótesis policial baraja el hecho de que el joven se enteró de que su hermana supuestamente mantenía una relación con otro hombre y Jorge Antonio Fernández Ramos, tal vez, decidió poner los hechos en conocimiento de su cuñado. Ante ello, los ahora detenidos presuntamente golpearon al joven sin ánimo de causarle la muerte, aunque se supone que ocurrió lo contrario y tras asustarse pudieron hacer desaparecer el cuerpo, hasta que una confidencia ha permitido llegar hasta los supuestos autores.

En cuanto a que pudo sucederle a Jorgito, por la isla de El Hierro comenzó a correr el rumor de que había sido visto por última vez en el puerto de La Estaca, muy cerca de Valverde, próximo al barco que posiblemente cogiera para ir a Tenerife. Posteriormente, testigos oculares lo situaron en Santa Cruz de Tenerife, en el barrio de Salamanca, practicando la mendicidad. Sin embargo, las fuentes de la Guardia Civil consultadas acerca de la situación actual de este caso señalaron que "continúa desaparecido". "No tenemos constancia de que haya sido localizado", precisaron. Los expertos del CNP manifestaron por su parte que hubo gente que creyó verlo en Geneto, en La Laguna, pero desmintieron este extremo.

Su tío Jorge Enrique Fernández Machín señaló a la opinión de tenerife que en El Hierro hubo movilizaciones y concentraciones. "Se llevaron a cabo diversas batidas e incluso se contó con una campaña mediática, pero todos los resultados fueron infructuosos. De hecho, hubo gente que manifestó a la familia que lo habían visto en Venezuela, donde había nacido, e incluso en algún lugar de Asturias".

Sin cargos

Una vez fueron puestos en libertad al no encontrar cargos, la hermana de Jorge Antonio Fernández Ramos partió hacia Venezuela, de donde regresó tiempo después a la isla de El Hierro. Cuando llegó, según narró su tío Jorge Antonio Fernández Ramos, contó entre su círculo de amistades más próximo que "había visto a su hermano en Venezuela y que tenía pruebas de su existencia en el país andino". Sin embargo, nunca las presentó.

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